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Artículos - junio 2008

# viernes, 27 de junio de 2008 9:55

De modelo a hombre desnudo y actor

¿Os acordáis de cómo dio el salto al cine la estrella de Hollywood Brad Pitt? Para quien no lo recuerde, vamos a hacer un poco de memoria. Fue allá por 1991 cuando el ahora compañero sentimental de Angelina Jolie hizo una de sus primeras incursiones en el mundo del cine. ¡Y qué incursión! Fue de la mano de Ridley Scott, director que le dió un pequeño papel de atractivo autoestopista ladronzuelo, al lado de Susan Sarandon y Geena Davis en la película Thelma & Louise.

Los mejor aprovechados quince minutos en la historia del séptimo arte: pasó a convertirse en un innegable nuevo sex symbol gracias a la escena que rodó junto a la Davis. Anteriormente, Pitt se había dedicado a labores de modelo en diferentes spots publicitarios, fundamentalmente para la pequeña pantalla: casi un adolescente aún, Brad Pitt participó en varios anuncios de la marca de patatas Pringles y de los famosos vaqueros Levi's.

Así que Gilles Marini, no es el primero que lo hace -y apuesto que no será el último- me refiero a un modelo que da el salto de la pasarela a la gran pantalla con su cuerpo mediante, esto es mostrando todos sus encantos físicos -o al menos unos cuantos- a los espectadores de cine. Como decía, el que más recientemente lo ha hecho ha sido este actor y modelo francés que, gracias a su desnudo en la película Sexo en Nueva York, ha conseguido un éxito y una repercusión mediática que de otra manera, no sé yo. ¡Impresionante este chico de 32 añitos!

Aunque el personaje al que da vida es lo de menos (no son sus dotes interpretativas lo que llaman nuestra atención), contar que se mete en la piel de un casanova que es vecino del personaje interpretado por Kim Cattrall -la actriz que da vida a Samantha en la película-. Lo de Marini había sido la pasarela... en el mundo de la moda tenía su huequecito y un importante éxito como maniquí de Giorgio Armani en Milán. Pero el chico tenía más aspiraciones y decidió irse a EE.UU. a ver si cumplía algunos de sus sueños. El desnudo protagonizado parece que le ha ayudado lo suyo, porque desde que se estrenó la película en mayo en aquel país no han parado de bombardearle con correos electrónicos y ofertas de trabajo.

Años antes, como comentaba al principio, le pasó algo parecido a un famosísimo actor en estos momentos: Brad Pitt. Otro que dio el salto del mundo de la moda y la publicidad al cine ligerito de ropa. Lo vimos casi por primera vez en la película Thelma & Louisse, donde conquistó a millones de espectadoras protagonizando una escena de amor, con divertido streep-tease incluído, en la que con lo último que se quedaba era con un sombrero de cowboy en la cabeza. Creo que esta imagen ha protagonizado más de una fantasía sexual de muchas espectadoras e hizo convetirse a Brad en un icono sexual.

Otro que fue modelo antes que reconocido actor es Mark Wahlberg. Este musculado estadounidense de ascendencia sueca ha pasado de provocativo modelo publicitario de Calvin Klein a estar nominado al Oscar como Mejor Actor Secundario, no sin probar antes suerte en el mundo de la música. Conocido también como Marky Mark -apelativo del que reniega- el actor saltó en un primer momento a la fama por un posado en ropa interior para la popular firma de moda Calvin Klein. En aquellos momentos compartió fotografías con otra "chica mala", de la moda, la polémica Kate Moss.

El salto al mundo del cine lo dio con pequeños papeles en un par de películas: Un poeta entre reclutas, del director Penny Marshall, y Diario de un rebelde, en la que como más tarde hiciera en Infiltrados, compartió reparto con Leonardo DiCaprio. Más peso tendría su siguiente interpretación en Pasión Obsesiva, junto a Reese Witherspoon. Pero, sin duda, el papel que le otorgó fama y reconocimiento en el mundo cinematográfico fue el de un famoso actor porno de la década de los 70 al que dio vida en Boogie Nights. Sobra aclarar, para quien no haya visto la peli, que aparecía desnudo (sin duda, por exigencias del guión). La pregunta que surge al espectador tras ver la película es: ¿es realmente Mark Wahlberg el propietario de 'semejante trasto? O quizá hubo algún doble de por medio, incluso algo de retoque fotográfico mediante ajustes informáticos... La duda queda ahí.

No hubo desnudo para la gran pantalla que lo llevase al éxito inmediato por parte de Joaquin Phoenix, pero si que hizo sus pinitos en el mundo de los anuncios publicitarios antes de dedicarse por completo a la interpretación cinematográfica. 

Un par de actores (de televisión, eso sí) muy de moda últimamente por sus papeles en la serie Perdidos, -en la que en más de una ocasión les ha tocado salir ligeritos de ropa- también han pasado por el mundo de la publicidad anteriormente, son Matthew Fox y Josh Holloway. De momento, no han dado el gran salto al cine, pero los chicos, tanto uno como otro, apuntan formas para convertirse en auténticos iconos sexuales del celuloide. Esperamos el momento con ansiedad.

