
Se llamaba Max y era un cerdo. Su mascota más querida, a
la que llamaba cariñosamente 'Max, la estrella'
(snif-snif). Un presente que recibió de Kelly Preston -ahora casada con John Travolta- cuando el actor mantenía una relación con ella. A la fecha de su fallecimiento, Max tenía 18 años y pesaba 136 kg. El cochinillo no era como uno de nuestros cerdos ibéricos criado con bellotas, era de la raza de cerdos vienamitas. Y además, el pobre ya tenía achaques varios: artritis, una ceguera parcial,... pero vivía feliz con Clooney en su residencia de Hollywood. Guardemos unos segundos de silencio en señal de respeto. Ya está.
La terrible noticia pilló al actor inesperadamente mientras promocionaba la película The Good German, film donde comparte cartel con la actriz Cate Blanchett.
No pudo acompañarle mientras el animalito expiraba. A principios del
año 2005, la prensa británica difundió la noticia de que Max
había muerto, cosa que era falsa y que enfadó bastante al actor. No me
extraña, a nadie le gusta que digan de un ser querido que ha muerto, al
menos se corrobora la fuente. Pero esta vez, el triste
acontecimiento es cierto (snif).

Su relación con Max era la más fiel y duradera que jamás había mantenido,
según el mismo reconocía. Incluso, se ha llegado a decir que era tan
íntima su "amistad" que alguna vez hasta habían compartido la cama al
mismo tiempo. Espero que la compartiera sólo cuando no tenía otra
compañía en ella. Puede que esto también formase
parte de la genial estrategia-Clooney con la prensa para que no le
relacionen con ninguna pareja en concreto. El
actor más sexy, que será también en estos días el actor más
desconsolado y afligido, tendrá que llenar el espacio que ha
dejado vacío en su cama el cerdito, aunque según sus palabras está
seguro que no lo va a hacer con otro (cerdo, se entiende): "Max cubrió todas mis necesidades porcinas” (defina
"necesidades porcinas", Mr. Clooney, quizá tenga que mirarse esto).
Enhorabuena por la decisión de no meter más cerdos en tu cama, George,
hay algunas que seguimos tropezando varias veces en la misma
piedra.
Un día pasas una noche de borrachera y risas con tu amigo DeVito -Clooney explicó en el magazine de la NBC The Today Show, “la noche de juerga brutal” (palabras
textuales) que pasó con él- y al siguiente tienes que encajar una
pérdida irreparable. No somos nadie. Desde este blog, dar el pésame a
George Clooney en estos momentos tan dolorosos, al tiempo que
felicitarle porque él y su cerdo han inaugurado una nueva
caterogoría de post, la de Inclasificables. No tengo nada más que añadir.
Descanse en paz, el cerdito.