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Artículos - abril 2010

# jueves, 29 de abril de 2010 8:03

Mini campanas

Con el buen tiempo me gusta llevar vaqueros de campana. Con una blusa y un bolso de paja me creo prácticamente Jane Birkin (ja, ¡ilusa de mi!)

El fallo es que este tipo de pantalones queda mejor con tacones y en ocasiones tienes que ir plana. Así que decidí comprarme unos vaqueros de campana y cortar el bajo. Por encima del tobillo, lo justo para salvar la campana pero para que queden bien con bailarinas, alpargatas o sandalias. Qué sorpresa la mia cuando me encuentro que varias firmas han sacado este tipo de pantalones en sus colecciones de invierno. En las fotos por este orden: Celine, Organic, Prada y Rochas. Moraleja:  también nos valen para invierno con calcetines o botines.

Y volvemos con nuestra chica favorita: Yasmin Sewell. La semana pasada la vi en una conferencia sobre moda ética en Londres. Se discutieron temas muy interesantes, como las diferentes maneras de ser ético y el posible fin de las estaciones en moda. Como el hueco entre desfile y venta de la colección hoy se hace demasiado largo. Porque las cadenas copian las colecciones por el camino y la red permite que nos las sepamos de memoria antes de que lleguen a las tiendas. Pero a decir verdad,  yo estaba embobada con Yasmin, que no presté demasiada atención.

 Llevaba este sombrero que compró en Amsterdam, una camisa de cuello "encogido"  abotonada hasta arriba y una chaqueta. Tiene una voz grave y acento australiano. Viéndola en persona me di cuenta que de cuidarse el cutis, llevar un buen peinado, conocer las proporciones de tu cuerpo y tener una sonrisa bonita es tan importante -o más- que la ropa.

 Pues eso, a cuidarse, como Yasmin.

 Fotos Style.com y la editoria de moda Melanie Rickey, que por cierto está a punto de casarse con su chica y en su blog cuenta lo difícil que puede ser tener dos novias en una misma boda.

 

# jueves, 22 de abril de 2010 9:17

Vestirse para dormir

¿Merece la pena dedicar un post entero a pijamas? Yo creo que sí. 

He tenido que tirar los que tenía, porque estaban literalmente agujereados, y me he quedado sin nada. Puedo dormir con camisetas o camisas de rayas grandes, el problema es que tengo que encontrar algo más tapadito. Si el volcán no vuelve a enfadarse, iré de vacaciones a la casa de unos amigos en el sur de Francia y mi amiga es de las que sale a desayunar como en una peli del Hollywood clásico,  con zapatillas de ballet de satén en lugar de pantuflas.

A mi me gustan los pijamas de rayas de hombre. Pero las tiendas se empeñan en vender rosas, con ositos, con corazones o flores. Gracias, pero por ahora no quiero hacer terapia de regresión a la infancia. O nos intentan colar pantalones de algodón con una camiseta simple, como si fueran un pijama. Descuida que ya compro algo en Primark a un tercio del precio. 

Después de una búsqueda nada fructífera, me pasé por Brooks Brothers en Londres, una tienda salida de un episodio de Mad Men.  Cuando le dije al dependiente que estaba buscando algo más masculino que las prendas que me enseñó, le dio una especie de cortocircuito. Intervino una compañera que me llevó hasta la sección de hombre, pero las tallas eran demasiado grandes.  En su web venden estos pijamas para mujeres, y también camisas de noche (en las fotos) pero los gastos de envío son indecentes.

Luego leí en el Vogue que Phoebe Philo compra pijamas en la tienda británica Hilditch and Key. Se me abrió el cielo. Fui a su página y encontré exactamente lo que quiero, pero... ¡vaya precios! No estoy para gastarme ciento y pico euros en un pijama.

Contadme con qué dormís vosotros, y si encontráis algo parecido a lo que busco, avisadme.

# martes, 20 de abril de 2010 10:12

Maxi vestidos urbanos

En mi neurosis provocada por la nube volcánica, me obsesiono con que, además de no poder volar este sábado a España, nunca  conseguiré abandonar el Reino Unido.

Se acabaron esas noches cálidas en las que no hay que preocuparse de llevar chaqueta, las fiestas en azoteas, bañarse en el mar,  los bocadillos de jamón, el tinto de verano en una terraza... Adiós amigos y familia, adiós continente. Y por supuesto, adiós ropa de verano.