Tenemos la tendencia, y morbosa costumbre, de fijarnos en los niños prodigios del  cine que han acabado sus carreras de la forma más desastrosa posible: enganchados a las drogas o en el limbo del olvido mediático y cinematográfico. Sin embargo, son muchos -o al menos unos cuantos- los que ahora son estrellas del firmamento hollywoodiense y que empezaron como pequeñas estrellas. Su perseverancia -y supongo que también la de sus padres- ha acabado conviertiéndoles en buenos actores y actrices, o sino buenos, sí en actores que se ganan la vida con lo suyo. De muchos de ellos ya ni nos acordamos de cuándo debutaron para la gran pantalla, pero la cuestión es que no han hecho otra cosa que actuar desde su más tierna infancia. Y parece que tanto trabajo ha tenido resultado.

Caso peculiar es el de Drew Barrymore, a la que su personaje de linda, adorable y dulce niña de bucles dorados en 'E.T., El Extraterrestre', la catapultó a la fama. Y, en cuanto creció un poquito, su vida comenzó a ser un desastre. Drew fue una adolescente conflictiva. Sus escarceos con las drogas y el alcohol fueron públicamente notorios y llegó a trascender su intento frustrado de suicidio. Así, los 80 pasaron para Barrymore con más pena que gloria, deambulando por películas menores. Pero, afortunadamente, la chica volvió a reencontrar su camino... el de la comedia romántica, mayormente, pero más vale eso que nada. Nadie duda de que Drew es un rostro más que conocido de Hollywood.

Pero antes de repasar a otros recientes niños prodigios que no han acabado en el arroyo, vamos a retrotraernos al más remoto pasado para recordar a una pionera en esto: Margaret O’Brien. Nació en Los Ángeles en 1937. Comenzó su carrera a los tres años como modelo de comerciales. Debutó en el cine a los cuatro años y al año siguiente rodó su primera película como protagonista absoluta, 'Journey for Margaret'. Estrella en 28 largometrajes, dominó el género del musical como pocas. Cuando abandonó la pantalla grande en 1981 con 'Amy', se volcó en la televisión. Margaret O’Brien es el ejemplo de la gran señora, posición que supo ganarse desde que fue aquella niña prodigio que tanto emocionó a millones de seguidores.

Otra de las primeras en pasar de niña prodigio a respetada actriz fue Shirley Temple que, entre las niñas prodigios de las décadas 30 y 40,  fue la más adorada e imitada. Nunca habrá otra niña de bucles dorados transpirado sabiduría e ingenio por sus poros. Shirley Jane Temple nació el 23 de abril de 1928 en California y debutó en el cine a los seis años. Fue la niña prodigio más popular de todos los tiempos hasta llegar a protagonizar 25 películas.

Volviendo a la actualidad, la joven Jennifer Connelly es otro ejemplo de pequeña estrella que lleva subida en el mundo del cine una larga trayectoria de más de treinta años. La carrera de esta actriz, nacida el 12 de diciembre de 1970 en Nueva York (ciudad en la que ha vivido casi toda su vida), empezó a una edad muy temprana. A los 10 años, su padre (de herencia irlandesa y noruega) y su madre (de origen ruso y polaco) la llevaron a una audición como modelo infantil que dio pie a su aparición en múltiples anuncios. Hasta que el legendario Sergio Leone la descubrió para el papel de la joven Deborah en la monumental Érase una vez en América (1984), donde hacía gala de una perturbadora belleza infantil. Luego vendrían otros títulos míticos como la película del maestro del terror Dario Argento, Phenomena (1985), o Dentro del laberinto, la fantasía de Jim Henson para la que tendría que vencer a miles de aspirantes al papel en un casting a escala nacional. Tras otros títulos menos destacables, llegó la hora de conocer a la Jennifer más crecidita en Labios Ardientes (1990) de Dennis Hopper o Rocketeer (1991), película retro con héroe volador en la que conoció al que sería su novio intermitente durante cinco años (ahora estamos, ahora no), Bill Campbell. Desde entonces la carrera de Jennifer Connelly ha transitado por numerosos territorios: desde películas independientes a otras más comerciales.

Niña prodigio y prodigio de la naturaleza, todo en uno. Estoy hablando de Scarlett Johansson. Esta niña europea adoptada por Hollywood ha vuelto locos a directores, guionistas y compañeros de reparto. Ella está hecha desde que nació con la materia con la que se construyen los sueños. Nacida en Nueva York en 1984, lleva desde niña preparándose para ser actriz, estudiando en el Professional's Children School de Manhattan y después en el prestigioso Lee Strasberg Theatre Institute. Debutó en el teatro con ocho años, y en cine uno de sus primeros papeles fue ser la hija de Sean Connery en Causa justa. Pero su gran momento llegó cuatro años después cuando Robert Redford, la eligió apara interpretar el papel protagonista en 'El hombre que susurraba a los caballos'. No hace falta hacer hincapié en que desde entonces hasta ahora las cosas le han ido más que bien a esta actriz que ya es toda una mujer.

Quizá no tan joven como Scarlett pero aún una niña también, Nicole Kidman comezó en esto del cine con  dieciseís años, cuando inició su carrera de actriz interviniendo en una película ambientada en Navidad, (Bush Christmas), que sigue proyectándose frecuentemente en la época navideña. Y, ¿quién no la recuerda en Los bicivoladores?.

