


Por poco me sacan los ojos. Varias veces. Sólo porque frente a un grupo de mujeres, me atreví a decir que no me gustaba Jennifer Aniston.
-Pero ¡cómo es posible! Es tan mona, tan dulce, tan digna... No como esa bruja arribista y anoréxica: esa víbora coleccionista de niños que le arrebató el marido. ¿Cómo puedes estar de su parte?.
Pues Angelina Jolie será una pretenciosa, una ambiciosa, sólo comerá dos kiwis al día, estará algo loca...lo que queráis. Pero me parece más interesante que la aburrida de la Aniston. Y tengo mis razones.
Mi primera razón es que cuando veo el cartel de una película que protagoniza Jennifer Aniston, automáticamente sé que va a ser infumable. Angelina, que tiene un Oscar, puede hacer películas mejores o peores, pero no imprime a la producción ese tufillo de comedieta banal y ñoña. Lo de la Aniston tiene delito, porque tiene una productora. Ya podía darse a si misma papeles mejores.


La segunda es que en la acusación colectiva a Angelina robamaridos, nadie se acuerda de Brad Pitt. Yo también odiaría a una mujer si mi marido me dejara por ella. Pero en estas cosas parece que el hombre carece de voluntad. Brad, él solito, decidió liarse con Angelina, nadie le puso una pistola en la frente. Teniendo en cuenta lo que he escuchado por ahí, alguno creerá que Angelina le embrujó para que cayera en sus redes.
La tercera, y en esto quizás sea un poco parcial, es que no me gusta el estilo de la Aniston. Es guapa, tiene un tipo estupendo, pero ¿por qué se empeña en ponerse faldas tan cortas, por qué está siempre tan empitonada? Será por ropa de diseño a su disposición. Es como si temiese arriesgarse y que de repente, ya nadie la quisiera. Según mi punto de vista debería dejar de lado ese rollo de chica simpática residente en Los Angeles y refinarse un poco más. Y enseñar menos las rodillas.
La siguiente razón es que me resisto a caer en la ficción de que las famosas son mis amigas. Proyectar es normal. Preferimos tener de amiga a una Jennifer, con la que nos podemos ir de cena, reirnos y mirar a yogurines. Y si se tercia, liarse la manta a la cabeza y subirse al escenario de un tablao flamenco a bailar, como hizo en Madrid (a mi me dio un poco de vergüenza ajena, pero en fin...).

Seguro que despellejaríamos a una Angelina, la amiga que le enseña la ropa interior a tu novio, la que siempre conoce técnicas sexuales de las que nunca has oído. La que está demasiado ocupada con sus causas benéficas y no tiene tiempo para nuestras frivolidades y chorradas. Seguro que es de las que dice "Tú preocupándote por esta tontería, mientras en África hay niños muriéndose de hambre"
Pero no son mis amigas, son celebridades, actrices. Y quiero que se comporten como las divas que son. No soporto ese rollo de "yo soy igual que tú" Que se puede estar así de estupenda, tan sólo bebiendo agua, comiendo orgánico y durmiendo mucho. ¡Anda ya!
El otro día la Aniston dijo en una entrevista con Harpers Bazar que "no se mata de hambre" Y da como consejo para estar como ella "dejar de comer basura cada día" Vaya, pues tienes razón, no había caido, gracias por avisarme... En cambio, ves a Angelina y ves a una criatura de otro planeta, ves a una misteriosa actriz de Hollywood.
El problema es que tranquiliza que haya una actriz famosa como Jennifer Aniston: normalita, guapa pero no demasiado, con ganas de agradar y mala suerte con los tíos. Pero esto es showbusiness. Sería un verdadero tostón si todos los actores siguieran ese patrón.
Bueno, ya he dado mis razones. Ya me podéis sacar los ojos si queréis. Podéis hacer un muñequito a mi semejanza y clavarme alfileres. Pero estoy segura que varias de vosotras pensáis como yo. ¿Os atreveis a ser anti - Aniston?