Estoy a-go-ta-da. Ahora mismo, todo en lo que puedo pensar es en irme de vacaciones. Y me quedan unas tres semanas de trabajo. Lo peor es que todavía me falta un último reto que ponga a prueba mi cansancio y mi cerebro frito: hacer las maletas.
Lo odio. Se me da fatal empacar (pero me encanta esa palabra) . Para mi es una operación larga, de duda constante y de arrepentimientos de última hora.
Últimamente me estoy cubriendo de gloria: ropa arrugada, que no pega entre sí, demasiado veraniega, demasiado escasa. Además me puede el misterio del 100% algodón. ¿Porque unas prendas de esta tela llegan hechas un guiñapo, y otras salen perfectas? A lo mejor es que cuanto más espeso el aldodón menos se arruga, pero todavía no he encontrado una explicación creíble para este enigma.
En mi afan de mejorar, leo articulillos sobre lo que los "expertos" llevan de vacaciones pero todos resultan ser absolutamente inservibles. Del tipo: "pues en la maleta meto kaftanes vintage que compro en Ganesha de Ibiza, sandalias de Jimmy Choo, diez bikinis, nosecuántos potingues para evitar el jet lag, maxi vestido de Missoni, velas Dyptique para relajarme y sentirme como en casa..."
Pero ¡por favorrrr!. Cómo se nota que esta gente no viaja con los piratas de Ryanair y no tienen que pagar por cada gramo extra.
El mejor truco de famosa que he leído fue el de Chloé Sevigny que aconsejaba llevar ropa de un solo color: para vacaciones playeras, por ejemplo, sólo meter ropa blanca. Hala, sin complicaciones.
También encontré algún consejo útil, como el vídeo de este gentleman. ¿Sus mejores recomendaciones? Poner el cinturón alrededor del borde de la maleta lo primero, y los zapatos en el fondo. Las prendas, dobladas unas sobre otras para evitar arrugas (los pantalones sobre las camisetas). Y las camisas se enrollan por los faldones y el cuello y se dobla la parte central. En maletas de ruedas, el neceser se pone en el lado en el que quedan las ruedas, por si algún producto se abre.
Pero bueno, a pesar de mi torpeza intrínseca, algo he aprendido a fuerza de viajar low cost.
Lo primero es que las toallas esponjosas de algodón rizado son un desperdicio de espacio y peso. Hay que llevarse algo ligero y multiusos que pueda hacer de toalla, pareo o manta, como las de Hammam o los Kikoy de Kenia.
¿Para qué comprar versiones mini de los cosméticos? Los productos se decantan en botecitos de viaje (en la medida de lo posible) Muji tiene toda una gama. Práctica y además japo-minimal-chic.
Por muy de tirada que vayas, hay que meter en la maleta algo un poco más mono o arreglado. Siempre que no lo haces,t erminas siendo invitada una súper fiesta de rebote y allí estás tú con tu vestido 100% arrugado.
Para la playa, los shorts vaqueros son tu mejor amigo. Cremas solares, helados, copazos... las manchas desaparecen con una mijina de agua.
Y por mucho calor que haga, no hay que olvidarse del calzado cómodo. Zapatos que aguanten subirte por las rocas para ver la puesta de sol, volver a casa caminando cuando no hay taxi a la vista, explorar montes o aguantar pisotones en mercadillos. Eso no lo soporta cualquier sandalia de dos tiras.
¿Más trucos para hacer maletas?