
Es lo que ha hecho con su pareja, Tim Burton, la actriz con peor estilista capilar de todo Hollywood, Helena Bonham Carter (a mí esta mujer me da la sensación que nunca se lava el pelo, el día que se decida a desenredárselo lo va a pasar chungo): ella le da un hijo y él un papel protagonista. “No me quería hacer una prueba, pero le dije que después de darle un hijo, lo menos que podía hacer es darme el personaje”, ha declarado. Helena se anda con tonterías las justas. Claro que sí. Esto en mi pueblo se llama “chantaje emocional” (“pedazo de”, añadiría delante). Y yo pensando que mi madre era la reina de los chantajes emocionales (¡ja!). Por otro lado, según está hoy en día esto de conseguir un buen trabajo en la vida, de lo que te gusta, bien pagado, reconocido, con un buen jefe,… si hay que embarazarse pues se hace (seguro que Lindsay Lohan ha hecho “sacrificios” iguales y no con el padre de sus hijos).
¿Cambio equilibrado? Pues no sé, según como se mire. Un trabajo es un trabajo. Aunque del papel que ha conseguido ella sólo sabemos que es la prota –la diabólica Sra. Lovett- del thriller musical de Broadway Sweeney Todd (de Stephen Sondheim), que va a dirigir Tim Burton. Mientras que un hijo es una personita, sangre de tu sangre durante toda la vida, le ha costado nueve meses gestarlo y lo habrá parido con dolor (vale, o con la epidural), a veces hasta vienen con un pan debajo del brazo, dicen. Poniéndonos en lo peor, imagínate que el niño te sale hiperactivo, coge caramelos de extraños, es conflictivo, te suspende hasta la asignatura de Religión, no quiere meterse a fontanero y ni siquiera estudia una carrera, en su adolescencia le da por las drogas de diseño, se mete en una banda latina o a concejal de urbanismo,… yo que sé. O peor: quiere ser actor y ya no sólo tienes que darle papeles a la madre, también al hijo. Tim pensando de Burton Jr. “¡ay! la madre que te parió” y esa es precisamente Helena, la que, además, no se lava el pelo (creo recordar que antes de estar con Tim lo llevaba más limpio, aunque soy consciente de que el pasado siempre se idealiza). La cuestión es que él le acaba dando siempre papeles en los que le pega ese look desaliñado (por decirlo suavemente y evitar mencionar que lleva una pinta de cochinota), como en Big Fish, Charly y la fábrica de chocolate, El planeta de los simios,… (¿cuántos hijos le ha dado Helena a Tim? porque ella últimamente consigue todos los papeles en las pelis de él). A ver en esta nueva, aunque me apuesto el hígado a que saldrá con el pelo enmarañado. Pero ¿qué fue antes? ¿el huevo o la gallina? ¿Tim le da esos papeles debido a su aspecto o ese aspecto es por culpa de los papeles?
Dios los cría y ellos se juntan. ¿Qué decir del aspecto de Tim Burton? En fin, siempre he pensado que la pinta de “friki zumbao” que se gasta es considerable, (ahora las pelis le salen bien raras, pero chulas). Ese flequillo, esas gafas. Y si no fuese porque ya está ahí Peter Jackson diría que es el director actual cuyo aspecto parece menos higiénico. La extraña parejita ahora vive en Londres, ciudad que a Tim encanta porque sus calles le recuerdan a sus películas de horror góticas (no veo yo a este viviendo en Benidorm), y son íntimos de Johnny Depp. Repito: dios los cría y ellos se juntan. El novio de Vanessa Paradis tampoco me parece muy cuerdo, el rollito que lleva tira más hacia la excentricidad. Me imagino una reunión de amigos de todos ellos habiéndose fumado unos cigarrillos de la risa. Yo pagaría por verlo.