El cine es, al fin y al cabo, una industria. Un negocio que en momentos produce grandes obras de arte, pero un negocio. Y como en cualquier tipo de negocio, en toda empresa que se empieza, a veces las cosas van bien económicamente, pero otras no. Otras veces, la inversión invertida por los productores en una película no resulta todo lo rentable que se había estimado y dicha inversión no es recuperada por su recaudación obtenida en taquilla. Es más, muchas películas acaban resultando por sus pérdidas grandes fracasos de taquilla que pasan a la historia del cine como tal. A veces, la industria del enterteiment también se equivoca y sus predicciones de llenarse los bolsillos con el dinero del público general que acude a las salas de cine acaban defraudados. Una forma reciente de corregir, o al menos intentarlo, estas pequeñas o grandes catástrofes financieras cinematográficas es explotar el producto en su lanzamiento en DVD, hay películas que nada más nacer son irremediablemente carne de Blockbuster.
Es el caso de la épica Cleopatra, dirigida en 1963 por Joseph L. Mankiewicz y protagonizada por Elizabeth Taylor, Richard Burton y Rex Harrison. Gran superproducción de Hollywood en su momento que llevó a la Fox -uno de los grandes estudios de Hollywood- a la ruina. En este caso, el descalabro no fue por un fracaso de taquilla, en realidad se trató de una de las películas más taquilleras de esos años, sino porque el presupuesto de la producción ascendió de 2 millones de dólares iniciales hasta los 44 millones de dólares que finalmente costó rodar el filme. En ello tuvo que ver la falta de planificación durante el rodaje. Sirva como dato curioso saber que durante la producción se llegaron a gastar 250.000 dólares semanales en agua embotellada.
Otro clásico, Fantasia, producida por Walt Disney y que actualmente es considerada como toda una revolución en el ámbito de la animación, no atrajo la atención del público en su momento. Si bien es cierto que su política de reestrenos a lo largo de la historia, desde 1940, ha conseguido que finalmente esta producción diese los frutos esperados. Antes aún, en 1916, Griffith y su Intolerancia, obra maestra irrefutable del séptimo arte,
pasó por lo mismo. Parecía que el público no estaba preparado para seguir y entender este montaje. ¿Consecuencia? Griffith y la productora Triangle acabaron en la más absoluta de las bancarrotas.
No es necesario, sin embargo, remontarse a tantos años atrás para descubrir que esto del cine no es una ciencia exacta y que, de vez en cuando (más de lo que a los grandes estudios y productores de cine les gustaría) hay películas que acaban resultando verdaderos fiascos económicos. Es relativamente común el caso de actores que se meten a la producción de proyectos personales y fracasan estrepitosamente, no sé si se tratará por falta de gages en el oficio (de la producción, claro), pero sus intenciones de conquistar la taquilla no se acaban convirtiendo en realidad. Ahí tenemos a John Travolta que, ni corto ni perezoso decidió producir una película llamada Campo de batalla: La Tierra (Battlefield Earth: A Saga of the Year 3000). El batacazo fue memorable. Sólo con leer la sinopsis se entiende el por qué: unos extraterrestres dominan la Tierra despues de una batalla en la que no encontraron resistencia; desde entonces utilizan a los humanos , que parecen salidos del neolitico, como esclavos, y uno de ellos liderará una rebelión. Despropósito argumetal que si leído resulta increíble y descalabrado, filmado no os lo podéis ni imaginar. Por lo visto, la historia estaba basada en un libro del lider de la Cienciología, secta a la que es adepto Travolta.
Sirva también de ejemplo el caso de Kevin Costner con su película, El mensajero del futuro, que él mismo dirigió, además de interpretar. La fama que Costner se había ganado de buen director, o director prometedor, y de éxito con Bailando con lobos se fue al traste después de esto. La película se llevó 5 Razzies y su público tampoco le fue muy fiel.
Pluto Nash, otro proyecto del revienta-taquillas Eddie Murphy que, sin embargo, con esta película pinchó. El actor especialista en comedias de acción, se lanzó a mezclar comedia y acción, como casi siempre, con la ciencia-ficción. El resultado fue nefasto, al menos hablando comercialmente: 100 millones de dólares invertidos en su producción y 4 recaudados en taquilla. ¡Impresionante! Las cifras no engañan. Eso sí, alcanzó un record de pérdidas en Estados Unidos.
Curioso es el caso de una secuela como La Máscara II. Su precesora había tenido un éxito considerable, así que nadie podía imaginar que una segunda parte resultaría un fracaso. Pero así fue. Quizá tuvo que ver en ello el hecho de que en esta ocasión el filme no contaba con el aliciente para el espectador de ver en pantalla a Cameron Diaz y Jim Carrey. Razones a parte de su poco éxito, la cuestión es que recaudó poco más del 50% del coste total de la película.
Final Fantasy ilustra el caso de un fracaso a pesar de la intensa campaña de marketing que tuvo la película antes y durante su estreno. Todos los esfuerzos comerciales de atraer al espectador hasta las salas de cine para ver esta adaptación a la gran pantalla de un videojuego fueron en vano. Parece que el público fiel al videojuego no lo es tanto cuando éste se lleva al cine y prefiere quedarse en casa delante de su consola. Además, los cuatro años que tardó en rodarse la película no ayudó precisamente a abaratar sus costes de producción.
Parecía tener todos los ingredientes necesarios para hacer una buena recaudación en taquilla: película de acción, adaptación de un cómic, y chica guapa luciendo palmito. Estoy hablado de Catwoman, y su protagonista Halle Berry, que no sólo es una maciza del cine, ya que cuando se metió en la piel de esta gatita con uñas en 2004 ya había ganado un Oscar por su interpretación en Monster's Ball. Con Catwaman no contó con tanta suerte como con aquella: además de ganar varios Razzies (entre ellos el de la peor interpretación femenina), costó unos 100 millones de dólares y sólo recuperó 73. Aunque a Halle le resultó más rentable que a sus productores esta intepretación si tenemos en cuenta que el 14% del presupuesto del filme se lo embolsó la actriz en concepto de 'sueldo'.
Si hay un fracaso de taquilla que recordemos de la década de los 80 ese es el que tuvo el filme Las puertas del cielo, rodada en 1980 por el director Michael Cimino, y que actualmente es considerado un western visionario y vanguardista. Superproducción que acabó en fiasco, y no solo eso, lo de este filme se puede calificar de auténtica catástrofe financiera. Se llevó por delante a una docena de ejecutivos de Hollywood y a una importante productora, la United Artists comprada un año más tarde por la Metro para sacarla del hoyo. ¿Demasiados aspiraciones las de Cimino?