A sus 18 añitos recién cumplidos, el actor que se ha hecho más que conocido por encarnar al mago Harry Potter, Daniel Radcliffe, no sólo ha conseguido la fama gracias a este papel, también se ha convertido en un aunténtico rompecorazones. Si fuese su hijo, Julio Iglesias en lugar de aquello de "De niña a mujer" le cantaría algo así como "De niño mago a sex-symbol adolescente"
Y, además, Radcliffe está encantado con el asunto. Cómo para no estarlo. En plena explosión hormonal que debe encontrarse Harry Potter, el que las chicas se le echen encima es como para no dejar escapar ni una. Él mismo reconocía "No me puedo quejar. Es maravilloso, realmente maravilloso". Estas palabras salieron de su boca durante un preestreno en Londres.
Rupert Grint, uno de sus compañeros de reparto, cuando fue preguntado por la prensa sobre si esta fama era fundada declaraba con una sonrisilla cómplice: "eso es lo que he oído" (esto no se puede considerar precisamente como una negación). Anécdotas del rodaje como las 30 veces que se tuvo que repetir la escena del beso entre Radcliffe y la actriz Cho Chang, sobre la que ha dicho "besa muy bien", no hacen sino acrecentar esta familla.
A juzgar por los piropos y expresiones que le dedicaron algunas de sus fans en este preestreno, el chico levanta más que pasiones. Me refiero a ciertas frases que se pudieron escuchar en la boca de sus seguidoras como "muéstranos tu varita mágica, pequeño Harry". Modositas, lo que se dice modositas, no son sus fans, más bien se colocan a la altura de cualquier obrerete español. Y que viva la metáfora facilona. Les faltó añadir "échanos unos polvos... mágicos".
Me atrevo a afirmar que podemos estar asistiendo al nacimiento de un nuevo "picha brava" cinematográfico en toda regla. Ya pueden ir temblando actores como Ben Affleck, Colin Farrel o Leonardo DiCaprio porque en un par de añitos éste les ha arrebatado la fama de rompecorazones que otrora tuvieran aquellos. Fama a la que en el caso de Radcliffe ha contribuido, sin duda, su papel en la obra Equus. El desnudo que regaló a su público, y que tanta polémica causó, no era para menos.