Por eso, las editoriales en las que plantan a la modelo con un vestido largo, descalza, correteando por la orilla del mar ahora mismo me dan mucha ansiedad. Veo los desfiles de este verano de Missoni y de Etro y me pongo mala. En las revistas de este mes se empeñan en contarnos lo bonitos que son los maxi vestidos, lo relajados, la prueba de que la moda ha olvidado a los años ochenta y ahora mira a los setenta. Y para colmo publican fotos de Talitha Getty en una terraza en Marrakech. Mientras en mis pesadillas me veo rodeada de palomas, mojándome los pies en la fuente de Picadilly Circus...

Por mi salud mental, ¿no habrá una versión más urbana de los vestidos hasta los pies que llegan cada verano? Pues algo hay. En blogs de street style he encontrado algún ejemplo de cómo llevarlos en el asfalto.

 Primero, una chica que además monta en bici, combina el suyo con una blazer negra y converse blancas.  Yasmin (de The Sartorialist), está pluscuamperfecta en su vestido azul y bolsón blanco.

También se me ocurre uno de estos vestidos largos de tirantes de Tophsop Boutique, con una cazadora de cuero estrecha, o con una de esas chupas vaqueras bickers de esta temporada. Y un moño deshecho en lo alto de la cabeza.

¿Alguna otra idea tranquilizadora?

 

 

 

 

# jueves, 15 de abril de 2010 9:28

Gafas redondas

Cuando empecé a notar indicios, me horroricé. Me parecía indignante que la moda quisiera convertirnos en azafatas del Un, Dos, Tres o malas copias de John Lennon.

 Pero ya no hay quien lo pare. Las gafas redondas están por todas partes. Las llevan Sienna Miller, Lady Gaga y las Olsen. Vicky Beckham y Dries Van Noten las incluyen en sus desfiles. Mango tiene unas de carey bastante potables y Asos vende varias versiones de las gafas de Harry Potter.  

Supongo que es una reacción a la fiebre Wayfarer. Cuestión de llevar la contraria geométricamente. Si se han llevado en forma de trapecio invertido, ahora vamos a por las circulares.

Durante años y años las gafas redondas denotaban excentricidad , como es el caso Elton John o Iris Apfel. Pero también podían ser una especie de advertencia. Si veías a un hombre con gafas redondas, sabías que a los dos minutos te empezaría a contar mil batallitas de sus años hippies mientras se liaba un peta. Y  que luego intentaría darte un masaje. 

O que directamente era un loco peligroso. ¿Es que no os acordáis de Asesinos Natos?  Yo entraba en un bar de mala muerte y veia a  uno de esos -gafas de sol redondas, cabeza rapada-   y salía por patas.

En el caso de que yo cayera en la tendencia, tiraría más hacia las gafas sesenteras de las Olsen que hacia las pequeñitas estilo Lennon.

Aunque claro, luego te encuentras con una foto de Yasmin Sewell (abajo), con unas gafas redondas de cristales de colores que encontró en una tienda vintage italiana y ya te entran las dudas.

Yasmin, consultora creativa de los almacenes Liberty's e icono de los blogs de street style, es la mujer menos payasa del mundo.

Es refinada, nada literal. No cae en las tendencias porque sí y no se pone el armario entero encima. ¡Y a ella le quedan bien! Aunque supongo que ayudan su estilazo, su magnífico corte de pelo y su piel.

¿Habéis caido vosotros? ¿Caeréis?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

# martes, 13 de abril de 2010 9:51

¿Converse o Vans?

Nunca pensé que llegase a decir esto: pero ya no las quiero como antes. Ya no estoy enamorada de mis Converse All Star. He pasado años en los que no me quería poner otra cosa. Las he tenido altas, bajas, de piel, de diferentes colores. Pero se nos rompió la pasión de tanto usarla.

A mi lado están las bailarinas, los zapatos de cordones masculinos, las Minnetonka para satisfacer mis necesidades de zapato plano. Y me han descubierto cosas de las Converse que antes, cegada, no quería ver. Para caminatas largas, son incómodas. Y en el caso de las altas, los pies pueden sentirse algo aprisionados. Me gusta la variedad de colores que ofrecen, pero los tonos más sutiles nunca se encuentran en las tiendas. Parece que sólo venden las blancas, las negras, las marino y las rojas. Y de vez en cuando traen rosas o moradas.

