"Bebo moderadamente, he probado varias drogas y me gusta la marihuana. Tengo una percepción diferente de la hierba que los americanos". Toma ya. Con estas declaraciones para el diario británico The Sun se ha descolgado la actriz protagonista de María Antonieta, Kirsten Dunst, en lo que yo lla-maría (¡qué chispa tengo!), un acto de valentía sin igual y de desafío a la imperante hipocresía de Hollywood y... ya que estamos, de la mayoría de las sociedades en general. "Nunca he sido una gran fumadora pero la visión de Estados Unidos sobre el tema es ridícula", dice. Pues quizá tenga razón: de todos es conocida cierta mojigatería de los yankis. La actriz ha rematado: "Si todo el mundo fumara, el mundo sería un lugar mejor". Mira que esto último lo dudo un poco más, porque para que este mundo se enderece no sé yo si sería suficiente con un reparto masivo de unos "cigarrillos de la risa" por habitante/gobernante.
Como en los anuncios de alcohol, Kirsten aconseja su consumo moderado: "Y no estoy diciendo que haya que estar fumado todo el día, pero si se usa con prudencia, puede estimular la creatividad y mejorar la timidez". Receta de la doctora Dunst. Viniendo a decir de esta directa manera que tomada en pequeñas dosis, la marihuana, como el vino, mejora la salud. Todo esto no sé, pero unas risas sí que te echas, según cuentan.
No todo queda ahí, Kirsten tiene, además, pruebas para afirmar todo esto: "El padre de mi mejor amiga Sasha, Carl Sagan, era un astrónomo. Fumaba muchísimo y era un genio". La muestra del trabajo de campo de su personal investigación (el padre de una amiga) tampoco es muy amplio. No sé si se podría considerar que la investigación está realizada con rigor científico. Pero, en fin, al menos un ejemplo nos pone. Para más ejemplo de lo mismo (que le dan a la hierba, quiero decir), el de Cameron Diaz y Drew Barrymore, pilladas hace poco rulándose el porrito en las playas de Hawai.
En definitiva, que a la actriz de Spider-man no sólo le gusta sentir que se eleva agarrada de la mano del hombre araña. Por ello se la veía tan bien colocada, digo.. metida en su papel en Olvídate de mí. A mí siempre me pareció que esa media sonrisa permanente suya y esos ojillos alguna causa tenían que tener. Sólo hay que fijarse en el cartel de la peli de Sofia Coppola para entender lo que digo (aunque ahí más bien parece que va pasada de algo más fuerte). En cualquier caso, niños, desde aquí recordad que no está recomendado que imitéis a las estrellas de Hollywood en casa... y menos fuera de ella.