Así lo dijo un juez de California. Concretamente Lawrence Mira, en una audiencia en el tribunal de Malibú que sigue su caso. Eso debe ser porque no ve las películas que este hombre perpetra tras la cámara. Es el azucarillo que le ha dado al actor por sus avances en la lucha contra el alcoholismo (todo lo contrario que le pasó a David Hasselhoff, por cierto). "Pienso realmente que el tratamiento médico funciona y no quiero que ninguna cosa lo detenga", dijo el magistrado.
No sé si recordáis que hace un año el actor y director más católico del firmamento fílmico era arrestado por conducir ebrio -con un grado de alcoholemia una vez y media superior al límite autorizado- y por soltar unos cuantos exabruptos contra la comunidad judía. Hecho tras el cual fue condenado a tres años de libertad condicional, a pagar una multa de 1.300 dólares y a asistir casi un año a las terapias de Alcohólicos Anónimos (ese exclusivo club del que forman parte la mitad de los actores de Hollywood).
En su momento se montó un pequeño escándalo cuando trascendía a la prensa que según era arrestado borracho perdido decía lindeces del tipo "los judíos son responsables de todas las guerras en el mundo", tras referirse a los policías que lo arrestaban como "judíos de mierda".
Ahora se convierte en buen ejemplo de que, pequeños, todos podemos retomar el buen camino que nos marca el Señor... siempre y cuando nos pongamos a ello y recibamos el tratamiento médico adecuado. Tratamiento médico que nadie me ha aclarado si también consiste en una lobotomía, pero yo si fuese facultativo lo prescribiría sin dudar en este caso. Siento si ofendo a los incondicionales del actor, pero no puedo evitar que este señor de moralidad aparentemente intachable y declaraciones a las que prefiero no dar eco no me caiga precisamente bien.