Según me cuenta un periodista que estuvo presente durante los hechos, lo que sucedió el pasado viernes durante el photocall y rueda de prensa posterior para la promoción en Madrid de la película Diamante de sangre, protagonizada por Leonardo DiCaprio, fue vergonzoso. Vergonzoso por parte de parte (valga la redundancia) de la prensa (gráfica, primero, y reporterillos estilo CQC, después) convocada por la productora de la mencionada película (esto es, Warner). Por una vez no voy a hablar de cómo un actor-megaestrella desentona fuera de la pantalla. Por lo visto, cambiaron las tornas y fueron algunos de los periodistas allí reunidos los que desentonaron detrás de su cámara y/o con su micro en mano (más que Lindsay Lohan y Paris Hilton juntas en una vista guiada por el Museo del Prado) con una actitud más que bochornosa . Después de lo acontecido, el periodista que me contaba toda la situación, no se siente especialmente orgulloso de pertenecer a este gremio y ni a este país. No me extraña.
Exaltados los periodistas que estaban esperando a fotografiar a DiCaprio porque éste llegaba una hora más tarde de la convenida, hicieron "huelga de cámaras caídas" y allí no se tiró ni una foto. No sólo eso, se empezó a abuchear y proferir gritos a los actores de la película, ante su estupor. La razón de que el protagonista de Titanic no llegase a tiempo no fue que se quedase tomando copas en el bar del hotel (no decimos que en otros casos de otras estrellas no lo haya sido), se debió a un retraso en el avión que lo traía desde Italia provocado por el temporal, de donde venía no de vacaciones sino de hacer su trabajo (promocionar la película en aquel país). Será que no estamos acostumbrados en este país a que los aviones se retrasen (¡que vá!), pero parece que inconvenientes de este tipo, que suceden a todo el mundo en sus trabajos (entregas con retraso, envíos que no llegan, documentos de excel que se pierden en el ciberespacio, bases de datos que se caen, sistemas que no responden) los periodistas no están por la labor de sufrirlos y además les sirven de excusa para no cumplir con sus tareas. Una parte de ellos optaron por la agresión verbal y ruidosa hacia DiCaprio y el resto de sus compañeros, no sabemos si alentados por algún Cojo Manteca de los medios, y la crítica hacia la organización (esto es, el departamento de prensa de Warner que seguro estaban altamente implicados en el retraso del avión, de todos es conocido las conexiones entre las productoras de cine y los temporales climáticos, ¡'amos hombre!).
Hasta aquí la primera parte... sigan leyendo, que continúa.
Segunda parte del bochornoso episodio: la rueda de prensa. No sé si os habéis dado cuenta, pero yo llevo observando desde un tiempo a esta parte que ha surgido una nueva raza de reporterillo o periodistucho, sobre todo en televisión, que sale de su caverna cuando viene algún personaje de talla internacional. Suele tratarse de un tío ataviado con indumentaria que llame la atención o si es una tía que esté buena y lleve escote (no tengo nada en contra, pero es así). Su objetivo no es hacer preguntas de interés informativo al entrevistado en cuestión. Su objetivo consiste en ser ellos los protagonistas de la pieza, parecer graciosos y ocurrentes con cualquier tipo de soplapollez que nada tenga que ver con la noticia en cuestión y, si es posible, para redondear la faena, dejar en ridículo al entrevistado.
Pues según me cuentan, de este tipo de neo-periodistas se les colaron unos cuantos en la rueda de prensa a los de Warner. Por ejemplo, y por sólo mencionar un caso, una de ellas le pidió al actor que se casara con ella (¡cuánta originalidad!). Me juego estos deditos con los que estoy escribiendo que la peridista no sabía ni de qué iba la película que se estaba presentando. Si lo hubiese sabido, algo más inteligente hubiese tenido a bien preguntar. ¿Sabría acaso que DiCaprio está nominado este año a los Oscar por este filme? Creo que de esto si que tiene culpa la organización, por no tener criterio al acreditar a la prensa. Al final aquello acabó pareciéndose más a un circo que a una rueda de prensa.
A pesar de todo, Leonardo DiCaprio y el resto de actores aguantaron estoicamente el tirón y atendieron a la prensa con toda corrección, incluso después en la alfombra roja, donde hasta concedieron entrevistas (práctica nada habitual). Un aplauso para el actor que no sé que imagen se llevaría de los peridistas de este país, y del que, por cierto, se dice que ha roto recientemente su relación con la modelo israelí Bar Rafaeli (había que poner la nota rosa a este post).