Hay veces que cuando las cosas nos van mal, tenemos que echarle la culpa a los demás. Al tiempo, a los vecinos, a la ciudad donde vivimos. Nos hace sentirnos mejor.
Algo así ha hecho Victoria Beckham, que en una entrevista con Harper's Bazaar, ha declarado que su matrimonio se resquebrajó en Madrid, porque España es un país "difícil para las mujeres".
Mrs. Beckham, en lugar de culpar a su querido David, la toma con el país entero. Una cosa es que no le guste el olor a ajo, que no aprobase el look de las españolas, que no se hable su idioma y que no le pongan alfombras rojas allá donde pasa. Otra es que la nación española tenga la culpa de que su marido le ponga los cuernos. Y que encima nos de lecciones de sociología e igualdad de género.
Hasta aquí podíamos llegar. Me estaba empezando a caer bien, pero esto le hace perder unos cuantos puntos.
Pero normal que tenga malos recuerdos de Madrid. Su traslado a Los Ángeles fue todo un éxito. Se reconcilió con David, en el gimnasio no estaba Ana Obregón, protagonizó campañas de Marc Jacobs, se hizo amiguita de un montón de famosos y materializó su sueño de convertirse en diseñadora de moda respetada.
Y no le está yendo nada mal. Sus vestidos, a pesar de que los precios rondan los mil euros, se venden como rosquillas en Net a porter, son comparados con los del maestro Roland Mouret, y las famosas los adoran. De hecho, rompen la eterna regla de no dejarse ver con el modelito que se ha puesto antes otra celebridad. Drew Barrymore, la cantante Katherine Jenkins y la actriz americana Kelly Ripa han asistido a eventos públicos con el mismo vestido morado de Vicky B.
Quién diría que la Beckham terminaría siendo una revolucionaria del mundo de la moda.
¿Qué os parecen a vosotros sus diseños?