El culebrón Lindsay Lohan en Ungaro no se detiene. Ahora parece que la ¿actriz? no ha cobrado por su trabajo como "asesora artística" de la firma. Si se confirman los rumores, sería la primera becaria haciendo prácticas como directora creativa.
Según parece, el sueldo lo recibe en ropa. Pero aunque se haya llevado 100.000 dólares en trapos, que ella misma se tuviera que pagar el hotel y el vuelo a París para asistir al desfile...es un poco fuerte.
¿Alguien entiende algo? Si LiLo trabajó gratis, a la desesperada, por dar un giro a su maltrecha carrera, no fue una maniobra muy avispada, teniendo en cuenta el aluvión de malas críticas que recibió su primera colección para la casa francesa.
Quizás aceptó por soberbia, creyendo que el mundo iba a admirar su impecable gusto y capacidad creativa. Al fin y al cabo en el mundo de los famosos se confunde el talento para comprar y contratar estilistas con el talento para diseñar.
Puede que para ella oportunidad de aprender, acumular experiencia y reinventarse (cómo se dice en lenguaje actoril "crecer personal y profesionalmente"). O cambiar de aires, como quien va de vacaciones o en este caso a una clínica de desintoxicación. O puede que simplemente fuera un bandazo más.
El cerebro detrás de este circo es Mounir Moufarrige, el dueño de Ungaro y una especie de pirata de la industria de la moda. Cansado de que los jóvenes diseñadores desconocidos contratados para renovar la casa Ungaro no levantaran interés mediático, se lió la manta a la cabeza y llamó a la primera famosa que estuviera disponible.
Moufarrige tiene en su haber el éxito que supuso contratar a Stella McCartney para Chloé.
Una decisión que en aquellos momentos levantó ampollas. Aunque se había licenciado en la prestigiosa escuela de moda Saint Martins, la industria, el agraviado diseñador despedido Karl Lagerfeld y Anna Wintour incluidos, consideraban que había llegado y besado el santo porque era la hija de un Beatle.
Pero la idea de Moufarrige, realmente consiguió publicidad, relanzó la firma y disparó las ventas.
Más de una década después los tiempos han cambiado. Toda famosa del tres al cuarto tiene su línea de ropa y para conseguir repercusión se necesita una celebridad más polémica. Como Lohan.
Moufarriage ha declarado que cuando Stella McCartney llegó a Chloé tuvo que darle lecciones de sastrería con profesionales de Savile Row. Que Lohan puede aprender. Y como hizo en Chloé con Phoebe Philo ha colocado a otra diseñadora con menos nombre a su lado: la española Estrella Archs. Bueno, suerte Monsieur Moufarriage con el proyecto educativo...
No estoy de acuerdo con la idea de que las famosas puedan sustituir al verdadero talento, o que se necesite controversia para resucitar una firma. Pero en este caso, da la lastimera impresión que Lohan ya ha hecho su "trabajo" para acaparar titulares. Que ha sido la sacrificada en toda esta pirueta promocional.
¿Qué os parece a vosotros?