Que sí, que sí... que no digo yo que no. El cine de Medem será muy intelectual y todo lo que tú quieras. No te encontrarás a gafa-pasta alguno que no te diga que le encanta este director y que el mundo onírico que crea en sus películas es lo más dentro de las películas que se proyectan en los circuitos de cines de versión original. Muy poético y elevado todo en sus películas, la banda sonora, la fotografía, el mensaje, los personajes,... Pero reconozcamos que el chico no es tonto y a la hora de elegir protagonistas femeninas para sus filmes le pueden los instintos más basicos y elige a chicas de impresión: Elena Anaya es la última con la que va a rodar (con la que repite, por cierto), pero antes han desfilado por delante de su cámara otras como Emma Suárez, Paz Vega, Najwa Nimri o Manuela Vallés. De ninguna de ellas se puede decir que no tenga morbo. Son las actrices de Julio Medem. Si además, sumamos que la mayoría acaban saliendo en alguna escena ligeritas de ropa, y que interpretan a mujeres que rebosan sexualidad y sensualidad, el morbo se multiplica por mil.
El próximo otoño, Julio Medem comenzará a rodar en Roma su nueva película titulada Habitación en Roma. La protagonista de la historia será interpretada por Elena Anaya que ya trabajó con él en Lucía y el sexo. La película será una comedia sexual inspirada en el film En la cama, del chileno Matías Bize. En ella se contará la historia de un ruso y una española que se encuentran en un hotel, y según el propio Medem 'será la película más sencilla que habrá hecho nunca'.
Pero al hablar de las actrices de Julio Medem, tenemos que empezar por el principio: Emma Suárez, uno de los rostros más atrayentes del panorama cinematográfico español. Julio Medem convirtió a Emma en su musa en su primera etapa como director. En su primer largometraje, Vacas, su rostro inocente y angelical embruja a Peru, personaje de interpretado por Carmelo Gómez (con el que formó una de las parejas cinematográficas más compenetradas de los noventa) en medio de montes vascos y caseríos que arrastran misterios y hondas rivalidades. En La ardilla roja construyó una de las mejores actuaciones de su carrera encarnando a Lisa, una enigmática joven que queda amnésica tras un accidente y que esconde más misterios de los que en un principio parece. En este filme tuvo como pareja a Nancho Novo, formando un dúo protagonista inusual para la época, desnudo de prejuicios y con una filosofía cercana al mundo hippy. Emma derrocha simpatía y sensualidad durante toda la película.
Su última colaboración hasta ahora fue en Tierra, donde interpretó a Ángela, una cándida madre de familia que rivaliza por poseer el amor de Ángel, el fumigador de viñas que encarna Carmelo Gómez, con la sensual chica del pueblo, Mari (Silke), mientras aguanta a un marido loco y posesivo (Karra Elejalde) y a un padre desesperado por la muerte de su esposa (Txema Blasco).
A Najwa Nimri se la empezó a conocer en el cine precisamente por sus papeles protagonistas en los filmes de Calparsoro y caló en el gran público con su papel de tigresa y enigmática amante de Eduardo Noriega en Abre los ojos. El papel de Ana que le ofreció Medem en Los amantes del Círculo Polar fue un auténtico regalo para ella. Najwa dio a su personaje una gran solidez y sentimiento, desarrollando uno de sus mejores trabajos en el cine. La fuerza de su mirada (de sus ojos) llena alguno de los planos más bellos de la película. Su personaje tuvo como Ana niña a Sara Valiente, una chispeante chica que tuvo que pasar un largo casting, y como Ana adolescente a Kristel Díaz, una joven guipuzcoana debutante que fue la auténtica revelación del cuarto largometraje de Julio.
En Lucía y el sexo Medem volvió a contar con Najwa, esta vez para un papel secundario de un gran exotismo que en un principio iba a interpretar Emma Suárez. Elena regenta una pequeña pensión en la idílica isla donde Lucía (Paz Vega) escapa tras la desaparición de Lorenzo (Tristán Ulloa). Poco a poco, entre las dos y con la turbadora presencia de Carlos (Daniel Freyre), aflorará un mundo de secretos e historias del pasado que unirán sus destinos de la forma más inesperada. Najwa prestó a su personaje su camaleónico físico así como su susurrante voz, lo que imprimió una misteriosa aura personal a Elena. Por sus dos
participaciones en películas de Medem Najwa Nimri consiguió ser candidata a premios Goya, como mejor actriz protagonista por Los amantes del Círculo Polar y como mejor actriz de reparto por Lucía y el sexo.
No hay duda de que la ahora archiconocida Paz Vega vio realzada notablemente su carrera cinematográfica gracias a su sobresaliente y sensual actuación en Lucía y el sexo.
En esta película, Paz da vida a una joven camarera de un céntrico restaurante madrileño que recibe una noche una llamada que le comunica la desaparición de Lorenzo (Tristán Ulloa), su novio, un escritor con el que lleva viviendo seis años. El miedo y la angustia le hacen huir de la ciudad, refugiándose en una tranquila y despejada isla del Mediterráneo. Allí, en medio de una atmósfera brillante, tan sólo expuesta al aire libre y al sol, Lucía conocerá a Elena (Najwa Nimri) quien le conducirá a descubrir los rincones más turbios de su pasado así como el poder que tiene el sexo sobre el destino.
La primera vez que Julio Medem vio a Manuela Vellés Casariego (Madrid, 1987) fue en una cinta de vídeo grabada en un casting. Y entonces lo decició: ella tenía que ser Ana, la protagonista de su séptimo filme de Caótica Ana. El largo proceso de búsqueda había finalizado. Pero había un escollo y un reto ya que Manuela no tenía ninguna experiencia ante una cámara. Era un diamante en bruto, según Medem, con unas fascinantes cualidades para la interpretación, para metamorfosearse en segundos en su mágico personaje.
Medem tenía por delante uno de los grandes desafíos de su carrera: hacer-nacer a un personaje y, con él, a una actriz. Manuela interpretaría a Ana, la caótica, un personaje con muchas caras, tantas como vidas, que pasa de la alegría más contagiosa a la tragedia más sangrante, que se va mimetizando con los entornos y lugares a los que escapa, no queriendo mirar atrás, de su vida, de sus muertas.
Acabamos con Elena Anaya que pertenece a esa especial raza de actrices que le gusta a Julio Medem, cuya sola presencia llena cada fotograma donde aparece. Como curiosidad hay que decir que tiene un ojo de cada color, lo que la dota de una magia extraña y exótica.
En todos sus trabajos se aprovecha de esa mirada vívida y embaucadora que posee, además de un físico pleno de voluptuosidad. Belén, su papel de niñera e hija de una actriz porno en Lucía y el sexo, a pesar de su brevedad y extraña posición en la trama de la película, es dotado de una gran intensidad por Elena en todas sus secuencias, mostrando una colosal entrega interpretativa, como es habitual en la actriz palentina. Son muy destacables las secuencias que coprotagoniza con Tristán Ulloa en el parque, gran cine de primeros planos, miradas y palabras silentes. Tanto la crítica como el público aplaudieron su participación en el filme de Medem. ¿Podremos decir lo mismo de su siguiente filme con el director?
Si tuvieses que protagonizar una película, ¿con cuál de estas cinco actrices, auténticas musas de Medem, lo harías?