Sin duda, otro de los niños prodigios de Hollywood es Leonardo Di Caprio. Cuenta ya con 30 años y este atractivo actor es, seguramente, un ejemplo de superación a seguir. Después de pasar por varios spots publicitarios y filmes educativos desde muy pequeño consiguió un papel en la serie de televisión Lassie. No fue por ésta, sino por Los problemas crecen -sitcom de gran éxito en los 90- por la que su cara se hizo muy conocida en la pequeña pantalla. Su primera incursión en la gran pantalla en 1991 sería terrorífica: en la tercera entrega de Critters. Con tan poco currículum fílmico, tuvo la suerte y el privilegio de compartir reparto con actores de la talla de Robert DeNiro y Ellen Barkin en su segunda película, Vida de este chico. Se trataba de la adaptación del best-seller en el que Tobias Wolf relataba sus propios recuerdos de una complicada adolescencia. Llevado a la pantalla por Michael Caton-Jones, DiCaprio daba vida al propio Wolff en un duro papel.

Anna Paquin tuvo una entrada triunfal en el cine a los once añitos. A esta corta edad fue elegida entre 5.000 aspirantes a conseguir un papel en la película 'El piano'. Sus padres quisieron para ella una infancia normal, por lo que los cinéfilos no pudieron verla de nuevo hasta tres años después. Y, desde entonces, no ha parado.

# jueves, 19 de junio de 2008 23:31

Moda de cine: la gran pantalla crea tendencias

¿Influye la moda en el cine o es el cine el que influye en la moda? O quizá, más bien, ¿ambos fenómenos culturales se influyen mutuamente? No hay duda de que el vestuario de las películas se ha inspirado en las modas del momento, y paralelamente, en ocasiones, el cine ha desatado la creación de una moda la ha avocado a su desaparición como tal.

Sea como fuere, cine y moda, moda y cine han ido siempre unidos, aunque existen películas en las que esa unión queda más patante que otras. Ilustra este supuesto a la perfección la reciente Sexo en Nueva York. ¿Quién no sabe ahora cómo son unos zapatos 'manolos'? Desde que Carrie Bradshaw se vuelve loca por estos zapatos, parece que cualquier chica mataría por tener un par en su armario.

Por otra parte, el cine ha contribuído a despertar un mayor interés por la moda, tanto por los diseños de alta costura como por el prét-à-porter. Grandes diseñadores han realizado creaciones específicas para muchas películas, al tiempo que otros se han inspirado en el vesturario de grandes películas para diseñar sus creaciones.  En este último caso de moda de cine para llevarla a la pasarela se sitúa Marc Bohan para Dior cuando lanzó una colección que ponía de moda la casaca típica de Doctor Zhivago.

Ejemplos de modistos que han influído en la meca del cine son: Givenchy gracias a la asociación de sus diseños con Audrey Hepburn -si bien esta actriz también vistió creaciones de Ken Scott, Mary Quant y Paco Rabanne-; Dior por su trabajo como diseñador para Marlene Dietrich en Pánico en la escena, de  Hitchcock; Pierre Balmain cuando vistió Vivien Leigh en La primavera romana de la Sra. Stone; Jean Paul Gaultier que firma los vestidos del film de Peter Greenaway, El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante; Giorgio Armani, que diseñó los trajes que vestía Richard Gere en American Gigoló; Milo Andersen, creador del sastre a cuadros que lucía Lauren Bacall en Tener y no tener. o Thierry Mugler que viste en la escena a Liza Minelli y Mylène Farmer. La influencia del cine en las creaciones de este último, Therry Mugler, son más que patentes. Las descubrimos cuando en cada una de sus colecciones, el diseñador galo no se recata en hacer desfilar por sus pasarelas sus heroínas escapadas de los films de James Bond, por ejemplo.

Otros diseñadores, aunque no hayan creado el vestuario de una película concreta, se asocian a la imagen de las grandes estrellas de Hollywood. Así sucede con el recientemente fallecido Yves Saint Laurent y Catherine Deneuve, por ejemplo. Por no hablar de los modistos que fichan a las estrellas de cine para promocionar su marca, sirva para ilustrar este caso Isabella Rosellini que ha sido imagen para la casa Lancôme. No hay duda que se ha utilizado a actores y actrices, sobre todo, como creadores de estilo y de moda.

# miércoles, 11 de junio de 2008 14:22

Cría fama... y serás estrella de Hollywood

Sobre la fama hay ciento un mil dichos: 'cría fama y échate a dormir', 'unos cardan la lana y otros se llevan la fama',... y el que a mí más me gusta: 'La fama cuesta y aquí es donde vaís a empezar a sufrir', aunque esto más que un refrán fue el leiv motiv de una serie de televisión, titulada tal cual, 'Fama'. No sabemos si la fama que tienen algunos actores y actrices de Hollywood les ha costado y han sufrido para tenerla, pero la cuestión es que no son pocos lo que tienen fama de esto o de aquello. Y tampoco sabemos si esa fama será fundada o infundada, si será cierta o si serán solo rumores, la cuestión es que ahí está. Reputaciones varias que, por lo normal, no suelen decir nada bueno de los actores en cuestión.

Del último actor que hemos tenido noticia que tiene fama de algo -nada bueno- ha sido Leonardo DiCaprio. Concretamente gracias a los comentarios, no muy bien intencionados, de otro compañero de profesión: Mark Wahlberg. Recientemente, Wahlberg se ha quedado a gusto despachándose en una entrevista para la versión alemana de 'Vanity Fair', poniendo a caldo a algunos compañeros de profesión, entre ellos a DiCaprio. Le tachó de tacaño y de tener doble moral. Lo de tacaño se lo achaca porque, según él, DiCaprio siempre acababa viajando con él en su jet privado para no tener que pagar los gastos habituales que supone tener a tu disposición una aeronave privada. También tira por tierra la fama de DiCaprio de buen ecologista, comentado de él que: 'se manifiesta a diario públicamente a favor del medio ambiente, pero en cambio no utiliza los vuelos comerciales'. Por si esto no fuera suficiente acusa a George Clooney de hacer lo mismo.

Un tipo de fama muy extendia entre los actores de Hollywood es la de galán y mujeriego. Así era considerado Clarke Gable que se casó cinco veces y conquistó a un sinfín de bellas mujeres. Aunque su fama de galán quedó un poco empañada por una polémica biografía que asegura que tuvo relaciones homosexuales. hasta que en el libro ‘Clarke Gable: estrella atormentada”, de David Bret, donde éste señalaba que el actor más que un galán fue un 'bisexual reprimido'. En el citado libro se asegura que el protagonista de ‘Lo que el viento se llevó’ ejerció de “homosexual de pago y no le hacía ascos a cobrar por sus servicios”.

Curiosa es la fama que se le achaca a Matthew McConaughey: de fumador. Diréis: 'eso no es fama, se es fumador o no se es', la cuestión aquí es que no tiene fama de fumador de cigarrillos precisamente, más bien tiene fama de 'aplicarse' unos 'cigarritos de la risa' (porros, hablando en plata). Además también se dice de él que puede presumir de una vida sexual bastante promiscua (o envidiable, que dirían algunos).

La fama de Russell Crowe, es la de conflictivo, violento y también la de tener mal genio. El chico se la ha ganado a pulso, hubo una época en la que allí donde iba el australiano, la armaba. Crowe ha tenido más de un problema legal por su costumbre de pelear fuera de los bares, ser un mal hablado en televisión (también 'en vivo y en directo') y por haberle arrojardo un teléfono en la cara a un camarero. Aunque Crowe aseguro que estos días ya han pasado, lo bueno para los directores que cuentan con él en sus películas es que parece que en sus  horas de trabajo se porta bien (todos sus incidentes ocurrieron en sus ratos de ocio). A su favor decir que el chico es consciente de sus defectos y ha pedido disculpas en más de una ocasión por su mal comportamiento. 

Actores con fama de gustarles el beber más de la cuenta hay varios. Merece la pena resaltar el caso de Bill Murray ya que a ello se le añaden otros 'defectillos. Recientemente, su mujer presentó una demanda de divorcio en la que acusa a su esposo de abusar de las drogas y de violencia doméstica. En la denuncia adujo que la conducta 'violenta, abusiva y errática' de Murray hacia ella 'destruyó la relación marital entre ambas partes y la demandante no se siente segura estando en presencia del acusado'.

No podemos dejar de mencionar la fama de rebelde de Sean Penn, la de problemático e irreverente (a parte de sus reconocidos y excesivos devaneos con el mundo de las drogas) de Dennis Hopper, la de camorrista de Nick Nolte,...

Es una de las mayores leyendas negras de Hollywood, y parece que por fin va a tener un final. El director ganador del Oscar Roman Polanski no debería cumplir una condena en prisión por haber tenido sexo ilícitamente con una niña de 13 años de edad hace 30 años, según afirmó recientemente la propia víctima.

El cineasta polaco-francés huyó de Estados Unidos a Francia en 1978 antes de ser sentenciado y Samantha Geimer, la víctima que ahora tiene 45 años y tres hijos, dijo en una entrevista que quiere que se resuelva el caso.

"No creo que sea un peligro para la sociedad", dijo Geimer, que resolvió hace más de 10 años un juicio civil confidencial con Polanski. "No creo que debiera ser encerrado para siempre y nunca nadie ha salido junto a mí para acusarlo de algo", agregó.

Un documental, "Roman Polanski: Wanted and Desired", que debutó en el Festival de Cine de Sundance y que será emitido por HBO hoy lunes en Estados Unidos, recuerda el caso. "Todo fue tan abrumador. Creo que sólo queríamos que terminara y mandarlo a la cárcel no iba a ayudar en acabar con ello", dijo Geimer, que vive en Hawai donde trabaja como asistente personal y contable.

"Lo que ocurrió aquella noche es difícil de creer, pero palidece en comparación a lo que me sucedió el año siguiente en mi vida", señaló Geimer en referencia al frenesí de los medios de comunicación alrededor del juicio. Geimer agregó que sintió alivio cuando Polanski se escapó ya que su ausencia hizo que la atención mediática disminuyera.

El cineasta, ahora de 74 años de edad, fue imputado con numerosos cargos, incluyendo violación y uso de drogas, pero se declaró culpable en un acuerdo por el cargo de sexo ilícito con un menor, delito cometido durante una sesión de fotos con Geimer. Polanski se escapó rápidamente a Francia, país del que es ciudadano y no puede ser extraditado por Estados Unidos, antes de ser sentenciado.

