
Este fin de semana fui a una boda en Londres. Era de tarde-noche y la etiqueta era "Black tie" (formal).
Para los hombres la única opción era el esmoquin. Para las mujeres -corregidme si me equivoco- se supone se puede elegir entre vestido largo o de cóctel.
El tema era un poco complicado porque la ceremonia era en una sinagoga bastante ortodoxa, donde la tradición judía dice que las mujeres casadas deben cubrirse la cabeza (La etiqueta combinada añadida a la tradición religiosa dio lugar a estilismos bastante curiosos, como vestidos largos con tocaditos de día...)
Yo, a pesar de que no se debe llevar ese color a las bodas, llevé un vestido negro hasta los pies. El pelo suelto, nada en la cabeza. El mantón el mantón azul de la Moss y un maxi collar de cristales.
En plena boda, se me acerco una invitada, una señora neoyorkina: "¡Tú también vas vestida de negro!", me dijo. "Yo había escuchado que ya no era tan relevante, pero mi marido insistió en que no se podía llevar negro a las bodas... pero me lo puse de todas maneras"
Pues igual que me pasó a mi. Preferí saltarme algo el protocolo que ponerme a montar combinaciones de colores para una boda en otoño, que me favorecieran y que encima dieran un aspecto formal. Un par de personas me dijeron que les gustaba el vestido.
Y la verdad es que me parecía que la señora de Nueva York iba más elegante que, por poner un ejemplo, otra invitada con un traje largo rosa.


Pero si entonces me hubiera visto mi abuela, me hubiera dicho un par de cosas.
Mi abuela nos repetía a mi hermana y a mi que nos vestíamos muy de oscuro. Cuando eres adolescente ya te pueden decir misa, que tú vas a seguir con "tu estilo" (véase las hijas de Zapatero) pero ahora me pregunto si es cierto que abuso del negro. Si estoy enganchada.
El negro tiene sus ventajas: estiliza, es fácil de mezclar (con más negro), no distrae la atención y resalta la personalidad y puede resultar muy chic, transgesor o muy solemne.
Pero también tiene varios inconvenientes. La ropa negra muy barata suele ser deprimente. Incrementa el cansancio en la cara. Y según dice la estilista Camilla Bidault Waddington "en general es demasiado común."


Anna Karenina vestía de negro cuando el Conde Vronsky se enamoró de ella. En cambio su bonita sobrina Kitty, iba de rosa y Vronsky ni la miró. Pero a juzgar por el trágico final que Tolstoi dio a la Karenina, igual le hubiera convenido ponerse otro color...
Una amiga fue a una entrevista para una revista de moda de negro riguroso y consiguió el trabajo (¡Enhorabuena!) pero personalmente yo no se si iría toda de ese color a una entrevista de trabajo.
Favorece, es cómodo... pero ¿cómo echarle un poco de imaginación? Lanzo algunas ideas.
-Coco Chanel, creadora del Little Black Dress/Petite Robe Noire, llevaba algo blanco cerca del rostro para iluminarlo. Como perlas, o un cuello claro. La mejor idea no es ponerse una camisa blanca con un traje de chaqueta negro. En un un restaurante igual alguien te pide la cuenta.
-Camille Bidault Waddington dice restringir el negro a siluetas inspiradas en los años 60. Como minivestidos, formas trapecio, mangas con volumen. Para aligerar el look oscuro, es preferible dejar algo de piel a la vista: escotes en pico, mangas tres cuartos etc.
-Empezar a trabajar con una base de otro tipo de neutros como el azul marino, el gris, el marrón chocolate, crema o camel, que además suelen ir bien entre sí.
-No es cierto que el negro acepta combinaciones con cualquier color. Yo estoy muy en contra de hacerlo con denim muy claro y con tonos demasiado vivos. Los colores pierden su brío, el negro se apaga y en general me resulta un poco vulgar. Prefiero introducir complementos en tonos ricos (como los joya: zafiro, rubí oscuro, jade esmeralda), un cinturón de piel, algo marrón (aunque muchos aborrecen esta mezcla), greige, plata, gris perla, pardo o tierra.
-Como antídoto radical, elegir como base un color vistoso y lanzarse con mezclas de color atrevidas. Turquesa con rojo tomate. Amarillo, azul y morado. Rosa y naranja. La colisión tonal se verá muchísimo la próxima primavera verano. Para inspiración, Marni y artistas contemporáneos como Rothko.
¿Alguna idea más?
