Y vuelve a casa por Navidad, igualito que el turrón. La actriz, ex de Tom Cruise, regresa a las antípodas por Navidad, o lo que es lo mismo, a su Australia natal. Hasta Sydney que fue a presentar la película de animación Happy Feet. Rompiendo el hielo, para la que ha prestado su voz. De paso pasará allí estos días con su familia. Pero antes se ha reencontrado con su casi recién estrenado maridito, el cantante de country Keith Urban, ingresado desde octubre en una clínica de desintoxicación cerca de Palm Springs.
Parece que desde que se casaron -hace seis meses en la ciudad de Sydney- el cantante no ha dado muchas alegrías a la Kidman, que gracias a él no está pasando por uno de sus mejores momentos personales. Keith no parece que sea lo que se dice un buen chico y tiene ciertos hábitos no muy saludables, a saber, el consumo de cocaína, éxtasis y alcohol. Lo que se dice un politoxicómano en toda regla. Con este currículum le costó poco ingresar en ese exclusivo club de Alcohólicos Anónimos, donde intenta su rehabilitación, proceso ya en su última fase.
La única buena (y falsa) noticia desde la boda es que, a finales de noviembre, se rumoreó que Nicole podría estar embarazada. Lo publicó el diario británico Daily Mirror, pero el hecho es que la buena nueva no tuvo confirmación oficial, es más fue desmentida por su protagonista. Así que no parece que la actriz esté en estado de buena esperanza (cuestión de tiempo averiguarlo). Lo de "desafortunada en el dinero, afortunada en el amor" se cumple a la inveresa en su caso, otra buena noticia (esta totalmente cierta): según el informe de la revista The Hollywood Reporter, Nicole Kidman encabeza la lista de las actrices mejor pagadas de Hollywood, cobrando 17 millones de dólares por película (ahí es ná). Además proyectos no le faltan.
Muy fiel tampoco parezca que sea Keith: el músico podría haberle sido infiel mientras estaban comprometidos. Según Amanda Wyatt, modelo de 23 años, ambos mantuvieron relaciones sexuales de manera frecuente. Menuda joyita que se lleva la actriz australiana y pesábamos que Tom no le llegaba a la altura de los zapatos (y no sólo por su baja estatura, también por sus manías “cienciológicas”). Lo positivo es que Nicole no va a tener que comprarse uno de esos tocados con cuernos de renos que tanto se llevan en estas fechas. De adornarla con la cornamenta ya se ha encargado él.