En la época del juicio, expertos psiquiátricos no consideraron a Polanski como un depredador sexual y ambas partes en el caso creyeron que la libertad condicional sería un castigo suficiente.

Polanski, cuya esposa embarazada, la actriz Sharon Tate, fue asesinada en 1969 por seguidores de Charles Manson, reconstruyó su vida y su carrera en Francia y ganó en 2003 un Oscar al mejor director por "El pianista".

Si en algo son especialistas en Hollywood es en crear mitos. Y si algo se les da bien es sacar beneficio de esos mitos, y no necesariamente derivado de la calidad de la película. Se crean mitos no sólo de carne y hueso, esto es de los actores, también de objetos que salen en la gran pantalla y que usan o visten esos mitos: son los objetos fetiche del cine. Cinéfilos, mitómanos y frikies de todo tipo se vuelven locos por conseguir una espada láser como la de La Guerra de las Galaxias o por andar a latigazos como Indy en sus aventuras arqueológicas.

La industria de la meca del cine sabe perfectamente de la obsesión del público, pobres mortales, por las estrellas y por parecernos un poco a ellos. Para sacar provecho económico de ello, pone en marcha su maquinaria, y nos inunda con todo tipo de merchandaising relacionaa con las películas más taquilleras del momento, con cuya compra nos sentimos un poquito más cerca del firmamento de Hollywood.

La última gran idea a este respecto la ha tenido la marca Belstaff , que se ha apresurado a aprovechar el tirón de la vuelta de Indiana Jones a la gran pantalla y se han puesto a vender la chaqueta oficial de la película.

La 'Indy Jacket' cuesta unos 1.200 euros y los pedidos ya están desbordados. Los fanáticos pagan lo que sea para parecerse a su ídolo. Pensando en que entre el púbico hay gustos para todo, también ha sacado a la venta la cazadora de cuero negro de Mutt, el joven que acompaña al arqueólogo en su última aventura, interpretado por el actor Shia LaBeouf, pero me da a mí que esta no va a tener tanto tirón.

Eso sí, que pongan ya a la venta el sombrero y el látigo de Indy, que oiga, seguro que se lo quitan de las manos. Ya sabes, si te quieres sentir Indiana Jones y lanzarte a la aventura de la vida diaria como lo haría el valiente arqueólogo ya conoces dónde equiparte. Son otros muchos los objetos fetiche, estén o no a la venta como tales, que el cine a creado, a veces intencionadamente y otras de manera casual. Hacemos un breve repaso por algunos de ellos:

Gracias a la serie Sexo en Nueva York y Sarah Jessica Parker, cuya adaptación al cine está a punto de estrenarse en nuestro país, todas las mujeres de este mundo saben que si lo que quieres es pisar con glamour, nada como calzar tus pies con unos 'manolos', los carísimos y espectaculares zapatos de Manolo Blahnik. Los zapatos ya estaban comercializados antes de Carry Bradshow se volviera loca por ellos.

En este caso, el proceso ha sido inverso, y la marca ha aprovechado el tirón para hacerse un poquito de publicidad. Todos los 'manolos' que podremos ver en la película están juntos en una exposición en la tienda madrileña del diseñador canario de fama internacional. Allí se mostrarán desde el 20 de junio los modelos que han acompañado a su protagonista, en la televisión y en el cine: desde el modelo Bebek, hecho en piel, que luce Sarah Jessica Parker en el cartel de la película, hasta el Milas, de ante negro y con detalles en fucsia también presentes en la cinta.

¿Quién no quiere tener unos 'manolos' en su armario, sobre todo desde que sabemos, según dice la protagonista, que el mundo se ve de otra forma sobre unos zapatos de la marca? Los zapatos manolos pasarán a la historia del cine gracias a esta película, igual que las gafas de sol que lucía Tom Cruise en otra película. Seguro que te acuerdas de las gafas Ray-ban que usaba Tom Cruise en la película Risky Business allá en el año 1983, y que, por cierto, vuelven a estar de moda. El mismo actor también puso de moda las chaquetas de aviador gracias a otro taquillazo de cine, Top-Gun.

El fanatismo de algunos cinéfilos por ciertos objetos provoca peticiones y demandas de comercialización de dichos productos. Hace unos años se abrió una petición online para que Nike fabricase las zapatillas que usa Marty McFly en la película Regreso al futuro II, que hasta se abrochaban solas. La marca Adidas, por su parte, rechazó otra petición popular para vender réplicas del modelo usado por Steve Zissou, interpretado por Bill Murray, en la película Life Aquatic, de Wes Andersen: las Adidas Zissou. Alegó que las había fabricado específicamente para la película, para frustración de sus fans. El estilo retro del protagonista conquistó a unos cuantos 'fashion y fetichistas victims'

En María Antonieta, donde la directora Sofia Coppola reinvindicaba una soberana francesa bastante rupturista, interpretada por Kirsten Dunts, veíamos de refilón que tenía en su armario, entre zapatos de época, unas zapatillas Converse All-Star, muy moderna ella. La directora se pasaba por ahí mismo cualquier regla básica del cine de época con este guiño. Bien sabemos todos que si quieres ser moderno en estos tiempos que corren, no puede faltar en tu fondo de armario este tipo zapatillas urbanas, convertidas en todo un clásico.

