Tenemos la tendencia, y morbosa costumbre, de fijarnos en los niños prodigios del cine que han acabado sus carreras de la forma más desastrosa posible: enganchados a las drogas o en el limbo del olvido mediático y cinematográfico. Sin embargo, son muchos -o al menos unos cuantos- los que ahora son estrellas del firmamento hollywoodiense y que empezaron como pequeñas estrellas. Su perseverancia -y supongo que también la de sus padres- ha acabado conviertiéndoles en buenos actores y actrices, o sino buenos, sí en actores que se ganan la vida con lo suyo. De muchos de ellos ya ni nos acordamos de cuándo debutaron para la gran pantalla, pero la cuestión es que no han hecho otra cosa que actuar desde su más tierna infancia. Y parece que tanto trabajo ha tenido resultado.
Camino de ser un niño prodigio convertido en actor parece que va Jonathan Lipnicki. Seguramente no os suene el nombre demasiado, pero si menciono que era el pequeño gafotillas resalao que salía en Jerry Maguire seguro que os váis acordando. Debutó a la tierna edad de cinco años en este éxito de taquilla, interpretando el papel de Rany Boyd, hijo en la ficcion de René Zellegewer. Pues parece que hay vida después de actuar al lado de Tom Cruise porque el ya joven Lipnicki va a actuar como protoganista en un thriller psicológico que se titulará 'The Other Side of Innocence'. Antes ya formó parte del reparto de otras películas para un público familiar como 'Stuart Little' (I y II) y 'