Una de las fiebres que ataca desde hace décadas a las estrellas de Hollywood, concretamente a las actrices, es la de adoptar hijos o, ante la falta de un candidato a padre, tenerlos solteras. Sino que se lo digan a Angelina Jolie, en el caso de la adopción. Pero ella no es la única que se ha lazando a ser madre adoptiva -aunque posteriormente haya encontrado al padre perfecto en Brad Pitt- y vivir la experiencia de la maternidad sin tener que pasar por los inconvenientes del embarazo. Si puedes comprar, perdón, quería decir adoptar, un niño de cualquier nacionalidad exótica, para qué intentar quedarte embarazada o buscar una pareja adecuada con la que criar y educar a tus propios hijos biológicos (según está el patio, esto es ardúa tarea). Si bien, muchas de ellas, tras adoptar a un hijo o decidir ser madres solteras, han encontrado a la pareja ideal para compartir su vida.
Empezamos comentando el caso de Diane Keaton que en el año 2001 declaró que había abandonado las búsquedas románticas: 'No creo que el no estar casada haya devaluado mi vida. El mito de la solterona es basura'. Así, ni corta ni perezos se lanzó a la adopción y actualmente tiene dos hijos: una niña, Dexter y un niño, Duke. La parejita. Su decisión fue un poco tardía, ya que actriz decidió convertirse en madre a la edad de 50 años. Fue tras la muerte de su padre, que según cuenta la hizo reflexionar sobre su propia mortalidad. ¡Cuán profundo!. A Diane Keaton la maternidad la ha cambiado completamente y es ahora una persona más humilde.
Otra abanderada y firme defensora de la adopción es Sharon Stone. La actriz de Instinto básico tiene tres hijos, todos adoptados: Roan, que adoptó llegó cuando estaba casada con el periodista Phil Bronstein, Laird y Quinn a quienes decidió tener en solitario. La atractiva intérprete declara convencida que es completamente feliz cuando está con sus tres retoños.
Se une el clan de madres adoptivas maduras formado por Sharon Stone y Diane Keaton, Isabella Rossellini, hija de las dos legendarias figuras del cine, Roberto Rossellini e Ingrid Bergman, y además ex esposa del famoso director Martin Scorsese. Rossellini, se había hecho madre biológica en 1983, cuando trajo al mundo a Elettra, hija del modelo profesional Jon Wiedemann. Diez años más tarde, ya a sus 41 años, la actriz decidió darle un hermano a Elettra, así que en 1993 adoptó a Roberto, llamado así en honor a su famoso abuelo.
Meg Ryan también era madre de un hijo biológico, Jack Henry, antes de adoptar. Tras el fin de su matrimonio con el actor Dennis Quaid, y haber considerado desde hacía años la posibilidad de adoptar, en 2006 dio el paso y realizó las gestiones necesarias para convertirse en madre de una hermosa niña de origen chino a quien llamó Daisy True.
La decisión de apuntarse a la maternidad por parte de Jodie Foster ocupó páginas y páginas de la prensa porque no se sabe exactamente quién es el padre biológico. La actriz tiene dos hijos y se rumoreó la posibilidad de que hubiera sido madre por fecundación in vitro gracias a un donante de semen anónimo. Sea como fuere, ella una madre soltera convencida, y hasta que salió del armario y declaró su lesbianismo se hicieron todo tipo de especulaciones sobre su orientación sexual, al no concérsele pareja alguna. Jodie Foster se considera una auténtica madraza.
La mediática y espectacular Angelina Jolie fue una de las primeras estrellas solteras que se decidió a adoptar un niño. Una pionera, vamos. En concreto fueron dos: Maddox, de 5 años, quien fue adoptado en Camboya y Zahara, de 2, adoptada en Etiopía. Más tarde, conoció a Brad Pitt y tuvieron una hija biológica, Shiloh. La familia volvió a aumentar con la adopción de Pax Thien, un niño vietnamita. Y recientemente ha vuelto a ser madre biológica de gemelos. Angelina, la super-madre. ¿Cómo dará a basto para criar y educar a tanto niño? Sin duda es la madre adoptiva más sexy.
Si Angelina es la super-madre, Mia Farrow tampoco se queda atrás. La actriz estadounidense es también cabeza de familia numerosa. Tras estar casada con Frank Sinatra, se casó con André Previn en 1970 con el que engendró tuvo tres hijos (Matthew, Sascha, and Fletcher). No satisfechos con ese número adoptaron a otros tres más, Soon Yi, Lark Song y Daisy. Finalmente se divorció de André (a lo mejor con tanto hijo no tenían tiempo de ocuparse de su relación de pareja) y compartió su vida con Woody Allen. Con el director tuvo un hijo y también le dieron a la adopción: adoptaron a una niña llamada Dylan. Yo ya he perdido la cuenta de cuántos van... a ver uqe hago recuento... ¡unos 8 hijos! Aunque intuyo que con una de ellas, Soon Yi, no debe tener muy buena relación ya que es la actual pareja de Woody Allen, por la que dejó a Mia. Con tanto niño, normal que alguno te salga rana. Más tarde y como madre soltera ha vuelto a ampliar familia hasta los diez hijos. Uno más y ya puede montar un equipo de fútbol... aunque seguramente que se me haya escapado alguno y el equipo, con suplentes incluidos, ya lo tenga montado.
La adopción fue la opción tomada por Nicole Kidman y Tom Cruise cuando aún eran pareja para tener hijos en común. En este caso, también se especuló sobre la imposibilidad de Cruise de tener hijos biológicos debido a su homosexualidad. Si bien, como todos sabemos, posteriormente ha sido padre biológico de la pequeña Suri, junto a su actual esposa Katie Holmes. Los hios adoptivos de Nicole y Tom se conviertieron en hijos de padres divorciados cuando el matrimonio fracasó.
Caso contrario es el de Calista Flockhart. Estaba soltera y sin compromiso, no como ahora, cuando la abogada de la exitosa serie de televisión Ally Mcbeal decidió adoptar a un hijo, Liam. Actualmente es pareja del actor Harrison Ford y ambos comparten las obligaciones de educar a ese niño.
No todos los casos de madres adoptivas son de alabar. Existe, al menos una excepción, la de la actriz Joan Crawford cuya hija adoptiva, Christina Crawford, escribió una cruel biografía de su madre en la que no la dejaba precisamente bien y que titulaba irónicamente 'Mamá querida' (eso es tener sorna) y la retrataba como una madre, rígida y cruel hasta extremos insospechados.