
Creemos que sí, porque si no, no entendemos muy bien porque ha hecho lo que ha hecho. Y es que, ni corta ni perezosa, la rubia actriz no se ha cortado un pelo a la hora de hablar de los nervios que le provacaba la actriz Penélope Cruz al director Woody Allen durante del rodaje de la película en el que ambas actrices compartían reparto, Vicky Cristina Barcelona. Esto para mí, es pecar un poquito de indiscreción, y lo que no entiendo es de qué se sorprende la actriz de Match Point, cuando no hace mucho ella debía provocarle la misma reacción al impresionable director. Esto me huele más a pelusilla y a síndrome de "príncipe (princesa, más bien en este caso) destronado" que a otra cosa.
Según cuenta la Johansson, Allen se deshacía de los nervios y la excitación cuando se dirigía a Penélope, hasta el punto de perder el habla y tartamudear. Llega a afirmar que: "Sin ninguna duda Woody estuvo increíblemente enamorado de ella. Al hablarla, él
hacía algo así como 'Uh-uh-uh P-Penélope, P-Penélope'". Sinceramente no sé como le sentarán estas declaraciones a Soon-Yi, la actual mujer (antes hija adoptiva) del director neoyorquino. Luego intenta arreglarlo añadiendo que "Pero qué podemos hacer, Woody es un amante de todas las cosas excelentes y Penélope lo es".
Desde luego que en eso ha sido justa, porque encantos no le faltan a nuestra Pe para provocar este estado de nerviosismo a cualquier hombre (sea director de cine o no). Lo que ha sido menos acertado por su parte es calificar como "idiota tartamudo" a Woody Allen por este comportamiento. Ya veremos como se toma el director el "piropo" y si para la próxima peli que dirija tiene algún papelito reservado para la rubia actriz o no. Alguien le debería comentar a Scarlett que no está bien moder la mano del amo que te da de comer. Seguramente, si lo que cuenta sobre la "admiración" de Woody hacia Pe es cierto, puede que para la actriz española sí que habrá trabajo en su próximo filme.
Debía pensar Scarlett que el cargo de musa y actriz fetiche de Woody Allen era vitalicio. Y no cayó en la cuenta de que antes que ella hubo muchas que desempeñaron ese cargo -quizá sea demasiado joven para tener recuerdos de otras actrices como Mia Farrow o Diane Keaton- y que depués también las tenía que haber.
En este caso el relevo en el puesto se lo ha tomado la española Penélope Cruz. Y, si somos mal pensados, a juzgar por sus declaraciones a Scarlett no le ha debido hacer mucha gracia soltar el testigo. Al menos a la actriz estadounidense le queda el consuelo de pensar que antes no se casó con ella para luego acabar dejándola por la hija adoptiva de los dos, cosa que no pueden decir otras. Y no quiero mirar a nadie.