¿Influye la moda en el cine o es el cine el que influye en la moda? O quizá, más bien, ¿ambos fenómenos culturales se influyen mutuamente? No hay duda de que el vestuario de las películas se ha inspirado en las modas del momento, y paralelamente, en ocasiones, el cine ha desatado la creación de una moda la ha avocado a su desaparición como tal.
Sea como fuere, cine y moda, moda y cine han ido siempre unidos, aunque existen películas en las que esa unión queda más patante que otras. Ilustra este supuesto a la perfección la reciente Sexo en Nueva York. ¿Quién no sabe ahora cómo son unos zapatos 'manolos'? Desde que Carrie Bradshaw se vuelve loca por estos zapatos, parece que cualquier chica mataría por tener un par en su armario.
Por otra parte, el cine ha contribuído a despertar un mayor interés por la moda, tanto por los diseños de alta costura como por el prét-à-porter. Grandes diseñadores han realizado creaciones específicas para muchas películas, al tiempo que otros se han inspirado en el vesturario de grandes películas para diseñar sus creaciones. En este último caso de moda de cine para llevarla a la pasarela se sitúa Marc Bohan para Dior cuando lanzó una colección que ponía de moda la casaca típica de Doctor Zhivago.
Ejemplos de modistos que han influído en la meca del cine son: Givenchy gracias a la asociación de sus diseños con Audrey Hepburn -si bien esta actriz también vistió creaciones de Ken Scott, Mary Quant y Paco Rabanne-; Dior por su trabajo como diseñador para Marlene Dietrich en Pánico en la escena, de Hitchcock; Pierre Balmain cuando vistió Vivien Leigh en La primavera romana de la Sra. Stone; Jean Paul Gaultier que firma los vestidos del film de Peter Greenaway, El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante; Giorgio Armani, que diseñó los trajes que vestía Richard Gere en American Gigoló; Milo Andersen, creador del sastre a cuadros que lucía Lauren Bacall en Tener y no tener. o Thierry Mugler que viste en la escena a Liza Minelli y Mylène Farmer. La influencia del cine en las creaciones de este último, Therry Mugler, son más que patentes. Las descubrimos cuando en cada una de sus colecciones, el diseñador galo no se recata en hacer desfilar por sus pasarelas sus heroínas escapadas de los films de James Bond, por ejemplo.
Otros diseñadores, aunque no hayan creado el vestuario de una película concreta, se asocian a la imagen de las grandes estrellas de Hollywood. Así sucede con el recientemente fallecido Yves Saint Laurent y Catherine Deneuve, por ejemplo. Por no hablar de los modistos que fichan a las estrellas de cine para promocionar su marca, sirva para ilustrar este caso Isabella Rosellini que ha sido imagen para la casa Lancôme. No hay duda que se ha utilizado a actores y actrices, sobre todo, como creadores de estilo y de moda.