El cine, el de ficción sobre todo, se ha adelantado muchas veces a la avance tecnológico del mundo real, y gracias a los creadores de ciertas películas que han dado rienda suelta a su imaginación hemos podido ver, con adelanto, inventos que luego se han convertido en ciertos y reales. Igualmente, muchas otras veces, esos inventos, sabemos a ciencia cierta (o no tanta) que nunca llegaremos a ver ni disfrutar.
Se trata de inventos ideados ex proceso para el buen desarrollo del argumento de un filme. El caso más emblemático es el de las películas de la saga de James Bond, en las que siempre son no sólo uno, sino varios los adelantos tecnológicos, inventos y gadgets usados por el agente 007 que nos han mostrado. Los agentes especiales que vemos en la pantalla suelen ser buenos 'conejillos de indias de ficción' para ver como se desenvuelven esos artilugios. Como el Superagente 86 y su zapatófono, invento que surgió en la serie que hizo famoso al algo patético agente y que, como no podía ser menos, veremos trasladado al cine.
Cámaras espías, relojes con emisor laser que corta barrotes, anillos con emisores de ultrasonidos, aviones a reacción que caben en un minúsculo remolque… los artilugios que ha utilizado el espía británico en sus muchas apariciones en la gran pantalla son de lo más variado, y su autenticidad va desde los objetos que existen y podemos adquirir (por un nada módico precio) hasta el disparate absoluto. Aquí van sólo algunos ejemplos que pueden servir de muestra:
Octopussy. Roger Moore escapa de un país enemigo a bordo de un reducidísimo jet plegable. Este avión existe en la realidad, y se llama 'Silver Bullet' (Bala plateada). Si bien es cierto que puede volar a gran velocidad y goza de una extraordinaria maniobrabilidad, en la película vemos como sale del remolque con las alas plegadas y las despliega automáticamente, despegando poco después.
En la realidad, las alas deberían montarse y asegurarse cuidadosamente de manera manual antes de iniciar el vuelo.
Goldeneye. La película que presentó a Pierce Brosnan, presenta a un general ruso rebelde dispuesto a ganar mucho dinero mediante el uso de un arma llamada, precisamente, “goldeneye”, que es capaz de generar un pulso electromagnético capaz de inutilizar cualquier dispositivo electrónico que esté situado en el lugar donde sea apuntado el haz.
La espía que me amó. En la décima aventura en el cine de James Bond, uno de sus máximos protagonistas no fue un actor, sino el coche sumergible Lotus Espirit que, con sus cuatro propulsores, sus ruedas replegables y su periscopio, se convirtió instantáneamente en un clásico.
Otro invento James Bond inolvidable son el Aston Martin Vanish que conduce el agente al servicio de su graciosa majestad, capaz de camuflarse mediante un elaborado y complicado escudo. En la película, una serie de cámaras capta la imagen que hay alrededor del coche y la proyecta en una especie de pantalla externa al coche en el lado contrario. Así, lo que vemos en un lateral del coche será lo que vean las cámaras situadas en el lateral contrario, dando así la ilusión de que el coche es transparente… o no.
James Bond nos ha proporcionado un amplio muestrario de inventos de lo más variado que nos han hecho cuestionarnos si realmente podrían existir. El hecho de pensar sobre su factibilidad ya es un reto para nuestra imaginación... '¿y si se pudiera hacer...?' Pero no sólo Bond, James Bond, y demás agentes como el más actual Ethan Hunt de Misión Imposible han hecho uso de estos gadgets tan oportunos para sacarles de cualquier situación cuando ésta se ponía un poco complicada. Otros muchos protagonistas han dado gracias a estos inventos cinéfilos que les han permitido volar, teletransportase en el tiempo o llevar a cabo otras acciones en principio inimaginables. ¿A caso no está el cine para eso? Hacernos creer que son posibles cosas, en principio, imposibles.
La naranja mecánica. El mecanismo que mantenía a los personajes con los ojos abiertos, para llevar a cabo el llamado 'Tratamiento Ludovico'. exponer obligatoriamente al paciente ante imágenes violentas durante largos periodos de tiempo, mientras éste está bajo los efectos de las drogas, lo que provoca una experiencia cercana a la muerte. Obligándole a ver las imágenes de horribles violaciones, agresiones, y otros actos de violencia
Mary Poppins. ¿Quién no recuerda su paraguas volador? Con tan cotidiano objeto esta peculiar institutriz era capaz de sucar los aires. De hecho, fue su paraguas impulsado por el viento el que la llevó hasta las casa de los revoltosillos niños que debería educar.
Regreso al futuro. El más impactante invento que vimos en esta mítica película fue el condensador de flujos (Flux Capacitor), del coche DeLorean del Doc Brown. Era el corazón de la máquina del tiempo, la pieza clave que permitía a Marty McFly (Michael J. Fox), viajara al pasado, luego al futuro -que en realidad no era 'su' futuro, por una fluctuación en el tiempo- y otra vez al pasado evitando reencontrarse con él mismo. Un luminoso artefacto ideado por el Doc, justo después de pegarse en la cabeza en su casa de de 1955. Pero no todos los inventos de esta saga protagonizada por Michael J. Fox quedan en este artilugio, ¿os acordáis del monopatín levitante?
La guerra de las galaxias. Los temibles TIE (Twin Ion Engine), los cazas de la escuadra Imperial, utilizaban sendos paneles hexagonales para aportar energía a los aceleradores de micropartículas de la nave. Estos aceleradores impulsaban los gases ionizados, que eran expulsados por la parte trasera. Sin olvidarnos de la clásica espada de luz, el arma soñada por toda persona que hubiese querido nacer en una galaxia lejana. Un sable de pura energía (¡y variados colores!) que sólo los caballeros Jedis pueden usar.
Blade Runner. Aunque el clásico de Ridley Scott no fue el primero en sugerir el coche volador (genéricamente conocido como 'spinner'), sí consiguió establecer un estándar. Los 4 fantásticos o El quinto elemento también han disfrutado de los atascos tridimensionales sobre el aire.
Aliens. Para luchar en el espaco Sigourney Weaver se agencia un exoesqueleto robótico de amplio espectro. Un traje similar se calzaba Kevin Kline en Dave, presidente por un día, en este caso para ejecutar unos pasos de baile.
Startrek. En la peli pudimos ver un traductor de lenguaje universal, todo un invento para los que tienen dificultades con los idiomas. Una especie cacharro aspecto de linterna de camping que sostiene el capitán de la Enterprise es el prototipo que inspiró a sus sucesores, el Languatron de Battlestar Galactica y el pez babel de La Guía del Autoestopista galáctico.
Dick Tracy. La radio de pulsera que utilizaba Dick Tracy para atrapar a los malos en el cómic a partir de 1946 se convirtió en el icono más reconocible de la saga, que continuó en series de TV y en la famosa película que protagonizó Warren Beaty en 1990.
La guerra de los mundos. H.G. Wells concibió el rayo de calor como arma en su clásico de 1898 (llevada al cine hasta cuatro veces desde entonces). La guerra de las galaxias y Buck Rogers, entre otros, se subieron al barco del poder letal del láser.
Transformers. En la película de 2007 vimos el primer robot teléfono. Aparecía una encarnación del robot Frenzy, en cuyo interior residía el teléfono móvil Mikaela, una vez el primero era decapitado con una espada.
Top Secret. Termino con el más cómico de los inventos de cine: el anal intruder. Sobran las palabras, mejor ver la imagen.