Las estrellas de cine, aunque muchas veces se repite aquello de que son inmortales, evidentemente lo son sólo en la pantalla y en la memoria de los espectores. Como seres humanos de carne y hueso pueden sufrir las mismas enfermedades que el resto de los mortales. Con la diferencia de que las suyas, en muchos casos, acaban saltando a los medios de comunicación y convirtiéndose en algo público. Más o menos graves, actores y actrices soportan enfermedades, padecimientos afecciones y dolencias varias que, en el peor de los casos, les acaban llevando a la muerte, y en otros, por tratarse de asuntos leves, alcanzan como mucho la categoría de anécdota.
Si hay algo que se pueda calificar como 'positivo' en el caso de que una gran estrella del cine padezca una enfermedad es que muchos de ellos se acaban convirtiendo en grandes luchadores contra la enfermedad en cuestión que, desgraciadamente, les ha tocado sufrir. Tras serles diagnosticada, revelan qué enfermedad padecen y usan su fama para crear fundaciones y buscar fondos para su investigación médica. Algo que, gracias a su posición privilegiada y a su 'visibilidad' suele dar buenos resultados.
Robin Williams, de 57 años, acaba de ser operado del corazón para solucionar sus dificultades para respirar. El popular intérprete de filmes como "El Club de los Poetas Muertos" (1989), "Hook" (1991) o "Mrs. Doubtfire" (1993) se sometió al reemplazo de la válvula aórtica y la operación ha sido todo un éxito. "Estoy emocionado por el apoyo y los buenos deseos de todos", dijo el actor en un comunicado antes de ser intervenido. El doctor Marc Gillinov, encargado de la cirugía, explicó que "su corazón es fuerte y funcionará con normalidad en las próximas semanas, sin limitaciones en las actividades que será capaz de hacer". Ésta no es la primera vez que Williams sufre problemas de salud, ya que en agosto de 2006 él mismo decidió ingresar en una clínica de desintoxicación para superar su problema con el alcohol.
Patrick Swayze sufre un cáncer de páncreas por el que está en tratamiento, se dijo que el actor estaba grave y
le quedaban pocas semanas de vida, sin embargo, su agente desmintió que esto fuera así. De hecho, parece que el actor de Dirty Dancing siguía trabajando en dos proyectos de televisión: la serie The Beast y el telefilme Powder Blue. aunque también ha tenido que cancelar algún otro trabajo que tenía en cartera.
Charlton Heston murió tras padecer la enfermedad de Alzheimer, cuyo diagnóstico hizo público en un vídeo. Otro actor que también hizo pública su enfermedad en todos los medios de comunicación fue Michael J. Fox en 1998, tras serle diagnosticada la enfermedad de Parkinson. J. Fox decidió abandonar su trabajo como actor para convertirse en abanderado de la lucha contra este mal que también han padecido otros actores como Katherine Hepburn o Rita Hayworth.
Robert De Niro, por su parte, superó un cáncer de próstata que además de llevarle al hospital para su erradicación mediante una operación, le llevó a los juzgados. Me explico: De Niro contrató en 2003 los servicios de la una empresa de seguros para el rodaje de una película que se retrasó hasta 2005 debido a los problemas de salud del actor, por lo que la aseguradora tuvo que pagar cerca de 2 millones de dólares. La empresa denunció al actor, reclamándole dicha cantidad alegando que De Niro mintió cuando contrató el seguro al negar que padeciera un cáncer de próstata. Finalmente, el fallo del tribuna fue a favor del protagonista de Taxi Driver. Un asunto bastante escabroso.
Una de las figuras más representativas de Hollywood que luchó publicamente contra su tetraplejia fue Christopher Reeve. El conocido actor de la saga de Superman quedó atado a una silla de ruedas tras sufrir una desafortunada caída de un caballo por la que se fracturó dos vértebras cervicales. Finalmente falleció tras sufrir un paro cardiaco que le llevó a un coma. Desde su accidente y hasta su muerte no paró de apoyar la causa de todos los enfermos de parálisis, prueba de ello es la creación de la fundación Christopher and Dana Reeve Paralysis Foundation que luchaba por el desarrollo de la investigación de la cura de la enfermedad usando células madre.
Dolencias o disfunciones menos graves son, por ejemplo las que sufren la actriz Julia Roberts y su hermano, Eric, ambos aquejados de tartamudeo. O la dislexia de Tom Cruise, Whoopi Goldberg y Cher. Es perceptible a primera vista el acné virulento de Kevin Bacon. En lo que a enfermedades infantiles se refiere, Daryl Hannah y Dan Akroyd sufrieron autismo cuando aún eran niños, algo ya superado.
No se puede decir, sin embargo, que sea algo leve -aunque tampoco grave- el trastorno obsesivo compulsivo que sufren Woody Allen, Harrison Ford, Billy Bob Thornton, Alec Baldwin, Michelle Pfeiffer y Winona Ryder (esta última también cleptómana; y el primero de la lista hipocondriaco). Como vemos, son unos cuantas estrellas las que padecen este desorden de la personalidad. Un trastorno que antes era considerado como una importante enfermedad psiquiátrica, que no respondía a ningún tratamiento; actualmente se sabe que es un problema común que afecta al 2% de toda la población y que se puede tratar con eficaces terapias.
Si bien es cierto que se trata en la mayoría de los casos enumerados grandes desgracias, no es menos cierto que es loable y admirable la lucha que inician muchos de estos actores y actrices contra sus enfermedades.