Sharon Stone reivindicó en Instinto Básico, además del uso de las no-bragas, el mítico picahielos. Ese objeto que debía de estar muriéndose en las estanterías de los chinos, hasta que esta rubia se puso como una moto a hielazo limpio. ¿Quién quiere unos cubitos con forma de flor o de vaca cuando puede estar mucho más glamuroso y sexy picando encima del mármol de la cocina? 

El modelo de chaqueta que lucía Joan Fontaine en la película Rebecca , de Alfred Hitchcock, se ha convertido en otra referencia indudable de este tipo. Hasta tal punto, que la prenda ha acabado siendo denominada rebeca, y todo el mundo la conoce como tal. De hecho,  si buscamos esta entrada en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española encontramos: 'rebeca'. (Del n. p. Rebeca, título de un filme de A. Hitchcock, basado en una novela de D. Du Maurier, cuya protagonista exhibía prendas de este tipo.) f. Chaquetilla femenina de punto, sin cuello, abrochada por delante, y cuyo primer botón está a la altura de la garganta. Hoy en día, no hay tienda de ropa en la que no puedas adquirir una rebequita, ideal para echarte sobre los hombros cuando refresca un poco.

Otro ejemplo de invento de cine bien rentavilizado: la espada láser de la Guerra de las Galaxias, un artículo clásico que podemos encontrar en mercadillos de feria de todo tipo y que cuando la vemos todos caemos en la tentación de blandir al tiempo que entonamos la famosa frase 'que la fuerza te acompañe'.  Top Secret nos deleitó con otro objeto que para sí quisieran muchos y muchas que yo me sé: el anal intruder. Tal fue la fascinación que produjo, que se ha llegado a comercializar con el mismo nombre.  

Y como no, el tío Oscar. ¿Hay acaso algún objeto relacionado con el cine que se haya vendido más que este? Si es que, en el fondo, todos queremos ser celebrities, ya sea por actuar como 'la mejor madre', 'la novia más estupenda' o 'el tío más cachondo'... discúlpenme, me marcho a vomitar...

Y a tí, ¿qué prenda u objeto que has visto en una peli te gustaría poder adquirir en las tiendas?

Como dice el dicho, "en todas las familias cuecen habas", aunque en algunas, como la de Ryan O'Neal más que cocerse, las habas acaban chamuscadas. La familia O'Neal lo ha vuelto a hacer. Una de las sagas más problemáticas que pueblan Hollywood vuelve a dar que hablar, y no precisamente porque se hayan ido a cuidar niños a África. Resulta que Tatum, la hija de Ryan, ex mujer del tenista John McEnroe y antigua niña prodigio (y ahí se quedó, porque no creo que haya hecho nada más en la vida) ha sido detenida por la Policía de Nueva York cuando presuntamente trataba de comprar crack y cocaína en la Gran Manzana.

"La actriz" (¿?) fue arrestada por miembros del Departamento de Narcóticos de Manhattan cerca del apartamento de lujo donde vive, en el barrio del Lower East Side. Y por lo que cuentan, "la actriz" (¿?), de 44 años, al ser detenida tuvo las narices de decir "estaba investigando para un papel". Ya. Y el camello que estaba contigo, ¿también preparaba un personaje?

Este escabroso episodio viene a sumarse a los que la familia O'Neal viene protagonizando desde hace años. Contiunuando con la pequeña Tatum; a los diez años ganó un Oscar a la mejor actriz de reparto por su papel en el filme "Luna de papel" (1973), confesó hace años su adicción a la heroína, que no solventaron ni su matrimonio con el tenista John McEnroe, con quien tuvo tres hijos y cuya custodia ganó el deportista tras un sonoro divorcio debido precisamente a los problemas de la actriz con las drogas. Luego, para rizar el rizo, explicó en sus memorias que su afición a los estupefacientes estaba en su ADN, pues su madre, la actriz Joanna Moore, era una alcohólica y estaba enganchada a las anfetaminas. Pero la cosa no quedó ahí; también culpó a su padre Ryan O'Neal (el inolvidable protagonista de 'Love Story') acusándola de introducirla prematuramente a experimentar con el sexo y las drogas.

Y es que el papá no es precisamente un angelito. El año pasado, sin ir más lejos, ¡la emprendió a tiros con su hijo!, Griffin O'Neal en su hogar ¿dulce? hogar, sito en California. Parece que Ryan hace tiempo que dejó las historias de amor y prefiere protagonizar "una historia de violencia". Esto a sus 66 años de edad. Desde luego, que mal sienta la jubilación a algunos, y luego critacamos a los jubiletas que echan la mañana viendo las obras de Gallardón (que tienen para elegir), pero por lo menos no hacen daño a nadie. El actor fue detenido por agresión con un arma mortal y disparo negligente de arma de fuego. Aflojaron una fianza de 50.000 dólares y Ryan fue puesto en libertad. De todas formas, a pesar del tiro de su padre, no podemos olvidar que Griffin fue declarado culpable de negligencia en un accidente de navegación en 1986, en el que perdió la vida Giancarlo Coppola, hijo del cineasta Francis Ford Coppola. Cuando el río suena...

