Por fin hemos conocido la carita del churumbel de la actriz española Paz Vega y su maridito Orson Salazar. Esto es, la carita de Orson Jr., al que yo prefiero llamar Orsoncito, que me suena a mí muy potente lo de Orson para una criaturita tan pequeña, recién venida a este mundo cruel, cruel mundo. Aunque en su caso creo que el mundo va ser menos cruel que si se tratara de un niño nacido en el África Negra, por ejemplo. La exclusiva de la imagen del primogénito ha venido, como no podía ser de otra manera, de la mano de la revista Hola, esa publicación paradigma de la prensa rosa. Y en portada, por supuesto, porque Orsoncito lo vale. Aparecen los tres en una hermosa fotografía familiar, cual familia feliz y mediática que son.
En entrevista interior, Paz nos asegura que gracias al nacimiento de su primogénito "Ahora nos sentimos una auténtica familia". Ante lo cual yo me pregunto, ¿la que formaban antes ella y Orson era una familia de coña o qué? Supongo que más real aún será cuando tengan un nuevo vástago, cosa que ha reconocido les gustaría hacer en un futuro. En busca de una niña que irán, para así tener "la parejita" que se dice, supongo también. Interesantísimas e inéditas declaraciones, que jamás una pareja había hecho antes (juas-juas).
No sólo es la feliz mamá la que nos da su opinión de la experiencia de la maternidad. Orson, por su parte, da la suya propia como nuevo padre. Comenta sobre su relación con la actriz que "ahora es más comprometida y más intensa". Y pone en primer plano de sus preocupaciones la educación y valores que transmitirán al nene. Nos prometen que no se separarán de él. Así que es de deducir que a partir de ahora en cada evento que veamos a Paz, veremos también a Orson y a Orsoncito. Mira qeu lo dudo.
El marido de Paz, también se refirió a la educación y valores que trasmitirán al pequeño, una educación que decidirán "sobre la marcha", pero de lo que están seguros es de que no se separarán de él. "Vendrá donde nosotros vayamos", explica Orson, "queremos que crezca en una familia unida, con un padre y una madre", algo que consideran muy importante para su desarrollo. En fin, menuda sarta de obviedades, sinceramente.