
La noticia "mascota perro -el más fiel amigo del hombre- salva vida a su amo" es un asunto bastante trillado, más aún en los 10 minutos finales del telediario, esos últimos momentos después de los deportes (es decir, del fútbol) de la información televisiva en que nos dan noticia de los temas más variopintos. Pero la anécdota adquiere otra dimensión cuando el perro se llama
Diva -lo supongo perrita- y a quién salva la vida, su ama, es a una gran estrella del celuloide:
Salma Hayek, para más señas.
La belleza mejicana, además de con Penélope Cruz (quien tuvo que negar esta semana en el programa de David Letterman su presunto romance lésbico con la Hayek), cuenta entre sus amistades caninas con esta perrita que horas antes de que acudiese a la ceremonia de entrega de los Globos de Oro la sacó valiente y desinteresadamente de las feroces garras de la muerte, ese viaje de ida sin vuelta posible (qué me gusta inferirle a todo esto un tono dramático). Una historia llena de coraje, valor y amistad incondicional,... Si ya casi veo el cartel de la película, una mezcla entre Colmillo Blanco y el anuncio de Scottex. Plumillas de Hollywood, que alguien empiece a escribir un guión ya mismo. Yo veo en esta pequeña gran anécdota el germen para el guión de una epopeya canina sin parangón en la historia del cine. Una cosa a la altura de Doctor Zhivago como mínimo. Bueno, quizá me esté emocionando demasiado, pero... ¿y para un telefilme de los que programa Antena 3 a las cuatro de la tarde?
El salvamento perruno se produce de la siguiente manera que paso ahora a relatar:
Salma siente un intenso dolor de cabeza horas antes de los Globos de Oro y decide echarse un rato a descansar, cuando traspuesta siente el hocico de su fiel mascota que la despierta mientras intenta agarrar la manga de su jersey para sacarla de casa. Sólo con este escena en la posible película ya tenemos un "apasionate thriller lleno de acción". Es entonces cuando una vez despierta, aunque aún algo aturdidilla, Hayek descubre el intenso olor a gas (mira que os lo tengo dicho, que antes de irse a la cama hay que mirar si está bien cerrada la llave de paso). Un olor a gas que inundaba toda la casa y que si lo hubiese respirado durante más tiempo habría acabado con su vida de estrella, una muerte demasiado de "andar por casa" (sin cerrar el gas, claro). Su perrita le ha salvado la vida y mientras una mueve el rabito ante la alegría de ver a su ama viva, Salma rompe a llorar por la emoción, y la otra (la perra) sigue coleando.
Esta sentimental imagen no sería el final. Aún hay más. La Hayek se pone un divino-de-la-muerte vestido blanco, como así hizo en realidad, y se va a la gala de los Globos de Oro, donde vivió como la serie de la que ella misma es productora en Estados Unidos, Ugly Betty, recibió dos galardones. Fin. The End. Happy End.