Claro que me las sigo poniendo, no me imagino llevando otra cosa con mi gabardina. Y veo a las divinas como la modelo Charlotte Kemp Muhl llevando sus All Star grises (en las tiendas esta temporada)  en el desfile de Chanel y se me cae la baba. Pero quizás ha llegado el momento de separarnos por una temporada.

Mi primer fiche han sido las Vans. En principio me atraen las clásicas: las Authentic en crema, con cordones y suelón (dependiendo del modelo, rondan los 50 euros). Pero también he echado el ojo a las Sophie en blanco y negro, de la línea Skate Lifestyle (65 euros). En general, parecen muy cómodas, menos estrechas y con suela más mullidita que las All Star.

El problema es que después de una relación tan larga, me da miedo el cambio. Nunca he llevado Vans. Cuando era muuuuyyyy joven (es que ahora soy sólo joven), los grupos se dividían entre los que llevaban Vans y los que llevaban Converse All Star. Los "vanseros" eran skaters, hardcoretas, fans del punk melódico. Los "converseros" eran más bien punk rockeros, clones de los Strokes, retro-pijas, malasañeros. Todavía ahora identifico a las Vans con llevar un patín debajo del brazo.

¿Vosotros sois de Converse o de Vans? Supongo que mi siguiente paso es ir a la tienda, ser infiel, probarme unas Vans y ver qué pasa. ¿Qué hago?  ¡Dadme vuestros consejos!

 

# jueves, 08 de abril de 2010 18:45

Jennifer vs Angelina

Por poco me sacan los ojos. Varias veces. Sólo porque frente a un grupo de mujeres, me atreví a decir que no me gustaba Jennifer Aniston.

-Pero ¡cómo es posible! Es tan mona, tan dulce, tan digna... No como esa bruja arribista y anoréxica: esa víbora coleccionista de niños que le arrebató el marido. ¿Cómo puedes estar de su parte?.

Pues Angelina Jolie será una pretenciosa, una ambiciosa, sólo comerá dos kiwis al día, estará algo loca...lo que queráis. Pero me parece más interesante que la aburrida de la Aniston. Y tengo mis razones.

Mi primera razón es que cuando veo el cartel de una película que protagoniza Jennifer Aniston, automáticamente  sé que va a ser infumable. Angelina, que tiene un Oscar, puede hacer películas mejores o peores, pero no imprime a la producción ese tufillo de comedieta banal y ñoña. Lo de la Aniston tiene delito, porque tiene una productora. Ya podía darse a si misma papeles mejores.

La segunda es que en la acusación colectiva a Angelina robamaridos, nadie se acuerda de Brad Pitt. Yo también odiaría a una mujer si mi marido me dejara por ella. Pero en estas cosas parece que el hombre carece de voluntad. Brad, él solito, decidió liarse con Angelina, nadie le puso una pistola en la frente.  Teniendo en cuenta lo que he escuchado por ahí, alguno creerá que Angelina le embrujó para que cayera en sus redes.

La tercera, y en esto quizás sea un poco parcial, es que no me gusta el estilo de la Aniston. Es guapa, tiene un tipo estupendo, pero ¿por qué se empeña en ponerse faldas tan cortas, por qué está siempre tan empitonada? Será por ropa de diseño a su disposición. Es como si temiese arriesgarse y que de repente, ya nadie la quisiera. Según mi punto de vista debería dejar de lado ese rollo de chica simpática residente en Los Angeles y refinarse un poco más. Y enseñar menos las rodillas.

La siguiente razón es que me resisto a caer en la ficción de que las famosas son mis amigas. Proyectar es normal. Preferimos tener de amiga a una Jennifer, con la que nos podemos ir de cena, reirnos y mirar a yogurines. Y si se tercia, liarse la manta a la cabeza y subirse al escenario de un tablao flamenco a bailar, como hizo en Madrid (a mi me dio un poco de vergüenza ajena, pero en fin...).

Seguro que despellejaríamos a una Angelina, la amiga que le enseña la ropa interior a tu novio, la que siempre conoce técnicas sexuales de las que nunca has oído. La que está demasiado ocupada con sus causas benéficas y no tiene tiempo para nuestras frivolidades y chorradas. Seguro que es de las que dice "Tú preocupándote por esta tontería, mientras en África hay niños muriéndose de hambre"

Pero no son mis amigas, son celebridades, actrices. Y quiero que se comporten como las divas que son. No soporto ese rollo de "yo soy igual que tú" Que se puede estar así de estupenda, tan sólo bebiendo agua, comiendo orgánico y durmiendo mucho. ¡Anda ya!

