Desclasificando, subastando y arrojando luz, que es gerundio. Es lo que se ha propuesto la 20th Century Fox, uno de los gigantes de la industria cinematográfica de esa fábrica de estrellas que es Hollywood. Mi gerundio: frotándome las manos ante tan jugosa noticia. Casi se me cae la lagrimilla al enterarme. Me he puesto más contenta que Iker Jiménez ante la desclasificación de documentos del gobierno de EE.UU. sobre el fenómeno O.V.N.I. Más que Oliver Stone si el F.B.I. y la C.I.A. juntos hacen públicos los documentos sobre el caso Kennedy.
Salen a subasta las firmas de grandes estrellas. Pero no sólo eso, se trata de firmas bajo un contrato, que digo uno... ¡más de 200 contratos! que estos estudios firmaron con actores y actrices, mitos de la década dorada del cine como Marilyn Monroe, Marlon Brando, Judy Garlan, etcétera, etcétera, etcétera. Voy a coger aire... porque me pongo a escribir nombres y no paro: Lucille Ball, Cary Grant, Will Rogers, Rita Hayworth, Clark Gable, Katharine Hepburn, Lana Turner, Dean Martin, John Steinbeck, Humphrey Bogart, Natalie Wood, Judy Garland,... ¡Ay, qué hiperventilo! Jamás había escrito tantos nombres de grandes del cine en un mismo post. Y esto ahora ¿por qué? Pues porque es Navidad, esa época en que todos nuestros sueños se hacen realidad y en la que todo son buenas intenciones. Detrás de la inciativa hay una buena causa: los beneficios irán a parar a Motion Picture & Television Fund, una fundación que apoya económicamente a trabajadores de la industria del cine sin suficientes recursos.
Secretos contractuales contenidos en valiosos documentos -contratos, cartas, memorandos internos del departamento Legal- que sacará en una multitudinaria puja la casa de subastas Swann Galleries el próximo 25 de enero de 2007, bajo el nombre de Documentos de la edad de oro de Hollywood. Secretos, por tanto, que dejarán de serlo esa fecha, esperamos. De momento para goce de mitómanos ya han ido ventilándose algunas cuestiones contenidas en esos contratos.
Los afortunados -en todos los sentidos- asistentes a la subasta podrán pujar por un memorando interno de la compañía del año 1946 según el cual Norma Jean Dougherty cambia su nombre de toda la vida por el de Marilyn Monroe, denominación de guerra a partir de entonces. Del gran mito erótico también nos enteramos que en su primer papelito para la película Scudda Hoo, Scudda Hay (1947), de Hugh Herbert, cobraba tan sólo 150 dólares a la semana. Un estilo "contrato basura" en nuestro sistema salarial patrio. Siguendo con cantidades, ahí va otra: 125.000 dólares, lo que recibió Marlon Brando por su trabajo en ¡Viva Zapata!. Una minucia comparado con los 18 millones de dólares que llega a cobrar Brad Pitt por película hoy en día.
Más carnaza ofrece una carta de fin de contrato de Judy Garlan -actriz precedente de nuestra actual Lindsay Lohan- que cancelaba el acuerdo profesional debido a que llegó al estudio con alguna copita de más, bueno, más bien completamente borracha. Bastante curioso es el caso de Elvis Presley al que permitieron bajo contrato lucir su propio look -desmelenarse para la época, vamos- al cantar en pantalla para Love me tender. El tirón del rey del rock bien valía un salto sobre las normas de etiqueta.
El "cachondo" de Tom Rothman, codirector de 20th Century Fox, ha dicho que ante lo interesante de los documentos "tendré que reprimirme para no pujar". Otros tendremos que hacerlo porque la cuenta corriente no nos da para tales dispendios. Nos tendremos que conformar escribiéndole la carta a los Reyes Magos pidiéndoles el libro de de Joel W. Finler, Historia de Hollywood, en el que también se airean asuntillos financieros y anecdotillas curiosas de la fábrica de estrellas con los que aplacar nuestra sed de morbo.