Danny DeVito, en un alarde de originalidad fílmica y en una arriesgada y nunca vista política de estrenos por parte de la productora, estrena una Una familia casi perfecta -la película en la que también sale Neve Campell y Kathy Bates-. Parece una comedia (ahora las comedias son familiares, románticas o con tintes dramáticos, esta está en el primer grupo y en el segundo), pues bien, afinamos: una comedia romántica familiar navideña (y punto, no sabría qué más añadir sobre ella).
Además, esta película no es la más interesante del pequeño actor. Preferimos hablar de la que estrenó hace un año en USA, Deck the Halls. ¿Por qué? Bien, pues porque al director-productor-actor (polifacético este pequeño gran hombre ¿verdad?) en plena promoción de la película no se le ocurrió otra cosa que acudir a un programa de televisión (The View) no sabemos si sólo "un poco piripi" o "más pedo que Alfredo", pero algo más de la cuenta había bebido, al menos siete limoncellos. Eso reconoció (y dicen que los borrachos nunca mienten): "sabía que las últimas siete copas eran las que me iban a emborrachar" (¡qué lucidez! absolutamente genial). Por otro lado, el comportamiento (alcohólico) está bastante acorde con estas fechas de celebraciones, brindis en el trabajo, etc. Visto lo visto, añadiremos borracho a la lista: DeVito, director-productor-actor-borrachín. Y adivina-adivinanza: ¿con quién había estado de juerga la noche anterior?
Pues sí, con el hombre más sexy -según la revista People, que no es que lo diga yo...- George Clooney, este actor que tiene pinta de lo mejor y lo peor, fascinante (recordatorio: dedicarle un artículo completo). No durmieron en toda la noche (cuántas pagarían lo que fuera por pasar una noche entera con Clooney sin domir,¿eh?) y ya en el programa, en pleno subidón de los limoncellos, DeVito se marca un speech bastante incoherente contra el presidente Bush (los borrachos nunca mienten... creo que esto ya lo había comentado,¿no?) y se refiere a él con palabras obscenas. Sí que le debieron pegar bien al limoncello (o éste les pegó bien a ellos).
Personalmente prefiero que a los borrachos les de como a DeVito por hablar en contra de Bush, que no como a otros. A saber, Mel Gibson (quien puede presumir de ser el primero en la lista de ‘Las 50 celebridades más frías de Hollywood’, de la página filmthreat.com) que en su última borrachera le dio por coger el coche, hacer comentarios antisemitas e insultar a una agente de la autoridad,... ¡qué lindo! En fin, mucha Pasión de Cristo pero luego tenemos "mal vino", que se dice.