El otro día la Aniston dijo en una entrevista con Harpers Bazar que "no se mata de hambre" Y da como consejo para estar como ella "dejar de comer basura cada día" Vaya, pues tienes razón, no había caido, gracias por avisarme... En cambio, ves a Angelina y ves a una criatura de otro planeta, ves a una misteriosa actriz de Hollywood.

El problema es que tranquiliza que haya una actriz famosa como Jennifer Aniston: normalita, guapa pero no demasiado, con ganas de agradar y mala suerte con los tíos. Pero esto es showbusiness. Sería un verdadero tostón si todos los actores siguieran ese patrón.  

Bueno, ya he dado mis razones. Ya me podéis sacar los ojos si queréis. Podéis hacer un muñequito a mi semejanza  y clavarme alfileres. Pero estoy segura que varias de vosotras pensáis como yo. ¿Os atreveis a ser anti - Aniston?

# miércoles, 07 de abril de 2010 8:16

El look fetiche

En la entrada anterior os comentaba que después de un maratón de Mad Men, me ha dado por cortarme los vaqueros por encima del tobillo y anudarme las camisas de hombre. Pese a mi iluminación provocada por un personaje secundario de la serie, no seré la única que en los próximos meses vuelva a los vaqueros capri y al estilo beatnik.

Isabel Marant, la diseñadora francesa fetiche de las editoras de moda propone una silueta parecida: pantalones por la pantorrilla, cazadoras, suéters de rayas y zapatos de punta (sí, sí, vuelven). El look se remata con una coleta alta, eyeliner y unos pendientes largos. Es una colección para el próximo otoño-invierno, pero perfectamente puede versionearse para primavera-verano. Ya veo a todas las fashionistas deshaciéndose de los boyfriend jeans y convirtiéndose al rockabilly contemporáneo y de luxe.

Me imagino, que como sucedió el verano pasado, Zara lanzará una colección inspirada en la de Marant. Por cierto,  Zara está de lo más celinesco, ya hay a encargadas con el look total Phoebe Philo. ¿Cuánto tardará en llegar a la calle?

Y buenas noticias para los que tengan debilidad por el preppy chic estadounidense. J Crew, la tienda favorita de Michelle Obama, se podrá comprar en Europa. Comenzará a venderse en Net a porter aprincipios de mayo. Atención a las camisas masculinas, la bisutería con un punto retro y los básicos de calidad. En Estados Unidos hay una verdadera obsesión con esta marca, sus fans siguen religiosamente el catálogo como si fuera una biblia de estilo de vida. Veremos si la fiebre se extiende a Europa.

 

 

 

 

# lunes, 05 de abril de 2010 10:57

Mad Men: Midge Daniels

Estas vacaciones me quedé en casa. Como mi seguimiento de Mad Men había sido bastante inconsistente, me tiré en el sillón preparada para ver la serie desde la primera temporada. Todavía no me he puesto al día con la tercera, pero he llenado huecos y como quien dice, cosido parches.

Hay muchas cosas que me gustan de la serie, pero en materia de moda, hay un personaje que ha sido una verdadera revelación. Se trata de Midge Daniels,la ilustradora amante de Don Draper que aparece en la primera temporada. No es una seductora como Joanne Holloway , ni ama de casa doble de Grace Kelly como Betty Draper, ni socialite  como Trudy Campbell.

Midge es una beatnik, una artista bohemia que se viste con camisas de hombre, kimonos, pantalones capri negros, joyería de motivos africanos y mezclas de estampados. Especialmente me gusta la falda lápiz y camisa negra que llevó al recital de poesía beatnik (y mala),  y la idea de ponerse una camisa de hombre blanca, desabrocharse los botones del faldón y anudársela a la cintura. Ya tengo modelito para esta primavera: camisa atada y unos vaqueros oscuros que he cortado por encima del tobillo.

 Todo el vestuario de la serie es fantástico, pero personalmente (para inspiración) también me he fijado cómo va Helen Bishop, la madre divorciada sobre la que cotillea todo el vecindario: pantalones, melena pelirroja suelta y camisas de rayas con cárdigans.

¿Cuál es vuestra mujer Mad Men favorita? Más sobre la moda de la serie aquí

 

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