En ningún momento he dudado de los dotes y cualidades sexuales de Pamela Anderson, pero el siguiente hecho sirve para confirmar lo que ya sospechábamos con solo verla: que la ex-vigilante de la playa es una auténtica gata salvaje en la cama.
La actriz no se lo monta precisamente en plan pasteloso con su reciente marido, Mark Salomon, quién ha salido un poco magullado tras una sesión de sexo con ella. Al menos eso es lo que toda la prensa ha deducido después de que el empresario apareciese con una herida en la nariz tras haber pasado la noche juntos en la habitación del Hotel Planet Hollywood de las Vegas donde viven por motivos laborales. Por no mencionar que Mark alimentó esta idea comentando que se trataba de una herida sexual comentario ante el cual Pamela se limitó a sonreir. La pasión que vivieron debió ser desenfrenada, cuanto menos.
Corrían ya rumores de que Pamela y Mark empezaban a no llevar muy bien el matrimonio y que tenían peleas y discusiones constantes por motivos como los celos. Los había, incluso, que auguraban un nuevo divorcio para la actriz. Pero, mientras la pasión continúa tan encendidada como parece estar entre ellos, dudo que vayan a separarse. Como mucho, si siguen en esta línea, Mark podría acabar con una pierna o un brazo rotos.
Pamela Anderson se casó el pasado mes de octubre en Las Vegas con este tal Rick Salomon, un empresario hijo del vicepresidente de Warner Bros. Un mozo este que saltó a la fama por protagonizar un video erótico con la rica heredera Paris Hilton, la cual actualmente sale con Kid Rock quien estuvo casado con Pamela (el círculo se cierra). Entre polvo y polvo desenfrenado y pasional con su maridito, Pamela sigue trabajando como ayudante del mago Hans Klok en el show The beauty of Magic que se representa en Las Vegas.