¿Quién no ha fantaseado alguna vez, incluso más de una, con la recurrente idea (sexual) de montárselo en los baños de un de un avión? Hacer el amor y/o practicar sexo de altos vuelos, entiéndase "en el aire". Quien no lo haya hecho es que no tiene sangre en las venas o su capacidad de imaginar no llega a los mínimos exigidos. Y a quien no se le haya ido la idea de la cabeza en cuanto lo haya madurado un poco es porque tiene pocas horas de vuelo. Sólo con entrar al reducido habitáculo que llaman baño en un avión sabes que poner en práctica tal idea quizá no sea tan fácil, espacialmente hablando, ni la experiencia tan satisfactoria. Parece que las estrellas de cine sí cumplen los mínimos exigidos en "fantasias sexuales", al menos Ralph Fiennes. Parece que él no veía esos problemas de espacio que comento por ningún lado. Claro que en business class el problema espacial siempre ha sido menor que en clase turista.
El paciente inglés, esto es, el bueno de Fiennes, ha pasado de la consulta del médico y del sector sanidad, para aplicarse en el sector aerolíneas. Según informa The Herald Sun, la auxiliar de vuelo Lisa Robertson ha sido suspendida de empleo y sueldo por mantenter ("supuestamente", esto queda muy profesional decirlo) relaciones sexuales con el actor británico en pleno vuelo. Mientras éste volaba de Darwin a Mumbai (India) el 24 de enero, ambos se metieron juntos en el baño. ¡Qué despiste! ¿no? "Uy, si no había visto que andabas tú por aquí". No cuela que fuese por error. Todo esto sucedió en la compañia australiana Qantas, donde las relaciones entre compañeros no andan muy bien. Al menos no tan bien como entre azafata-cliente.
Resulta que han sido los compañeros quienes se han chivado (cada cosa por su nombre) de que los vieron entrando en el baño a los dos juntos y es que esto viola toda normas internas de tripulación. Precisamente en las normas de tripulacion estaría pensando la tal Lisa. ¡Qué mala es la envida, señores! Pero, hombre, en estos casos, se hace la vista gorda. Un poquito de "compañerismo". No todos los días se tiene la oportunidad de coincidir con Ralph en estas circunstancias. Si bien ella lo ha negado categoricamente: "Él me siguió, pero le expliqué que era inapropiado y le pedí que se fuera". Señorita, hay tantas cosas inapropiadas en este mundo y no por ello dejamos de hacerlas. Y el adjetivo inapropiado me resulta de lo más idem -inapropiado por suave- para definir la situación.
En mi vida he sentido tanta envidia no sana por una azafata. Porque, sinceramente, ir sirviendo mini-coca-colas en el aire no me provoca el más mínimo interés (es lo mismo que poner copas en un bar, sólo que con nivel alto de inglés), pero que el guapo de Ralph te siga hasta el baño con intenciones poco honestas... eso sí que es interesante. Eso sí que es hacer realidad dos sueños de golpe: con Ralph y en un avión.