Vive Dios que no miento cuando digo que he intentado no dedicarle ningún post más a Lindsay Lohan. Lo he intentado y he tenido que ser fuerte para evitar las tentaciones porque excusas ha habido (muchas y jugosas): que si reconoce haber ingresado en alcohólicos anónimos (desde hace un año que es "socia") y que lleva una semana sin beber, que si le escribe un e-mail al ex-vicepresidente Al Gore para que le ayude a borrar esa imagen de fiestera (eso sí que es Una verdad incómoda), que si confiesa que tiene no_se_cuantitos pares de zapatos, que si se pega con su super-amiga Paris Hilton,...
Pero todo tiene un límite y, por otro lado, confieso que mi resistencia a la tentación no es nada férrea. La causa, las causas, mejor dicho, de que haya roto mi (auto)promesa de no caer en el post facilón y no dedicar más líneas a Lindsay han sido dos, paso a enumerarlas: 1. La licenciosa actriz confiesa que abandona a sus parejas cuando las relaciones sexuales con ellas no le parecen satisfactorias; 2. La Lohan está dando clases de baile de strep-tease para su próximo papel. Me dirán que no es para comentarlo.
La confesa alcohólica ha declarado a la revista Elle (apunte personal: dejar de pensar que Elle tiene glamour): "Si el sexo es malo, la relación no va a ninguna parte. Me gusta la variedad, creo que como a todo el mundo especialmente a mi edad". Pues sinceramente, a mí me parece un criterio tan válido como otra cualquiera. Desde luego que no esperaba escuchar a Lindsay decir "si mis novios no son expertos en Física Cuántica o en Literatura Francesa Medieval la relación no va a ninguna parte". Deducimos que su ex novio Wilmer Valderrama debía cumplir en la cama, al menos a juzgar por lo que le ha costado olvidarse de él. De momento parece no encontrar a nadie que esté a la altura de sus expectativas.
Así que a la espera de que aparezca el hombre de su vida, y entre polémica y polémica, Lindsay se descuelga del rumbero trío calavera (Lohan-Hilton-Spears) y se dedica a preparar su próximo papel en la película I know who killed me, donde dará vida a una bailarina erótica. Linsay es como una Marisol 'made in USA' del siglo XXI: si la primera pasó de cantar "La vida es una tómbola" con sonrisa angelical a posar desnuda en Interview, la segunda pasa de ser niña-prodigio Disney a stripper (al menos en pantalla... y en la vida real tambien apunta formas ligeras).
Y no se crean que es fácil o que esto del strip-tease lo puede hacer cualquiera. Está aprendiendo una técnica de baile en barra (no de bar, sino barra vertical estilo night club, veo necesaria la aclaración hablando de quien hablo), llamada pole dance. La entrena la experta Sheila Kelley y dicha técnica incluye elementos de ballet y yoga (si va a tener hasta filosofía oriental detrás). Por lo visto es lo último y más cool en Hollywood y New York para ponerse en forma y tener un cuerpo danone. Practican la ya popular técnica Kate Hudson, Teri Hatcher, Daryl Hanna o Lisa Rinna (bórrense de la clases de pilates que ya está pasado de moda).
Pues aquí que llega Lindsay Lohan con sus 20 añitos siguiendo el camino que ya andaron en su momento Demi More y Natalie Portman, en Striptease y Closer respectivamente. El listón está alto y no me quiero imaginar a esta con dos copas (de más) y dando vueltas alrededor de la barra.