Las estrellas de Hollywood, como el resto de mortales, también gustan de celebrar su amor y casarse por todo lo alto. La diferencia es que sus bodas (las de las 'estrellazas'), en ocasiones, resultan más estrambóticas y menos discretas que las del resto. Y eso que algunos mortales se marcan unos bodorrios en los que cualquier atisbo de discrección y sencillez es pura coincidencia. Lujo, excentricidad y derroche son las palabras que podrían definir las bodas de actores y actrices, aunque no siempre es así.
Parecía una barbacoa pero resultó ser una boda... (algunos se pasan de originales). Así fue una de las últimas bodas de una actriz de Hollywood más... ¿extraña? Me estoy refiriendo a Olivia Newton John que, como buena australiana -ya se sabe de la aficción que tienen los australianos por las barbacoas-, no tuvo reparos en convertir su boda en una barbacoa o, alrevés, una barbacoa en su boda. Los invitados llegaron a su casa de Malibú el 4 de julio pensando que acudían a celebrar tan señalada fecha metiéndose entre pecho y espalda unas buenas morcillas, y demás viandas que se degustan en este tipo de eventos gastronómicos, y además del festín culinario, asistieron al casamiento de la intérprete de Grease con el millonario empresario John Easterling. ¿Excentricidades de ricos? Normal no es, no me digan. Además, que uno no se viste igual si va a una barbacoa que si asiste a una boda, pero en fin, si no te avisan, normal que el atuendo no vaya acorde con la celebración.
Pero si ha habido una boda en Hollywood sobre la que han corrido ríos de tinta esa fue la de Tom Cruise y Katie Holmes. En esta ocasión, los más de 500 invitados sí sabían a lo que iban. ¡Menuda matraca que nos metieron con el enlace! Con el enlace y con todas las rarezas que el cienciólogo Cruise tuvo a bien realizar con motivo de su boda y su confesión religiosa (la Cienciología, claro). Primero se comentó que podría ser que los contrayenteshubiesen firmado un contrato ‘anti-cuernos’ según el cual el que sea infiel al otro tendría que pagarle cinco millones de dólares (seré frívola y materialista, pero si yo hubiese firmado un contrato así estaría deseando que mi pareja me la pegase con lo primero que pillase, persona o animal). También nos enteramos que el rito de la Cienciología incluía que el novio le regala a la novia una cacerola, un gato y un peine (la realidad "cienciológica" supera mi imaginación). El peine supongo que sería… ¿para peinar al gato? Habrá que preguntárselo al fundador de la secta (perdón, religión), Ronald Hubbard, que se lo inventó en 1954 –bajo los efectos de las drogas, seguro-. Va a hacer dos años del feliz matrimonio y todavía me acuerdo de todo lo que pudo dar que hablar esta singular boda.
Otra singular boda, pero por todo lo contrario de la Cruise y Homes, fue la de Jessica Alba con Cash Warren. Los preparativos y el número de invitados fuerno más bien escasos. La actriz no debía estar emocionada con su boda ya que no invitó ni a amigos ni a familiares (el banquete le salió barato). Su enlace con el productor Cash Warren fue de lo más intíma y embarazada de ocho meses. El único detalle original fue que la intérprete iba vestida de azul.
Nicole Kidman y Keith Urban tiraron por el rollo más tradicional. Nada de innovaciones ni extravagancias cuando se casaron el 25 de junio de 2006, en una ceremonia de lo más tradicional. Por el rito católico, en la iglesia y de blanco se dieron el sí quiero el cantante y la actriz. Y, aunque por estos detalles la boda podría parecer como la de cualquier amigo o familiar a la que hayamaos acudido, seguro que el presupuesto era bastante más elevado que el de cualquiera.
No contenta con una boda, la modelo y actriz Liz Hurley se casó en dos ocasiones con Arun Nayar. Y es que él es hindú y ella católica y había que casarse por los dos ritos para que as dos familias estuviesen contentas. La católica se celebró en Inglaterra y la hindú en la India, como es natural (raro sería si lo hubiese hecho alrevés). La boda hindú duró tres días y Liz aprovechó el rito para lucir un sari diseñado por Donatella Versace.
La boda entre Pamela Anderson y el baterista de de Mötley Crue, Tommy Lee, también tuvo tintes curiosos. La pareja se conoció en febrero de 1995 en Cancún y las dos semanas se casaron allí mismo. Esta boda contó con un destacado y original acto de simplificación por parte de la novia: ella se casó con un bikini blanco en la playa. Nada de perder tiempo en la confección de un rebuscado vestido con cola. Mejor mostrar la mayoría de los encantos físicos al descubierto y dejarlos inmortalizados para posteridad en la fotos. Tommy tampoco se preocupó demasiado en su vestuario y se calzó unas bermudas rotas. Esto es improvisar una boda y lo demás son tonterías.