El actor Russell Crowe no había recibido el santo sacramento del bautismo y nosotros sin saberlo. Nos hemos enterado porque ha declarado que será próximamente bautizado... a su edad (43 añitos, para quien no lo sepa), aunque nunca es tarde si la dicha el es buena, y para él debe serlo. No lo van a bautizar precisamente en la parroquia del barrio como a todo hijo de vecino, será bautizado en la misma capilla bizantina que se hizo construir en su propia finca familiar, situada al norte de Sydney, para celebrar su boda con la actriz, australiana como él, Danielle Spencer en el año 2003.
Capilla esta misma en la que también han sido bautizados sus dos hijos, Charlie y Tennyson. Bautizos que le hicieron planteárselo a él mismo, dice, el tema del bautismo, me refiero: "Recientemente comencé a pensar que si considero importante hacer bautizar a mis hijos, ¿por qué no también yo?". Así lo ha contado para el número de diciembre de la revista estadounidense Men's Journal. Añadiendo que su familia y él le dan bastante uso a la capilla... Pues la verdad que sí: una boda y tres bautizos no está mal en cuatro años, nadie puede negar que han amortizado la obra. Menos mal que la pareja ha tenido churumbeles... que sino qué coño iban a hacer en esa capilla, ¿bautizar a los perros?
Según cuenta el actor neozelandés, nacionalizado australiano, la intención que persigue con este ritual religioso es alcanzar "algo de pureza". Falta le hace, desde luego, no sé si alcanzar algo de pureza, pero sí redimir sus culpillas y pecadillos. El protagonista de Gladiator desde que saltó a la fama como actor no ha parado de salir en los papeles no por cuestiones de las que pueda enorgullecerse, más bien por diversos altercados que ponían en entredicho su educación, buenos modales y saber estar.
Haciendo repaso somero por su currículum recordamos que, además de películas, ha protagonizado incidentes como aquel en 2005 en el que le lanzó un teléfono al conserje de un hotel de Nueva York o aquel otro en 2003 cuando intentó impedir de manera violenta que un paparazzi del periódico alemán Bild Zeitung captase unas fotos suyas en compañía de una bailarina. En otra ocasión hizo gala de su mal caracter en una entrevista radiofónica en Australia cuando consideró que la periodista que lo entrevistaba no le prestaba la suficiente atención... finalmente la emisión del programa se tuvo que interrumpir. Por no hablar de sus habituales peleas a la salida de diversos clubs nocturnos. Vamos, que el chico no es un ejemplo de buen cristiano ni del "poner la otra mejilla".
Son estos sólo algunos ejemplos del fuerte temperamento del ganador del Oscar y de sus actitudes caprichosas que le han otorgado una imagen que no gusta a gran parte del público. Imagen que pretende reparara ahora con este gesto del bautizo. Si total, teniendo capilla en la propia casa quien no se bautiza aunque ya no esté en la edad. A Russell Crowe no le va a costar mucho, ni siquiera tiene que desplazarse. Ya sólo nos queda saber si el banquete de celebración será por todo lo alto o algo íntimo y quiénes serán los invitados.