Ni su supuesta boda secreta con su novio el famoso rapero Jay–Z, ni sus supuestos 32 años en lugar de 25 primaveras. Lo que realmente me ha dejado estupefacta de la cantante y actriz Beyoncé Knowles ha sido la existencia de su alter-ego. Alter-ego que le "surge" a la actriz de Dreamgirls cuando canta y a la hora de ponerse manos a la obra en esto de la actuación. ¡Lo ha bautizado y todo!: su "desdoblamiento interpretativo" se llama Sasha, personaje en el que se transforma cuando sube al escenario.
Había escuchado antes extraños métodos de interpretación de actores o técnicas para meterse en la piel del personaje, pero tanto como esto... jamás. Esto roza con temas esotéricos (quien sabe si de politoxicomanías; su novio ha reconocido haber vendido en sus tiempos drogas en las calles de Nueva York). Me pregunto: ¿Sasha posee a Beyoncé o es alrevés? Sea como fuere, yo en su lugar lo patentaría como nueva técnica interpretativa.
Conocida como la princesa del pop, Beyoncé se está haciendo su huequito en esto del cine. Bueno, a la vista de los "acontecimientos" se lo están haciendo ella y Sasha, así que el hueco en Hollywood para ambas tiene que ser mayor. La semana pasada estuvo pisando alfombra roja en la premiere en Hollywood con la película Dreamgirls, un musical que cuenta la historia de Diana Ross y las Supremes y la Motown de los años 60 y donde ella interpreta a la cantante Deena Jones.
En el nuevo filme comparte papel con Eddie Murphy, Jamie Foxx y la más protagonista Jennifer Hudson, con la que parece ha tenido un pelín de competencia. Beyoncé tuvo que conformarse con ser co-star porque el director Bill Condom no estaba muy convencido de sus dotes interpretativas para ser la "prota". Seguro que si Beyoncé le hubiese presentado a Sasha hubiese sido más fácil convencerlo. Sasha-Beyoncé ya antes había(n) hecho sus pinitos en otras dos películas (Austin Powers en Miembro de Oro y La Pantera Rosa), pero ha sido con este papel con el que se ha convertido en una de las actrices afroamericanas mejor pagadas, superando a Whoopi Goldberg, Queen Latifah o Halle Berry. Eso si no tenemos en cuenta que Beyoncé tiene que repartir entre dos: ella y su alter-ego.
La ex Destiny's Child cuenta cual es su relación con Sasha (??¿¿). Y no crean que le cae del todo bien: "No me gustaría Sasha si me la encontrase fuera del escenario. Es demasiado agresiva, demasiado fuerte... y demasiado sexy. Yo no soy Sasha." Esto roza con temas psiquiátricos de doble personalidad y manía persecutoria. Digo yo, Beyon, que ya que te montas tu amiguita invisible mientras curras, ¿por qué no te la inventas en plan que te caiga bien y haya buen rollo? Aunque ella dice que se ha creado el personaje para protegerse a sí misma (sic). Eso si no tienen que acabar practicándola un exorcismo, claro.