Hemos visto a Matthew McConaughey en las playas de Malibú marcando tableta de chocolate, y ¡de qué manera! Tableta de chocolate, biceps, triceps, pectorales,... y todo tipo de músculos que se os ocurran, que al chico no le falta de nada, y todo -todo lo que ha enseñado- lo tiene bien desarrolladito. Vamos, que Matthew a sus 37 añitos tiene un auténtico cuerpo Danone.
Viéndole nos preguntamos cómo Penélope Cruz pudo abandonar a este chico tan bien formado. Por algo fue nombrado hace un par de años, en el 2005, como el hombre más sexy del mundo por la revista People, pasando a formar parte de esa inmensa lista de hombres más sexys del mundo, lista que también integran otros actores como George Clooney, Brad Pitt, Jude Law, Jake Gyllenhaal, Vince Vaughn, Orlando Bloom, Matt Damon,... La lista es cada vez mayor, pero yo sigo sin ver más cantidad de hombres sexys a pie de calle.
Con este palmito al chaval se le perdona todo, casi hasta esa falta de uso del desodorante que tanto se comentó cuando salía con la actriz española. Durante esa relación confesó que durante 20 años jamás había usado el citado producto higiénico. A juzgar por algunas imágenes yo creo que al champú tampoco le da mucha salida, pero claro, con esa anatomía que se puede definir como de "hombre-gamba", la atención la capta de cuello para abajo.
Podremos disfrutar de su cuerpazo al completo en la película Surfer, Dude, que él mismo protagoniza -dando vida a un surfista, por supuesto- y que también produce junto a Tom Hanks. Lo cierto es que a parte del cuerpazo de Matthew, me atrevo a predecir que el filme difícilmente puede tener ningún otro alciente para los no aficionados a la práctica de este deporte playero. La historia va de un surfista en plena crisis existencial. Creo que no hace falta añadir nada más. Con la política de traducción de títulos de peliculas de la que gozamos en España podría ser que aquí la acabasen titulando Los surfistas también lloran o Surfeo, luego existo. En cualquier caso, sus músculos seguro que nos distraerán a la hora de juzgar su trabajo de interpretación, cosa que sin duda apreciaremos los espectadores sensibles, porque Matthew está muy bueno, pero como actor tampoco es que sea gran cosa.
Lo que me pregunto es cómo consigue lucir estas cachas porque, a parte de ponerse las pilas con el surf para la peli, por lo que él mismo ha comentado en varias ocasiones y por lo que hemos visto, cuidarse no se cuida mucho. Al actor tejano le va la juerga etílica, empina el codo sin cortarse, practica el feo e insalubre hábito de la nicotina y combina el nudismo -gusta de dormir a lo Marilyn Monroe, esto es, desnudo- con el aporreo de instrumentos: en 1999 fue arrestado por tocar el bongo y bailar desnudo en su hogar de Texas. Lo cierto es que, por más vueltas que le doy, tampoco detecto donde está el delito, pero ya sabemos como son estos yankis. Todo un personaje este Matthew.