Pareciera en la foto de la izquierda que el actor Tim Robbins está diciendo entre dientes -o como mínimo pensando-: "¡ay! cómo pille a los que me han metido en esta papeleta", mientras esboza ese intento de risa forzada, más bien, mueca. En fin, a Tim los de su productora, por lo menos, le han hecho la "trece catorce" y no se ha dado cuenta de la jugada hasta el momento que capta la foto. La instantánea se tomó ayer en la inauguración del Festival Internacional de Cine Solidario de Madrid, donde el comprometido Robbins presentaba el thriller político Atrapa el fuego, que abría el certámen y que se estrena este mismo viernes en nuestro folklórico país.
Posteriormente el actor declaró que se sintió "utilizado" por el posado del señor alcalde de Madrid junto a él en el photocall para la prensa. "Mi intención era apoyar el festival, no salir en fotos con políticos de derecha", dijo. Toma ya. Y añadió que "es curioso que un alcalde pueda hacer el esfuerzo de venir a hacerse una foto con un actor norteamericano pero no lo haga para unirse a la ciudadanía en una manifestación", en referencia a la ausencia de Ruíz Gallardón en la manifestación contra ETA el sábado en Madrid.
Que el marido de la también comprometida actriz Susan Saradon no tiene pelos en la lengua ha quedado claro. Y con sus sinceras declaraciones nos hace pensar que no todo lo que sucede en Hollywood fuera de la pantalla es frivolité (sin desmerecer a la frivolité, ni ofender a Lindsay Lohan, cada cosa en su sitio y su contexto). El contexto en este caso era el citado Festival FICS, un festival que nace con la idea de que el cine sirva de canal para transmitir mensajes de solidaridad. Vamos, que poca alfombra roja y poco modelito de firma de alta costura desfilando por ella. Más que el cine como glamour y gran espectáculo de masas, esto pretende ir del cine como compromiso y como forma de cambiar el mundo (y digo pretende porque si miramos el programa del festival algunas películas están un poco encajadas con calzador).
Pero, ¿qué esperaban de un actor que no es precisamente de derechas, tampoco de centro, sino "más bien" tirando para la izquierda -dentro de todo lo que se puede tirar para la izquierda en un país como EE.UU-? Un actor, que viene a apoyar un festival de este tipo, y de los más comprometidos políticamente de todo Hollywood, que ha destacado por su campaña contra la Guerra de Irak y sus críticas contra Bush. ¿Pensaban que esto le iba a sentar bien? Ante el enfado de Robbins, el director de Inmigración y organizador del FICS, Tomás Vera, ha respondido que esto es un problema entre la productora y el actor e indicó que se ha elegido la película de Tim Robbins por "su calidad técnica, más allá de por su ideología", (?¿) en ningún caso "para lograr una foto con él". A mí me parece raro que en un festival sobre solidaridad se tenga en cuenta más la calidad -que también- que la ideología de una película, pero quien soy yo para realizar apreciaciones de este tipo cuando a mí lo que se me da bien es hablar de bodas, rupturas, borracheras, etc.
Tim Robbins forma parte de un nutrido grupo de cineastas de Hollywood que mantienen un compromiso, no con la botella y las fiestas, sino con la vida política como Sean Penn, Susan Sarandon, Alec Baldwin, Danny Glover, Oliver Stone o el polivalente George Clooney que igual se pilla una borrachera que te encabeza una marcha de protesta y ello sin ninguna aspiración política a Gobernator ni nada por el estilo ("Me he acostado con demasiadas mujeres, he tomado demasiadas drogas y he estado en demasiadas fiestas para presentarme a ningún cargo", ha declarado en alguna ocasión). Muchos de ellos participan en un movimiento contra la administración de Bush, y su intensa actividad política les valió ser ridiculizados en la mordaz sátira Team América, producción de animación de los creadores de la serie South Park. Una idea de compromiso político y social que en la década de los 70 encabezaron otros actores como Warren Beatty y Robert Redford.
Quedó atrás aquella época en la que Hollywood, sus actores y sus producciones servían y se utilizaban para avivar los espíritos patriotas de la población estadounidense.