Pero ahí no queda todo; un tercer hijo del actor, Redmond, el que tuvo con la ex-ángel de Charlie Farrah Fawcett (otra que también tuvo sus más y sus menos con las drogas, no hay más que recordar una errática entrevista con el popular David Letterman, en la que claramente estaba colocada y alcoholizada) fue detenido por segunda vez el pasado mes de febrero por posesión de drogas y conducir bajo los efectos del alcohol. A sus 23 años, el travieso Redmond fue liberado con cargos tras pagar una finanza de 10.000 dólares y a la espera de un juicio. Un dramón, en el que no podemos olvidar la tormentosa relación entre sus padres: tras 17 años de unión y un hijo en común, la pareja se separó por los supuestos malos tratos de él hacia ella. Sin embargo, en 2004, siete años después, volvieron a encontrarse y el actor fue un gran apoyo para ayudar a la actriz a superar un cáncer de colon y juntos protagonizaron un reality show sobre ella, “Chasing Farrah'', aunque al parecer no han retomado su relación sentimental.

De repente me estoy imaginando una comida familiar en la casa de los O'Neal y me está pareciendo de lo más sórdido. Especialmente cuando el bueno de McEnroe aún pertenecía a la familia... ¿os lo imagináis?

Sí, sí; aunque la pregunta parezca un poco estúpida y absurda, parece que se ha puesto de moda entre las mujeres más guapas, sexys y deseadas de Hollywood el pasarse a la "acera de enfrente". Hay tantas que ya hasta les han puesto nombre: The Rubyfruit Mafia.

Si hace unos meses fue Jodie Foster (bueno, esta igual ya no es tan guapa y deseada) la que salió del armario, ahora es nuestra díscola y queridísima Lindsay Lohan la que, una vez desintoxicada (o eso dice) de todos sus vicios, ha desvelado que tiene novia (la DJ Samantha Ronson) y que va a casarse con ella.

 ¿Qué pasa en Hollywood últimamente? Entiéndanme, no lo digo en tono de crítica ni en plan puritano, pero simplemente me choca que de pronto a tantas les de por pasarse 'a la tijera'. Greta Garbo y Marlene Dietrich fueron las pioneras en este sentido, aunque en realidad nunca hicieron ninguna declaración al respecto. Sin embargo, los tiempos han cambiado y eso se nota, y ahora nuestras chicas no tienen ningún pudor en reconocer su lesbianismo o, al menos, su bisexualidad. He aquí algunos ejemplos:

Angelina Jolie: la inseparable novia/madredeloscuatrocientoshijos de Brad Pitt en más de una ocasión ha revelado su tendencia a la bisexualidad. La siempre glamourosa actriz, expresó en 2004 unas palabras a la revista lésbica Diva que a día de hoy, y a raíz de las anteriores declaraciones, ya son historia. Sin embargo, en ellas, razonaba su interés por el mismo sexo: "Amo a las mujeres y a los hombres de la misma forma, veo a la gente como gente y al amor como amor, así que tiene sentido que una mujer sepa que la amaría tanto como a un hombre".  Sin embargo, el pasado año afirmó también que ha dejado para siempre sus inclinaciones por el sexo femenino gracias a Brad Pitt, según informó la revista francesa 'Public': ''Nunca escondí mi bisexualidad, pero desde que conocí a Brad, abandoné a las mujeres. Ahora no hay espacio para eso en mi vida''.

Michelle Rodriguez: conocida por ser una de las protagonistas de la serie 'Perdidos', Rodriguez, que estuvo en boca de todos hace bien poco por haber ingresado en prisión tras haber violado la libertad condicional a la que estaba sometida por conducir borracha (ole ole y ole con la niña), también dice que se lo pasa mejor con mujeres que con hombres, aunque ella asegura que no es gay.

Ellen DeGeneres: esta quizá sea la lesbiana más famosa y polémica del firmamento hollywoodiense. La actriz y presentadora reconoció su homosexualidad en su propio show televisivo (lo que le trajo más de un quebradero de cabeza), y durante años fue conocida su relación con la también actriz Anne Heche, aunque está finalmente la abandonó por... un hombre. Ahora ha recuperado la felicidad junto a otra actriz, la rubia Portia De Rossi y hace escasas semanas le propuso matrimonio en su programa. Ay, ni Jesús Puente con su famosa caravana...

Drew Barrymore: esa niña de ET a la que todos vimos crecer y convertirse en drogadicta antes incluso de tener su primera regla, siempre ha estado rodeada de rumores sobre su supuesto lesbianismo, algo que la actriz siempre ha contribuido a mantener con declaraciones como ''soy consciente de que gusto sexualmente a muchas mujeres" o que siempre se ha considerado bisexual porque "adoro el cuerpo de la mujer". Por si esto fuera poco, el año pasado le salió una amante que no se cortó un pelo en dar detalles de su supuesta relación. 

Natalie Portman: la dulce y no tan cándida actriz ha demostrado lo abierta que es con afirmaciones como "¿por qué cerrarse al 50% de la población?", aunque hasta ahora no nos hayamos enterado de que haya tenido ninguna relación con mujeres (y si no nos hemos enterado aquí...).

