Aún está el "fiambre caliente", el "neumático cuerpo del delito" sin enterrar -aunque parece que finalmente lo harán en Bahamas- y ya se está especulando con quién podría interpretar su vida en las pantallas de todo el mundo mundial. Estoy hablando de Anna Nicole Smith, la modelo-conejito de la revista Playboy, cuya muerte está dando para líneas y más líneas de texto en las publicaciones sensacionalistas.
Hollywood, que no pierde comba ni oportunidad para hacer dinero, ya ha pensado llevar su desdichada y extravagante historia a la gran pantalla para deleite de los espectadores más morbosos. Para meterse en la delantera de esta peculiar moza, se ha pensado en la actriz Charlize Theron.
Observando el físico de una y de otra, sobre todo si nos fijamos en esa parte que más miradas masculinas atrae, la actriz sudafricana tendrá que someterse a una transformación que va a dejar en mera pequeñez a la que tuvo que hacerse para Monster.
Pero no son los grandes estudios de Hollywood los únicos que han tenido la idea de sacar tajada de este asunto de una manera u otra. Los canales de televisión también se apuntan a este disparatado carro. Larry Seidlin, el juez del caso Anna Nicole Smith, ha recibido por su parte una oferta de la CBS para conducir la sección de un programa. Según el productor, está interesado en en él porque quedó "extremadamente impresionado con su talante en el caso de Anna Nicole".
Ahora sólo queda saber quién dará vida a J. Howard Marshall, el multimillonario "entradito en años" -también difunto- con el que Anna Nicole se casó. Os recuerdo que él tuvo que acudir a su propia boda en silla de ruedas, imaginad el estado de su salud, e imaginad... ¡la foto de bodas! Muy bizarro todo. El casting está abierto. Desde Hollywood Confidencial, y después de ver la película Venus, propongo que sea Peter O'Toole el elegido. El octogenario actor da el perfil al dedillo. A ver si de esta se lleva el Oscar de la Academia. Y a ver si el proyecto de lleva a cabo pronto, que a estas edades nunca se sabe cuando vienen a buscarte para llevarte al otro mundo.