Si echamos un vistazo a las fotos de los modelitos que lucieron las estrellas de Hollywood, la respuesta es que algunas iban vestidas definitivamente para matar... para "matarnos del susto". Si hubiese salido a patrullar la "fashion police", unas cuantas -que no todas- hubiesen acabado la noche en el calabozo de la pasarela Cibeles. A mi parecer, no hay lugar a dudas que fue la actriz japonesa de Babel, Rinko Kikuchi la que ganó el premio a "la más hortera" de toda la Gala de los Globos de Oro. ¿Qué es eso que le cuelga? ¿Pompones? ¿Qué pretendía, usarlos para corear aquello de "dame una G, dame una L, dame una O, dame una B, dame otra O..."? Ganó por goleada. Por detrás suyo, a la zaga, quedaron Cameron Diaz, llena de volantes rematados con un lacito negro a la cintura, y Geena Davis, que no sé si es el color azul metálico del vestido o el drapeado del escote que llevaba, pero un poco "marujil" sí lució. Empate entre ambas para la mención especial del jurado "parezco un merengue".
También hubo en la entrada del hotel Beverly Hilton de Los Ángeles vestidos de "altos vuelos": los que se calzaron nuestra Penélope Cruz -toda de negro con un diseño de Karl Lagarfeld para Chanel- y el de Felicity Hauffman en verde botella. Gran duelo de titanes entre ambas por llevarse el "galardón". Si algo nos quedó claro es que el negro y el blanco están de moda entre las estrellas - en su defecto, ponte un dorado, que tampoco quedas mal-. Precisamente con el dorado de sus trajes resplandecían cual "burbujitas de Freixenet" la impresionante cantante y actriz Beyoncé -muy a juego el dorado con el color de su piel- y la más palida Sarah Jessica Parker.
Por el premio "estilo anuncio de compresa / ¿a qué huelen las nubes?" mejor conseguido, compitieron Cameron Diaz, Sienna Miller, Salma Hayek y Kate Winslet, todas de blanco; a esta última alguien debió decirle que lo que mejor iba con el blanco del vestido era un rojo pasión en los labios (la mintieron). Mientras que el toque más siniestro en negro lo pusieron Penélope, Hilary Swank, Cate Blanchett y Jennifer López, que con su altura ya debería saber que ganaría centímetros si el largo de la falda fuese más corto.
Premio unánime, por ser además la única participante, a "luce escote con tatuje y sin complejos" concedido a Angelina Jolie, por su vestido azul palabra de honor. La actriz también ganó por llevar los mejores complementos: no por el collar y los pendientes de oro, sino por el que le colgaba de uno de sus brazos: Brad Pitt, que seguro que se encargó luego de quitarle el trapito que cubría su tatuado cuerpo.