Sin embargo, cotilleos aparte, reconozcamos que a Hollywood aún le queda mucho camino por recorrer en este sentido. Muchos aún se resisten a salir del armario. Tal vez el miedo a que sus carreras se resientan puede ser el motivo, pero a algunas no les ha ido nada mal. ¿Creeis que ese es el motivo por el que los actores no se atreven a contarnos 'todo', 'todo'?

¿Qué os parece que sea noticia que alguien, una estrella de Hollywood en estos casos, reconozca públicamente su lesbianismo?

# lunes, 02 de junio de 2008 8:54

Gangsters de cine: Johnny Depp se une a la lista

El cine de gángsters ha tenido y seguirá teniendo un público fiel, y aunque este género tiene sus altibajos, siempre hay alguna película en cartel o proyecto cinematográfico que se encarga o encargará de retratar las andanzas de algún que otro jefe del hampa. El último actor que sabemos se meterá en la piel de uno de estos mafiosos es Johnny Depp.

Johnny Depp será John Dillinger, uno de los más afamados gángsters de la historia de Estados Unidos. Tendrá el rostro del actor en la película que está rodando en Wisconsin el director Michael Mann bajo el título Public Enemies. La película está basada en el éxito de ventas literario de Bryan Burroughs sobre la repercusión favorable y entusiasta de los grandes criminales, auténticas estrellas mediáticas del momento para la opinión pública, entre los norteamericanos de a pie de los años treinta. La película de Mann se centra en el auge del crimen organizado de los años treinta y en la creación del FBI para contrarrestarlo.

A parte de contar con Depp en la piel de Dillinger, el reparto lo completan otros actores como Giovanni Ribisi, Christian Bale, Stephen Dorff, Lily Taylor o la ganadora del Oscar a la mejor actriz en la pasada edición de los premios de la Academia, Marion Cotillard. El contrapunto al gángster, como siempre, lo pone un poli, en este caso se encargará el actor Billy Cudrup de interpretar, nada menos que a J. Edgar Hoover, el primer director del FBI, aunque no está confirmado si Cudrup incorporará a la creación de su personaje los rumores (o algo más) que nos hablan de Hoover como un señor aficionado a vestirse con la ropa de la señora Hoover.

No es la primera vez que el actor se mete en la piel de un gangster, en la película Blow interpretaría a un personaje insiperado en la George Jung, un hombre que partiendo de la nada se convirtió en multimillonario gracias al tráfico de marihuana en California.

También en Donnie Brasco, Johnny Depp ya hacía algo similar... más o menos. En realidad, interpretaba a un agente del FBI, Joe Pistone, que abandona temporalmente a su familia y se hace pasar por gángster, el joyero Donnie Brasco, y que para ser aceptado por los mafiosos debe probar su lealtad y su disposición para cometer crímenes. Así que tablas tiene el chico, además, en esta película su compañero de reparto era Al Pacino, habitual de este tipo de personajes. En este filme da vida a un mafioso de poca monta, más bien un sicario, asesino profesional y callejero, amargado y resentido porque los jefes no le ascienden de cargo a pesar de letal eficacia en su trabajo, agobiado por las deudas.

Scarface: el precio del poder, Atrapado por su pasado (Carlito's Way) y, sobre todo, El Padrino son los filmes que más fama han dado al actor Al Pacino en su papel de mafioso. De esto modo, a Pacino lo hemos podido ver en la gran pantalla como: Carlito 'Charlie' Brigante, un narcotraficante que después de estar en prisión se reforma y decide alejarse del crimen y de los negocios ilegales, pero éstos lo continúan persiguiendo; Tony Montana, cubano que emigra a los Estados Unidos para buscar el sueño americano, pero claro, a su manera y cuya filosofía la vemos reflejada en frases como 'Esta ciudad es como un gran coño esperando a que le jodan', 'Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento' o  'Solo tengo mis cojones y mi palabra, y no la rompo por nada'; o a Michael Corleone en El Padrino I y II.

La saga de El Padrino, no solo dió la oportunidad a Pacino de lucirse como mafioso. También vimos a dos geniales e impresionantes Marlon Brando y Robert De Niro como Don Vito Corleone, interpretando al personaje en diferentes etapas de su vida.  Él es el jefe de la familia Corleone, una mafia siciliana que se asienta en la ciudad de Nueva York, entre los años 1940 y 1950.

Robert De Niro, habitual de las películas de mafiosos, entre las que destacan, además de la mencionada, Heat: fuego contra fuego de Michael Mann. En ella se cuenta la historia de Frank Machianno, un asesino a sueldo de la mafia que está retirado y maneja un puesto de venta de carnadas. Acepta ayudar al hijo de un capo mafia a resolver una disputa con otro mafioso, pero eso lo hace volver a ser el asesino desalmado que fuera, y se da cuenta que ha sido engañado y quieren asesinarlo.

Otros mafiosos de la gran pantalla ha sido Joe Pecsi y Ray Liotta en Uno de los nuestros de Martin Scorsese, director también de Infiltrados, en la que vemos a Jack Nicholson como Frank Costello, poderso jefe de la mafia con cuyo reinado las fuerzas del orden pretenden acabar desde dentro. En American Gángster, Danzel Washington se metía en la piel de Frank Lucas, un narcotraficante de color afincado en el Harlem de los años 70, que será perseguido por un poco ortodoxo policía.

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