
Si la semana pasada se celebró el pre estreno de Casino Royale en Londres, ayer por la noche le tocaba turno a Madrid. Y en plena Gran Vía madrileña que se plantaron el “poco cuestionado” nuevo James Bond, Daniel Craig; el director Martin Campbell; el malo malisísimo de la entrega 21ª de la saga, Mads Mikkelsen; y una de las chicas Bond, la italiana Caterina Murino. Aunque creo que ni con esta, ni con la otra, Eva Green, -que no vino-, tiene mucho refrote este Bond. Con o sin refrote, ambas pasan a engrosar la impresionante lista de chicas Bond en la que ya estaban Ursula Andress, Jacqueline Bisset, Lana Wood, Kim Bassinger, Dense Richards o Halle Berry.
No, no vamos a comparar pre estrenos… porque salimos perdiendo. Si venga, vamos a compararlos, no lo puedo evitar: mientras que al londinense acudió la reina Isabel II (¡qué nivel, Maribel!) y la extraordianaria Judi Dench; en el nuestro estaban, entre otros, Paloma Lago, Verónica Mengod, Álvarez del Manzano, Santiago Segura, Paz Padilla, Roser (que sólo sé quien es porque es vecina de un amigo), Raúl (cantante, que no futbolista), la ristra de misses Elisabeth Reyes, Verónica Hidalgo y María José Besora; y el ‘punto real’ lo ponía Leandro de Borbón (que no es lo mismo que Isabel II, ya se sabe). Sobran los comentarios. Mientras que en el de allí Daniel iba de riguroso smoking; en el nuestro se calzó vaqueros, chaqueta y chaleco, y tan ricamente... al menos se puso corbata. Pero ¡qué poco glamour, Daniel! (a juego con el de los invitados).
Anda que no ha traído cola la
elección de Daniel Craig como 007. Tras jubilar a Pierce Brosnan (le consideraban ya demasiado mayor para el papel, aunque daba un perfil menos brutote que este), Daniel se estuvo disputando la licencia para matar con otros como
Orlando Bloom, Ewan Mcgregor, Colin Farrel, Jude Law, Clive Owen…-nada, que apenas se barajaron nombres- me dicen que habían considerado también a Woody Allen y me lo creo . El candidato rubio se impuso al final, y por cierto, fue su madre, la cual suponemos henchida de orgullo, que no pudo aguantar y confesó a la prensa que su vástago iba a ser el próximo Bond (me imagino a Daniel diciéndole: “jo mamá, no se te puede contar nada”).
Cuando ya se supo que sería él, unos cuantos
fans-fatales de Bond no se lo tomaron lo que se dice bien, y comenzaron una
campaña de descrédito: que si era un ‘blandito’, que si no sabía jugar al pocker, ni conducir coches con caja de cambios (parece que tenía varias cositas que atender antes de ponerse a rodar), que si era rubio y demasiado bajito (esto por mucho que se aplicase...), hasta se cuestionó su heterosexualidad y hubo recogida de firmas en contra. Un boicot en toda regla, todo ello a través de la web
danielcraignotbond.com (deshabilitada ya). Luego apareció
givecraigachance.com en la que se pedía una oportunidad para Craig –del que, además se decía que andaba un poco ‘depre’ con tanta oposición-. En el rodaje tuvo unos cuantos accidentes en las escenas de acción, se rompió un par de dientes, y tampoco le entraba el smoking, como a Tom en la boda. En fin, lo que hay que sufrir ponerse al servicio de su majestad, y además cobrando bastante menos que Pierce. El caso que parece que Daniel ya ha superado todo esto y ayer decía que se había inspirado en Sean Connery para su papel. Él que diga lo que quiera, pero a mí
me recuerda más al incalificable Roger Moore. Y por si todo esto fuera poco, va el pingüino de
Happy Feet y lo desbanca en la taquilla de EE.UU. (pingüino 1 - Bond 0).
En su vida real el nuevo James Bond ya ha pasado por la vicaría, pero parece que lo único que le queda de ese matrimonio es una hija de diez años, porque acabó en divorcio. Y, ¡oh sorpresa!, compruebo que ha estado liado con la modelo más poli-toxicómana de todo Inglaterra, ¿adivinan quién? Si, es ella:
Kate Moss, que si antes estuvo con este que debía ser bastante aburrido el tipo (ni bebe -Martinis, al menos-, ni le gustan las armas y le dan un poco de miedo las lanchas a demasiada velocidad), no me extraña que se haya pasado al otro extremo con Pete Doherty, que lleva una vida bastante más animadilla, por no decir ‘al límite’, entre clínica y clínica de desintoxicación. Craig también ha mantenido romances con
Heike Makatsch (
Resident Evil) y con
Sienna Miller (la reciente ex de Jude Law) que tabajó con él en
Layer Caye. Crimen organizado y que en su momento fue candadita a chica Bond para
Casino Royale. Vamos, que el chico paradito tampoco ha estado. Ahora anda con una tal
Satsaki Mitchell, una productora de cine de 29 años, que por lo menos sí se la trajo a España.