Es de agredecer, la verdad, este despliegue de sinceridad con el que nos ha sorprendido Billy Bob Thornton en una entrevista concedida a la revista Empire. Haciendo gala del maravilloso arte de la simplificación, diré que mi admirado actor ha reconocido que fue la caja tonta la que provocó su separación de Angelina Jolie después de tres años de bonito matrimonio (tan fugaz como bonito, todo hay que decirlo).
El protagonista de Monster's Ball ha declarado: "Teníamos una gran relación, nos amábamos, pero teníamos proyectos vitales diferentes. Ella tiene esa cosa en la que recorre el mundo (...). Yo sólo quiero quedarme en casa viendo deportes por la televisión". Me encanta la expresión "ella tiene esa cosa en la que recorre el mundo", para referirse a lo que anda haciendo la Jolie con su amado Brad Pitt. Aunque también podría haberse referido a las inquietudes filantrópicas y humanitarias de su ex con un poco menos de flema y sorna. Pero me encanta, lo reconozco.
Me encanta por demostrar esa falta de complejos del también director y guionista a la hora de reconocer que él no aspira a salvar el mundo, a pesar de que por su condición de personaje famoso pareciera que debería hacerlo como otras muchas estrellas (aunque sea Cienciología mediante, véase Tom Cruise). Y, suelta que con lo que él disfruta es tirándose en el sofá a chupar... tele (¿qué habíais pensado?). Concretamente eventos deportivos, para más inri (no es de los que declara, ¿en falso?, enchufarse a los documentales de La2). Lo suelta sin preocuparse de la imagen que se vaya a sacar de él. Seamos sinceros, ¿cuántos de nosotros hacemos eso más a menudo que apuntarnos a una ONG que salva vidas a los niños del África pobre? Pero decir "a mí me gusta ver la tele" queda fatal, más en ciertos círculos gafapasta (doy fe).
Lo que ahora me pregunto es si fue su afición a la televisión lo que provocó la ruptura de sus... espera que cuento... ¡cuatro! matrimonios anteriores (¿qué Billy? ¿de pique con Liz Taylor?). O quizá fuese su interés por el mobiliario antiguo y las cuberterías de plata (?¿). No me extraña que el excéntrico Thornton diga que el matrimonio no está hecho para él, y que después de su separación con la actual de Pitt declarase que no lo volvería a intentar por la vía legal.
Pues eso, que lo que en principio parecía sellado a golpe de tatuaje (nota: acordaos de que cada uno se tatuó el nombre del otro, ver detalle de la foto), finalmente lo separó la televisión. Ese aparato que une familias en España en su lobotomizante contemplación conjunta, separa parejas en Hollywood.
No sé si a su actual compañera le gusta ver tanto la tele como a él. De lo que sí estoy segura es de que Angelina ha encontrado a la pareja ideal en Pitt para hacer acompañada "esa cosa suya en la que recorre el mundo". ¿Sería la Aniston igual de aficionada a la televisión como Billy Bob Thornton?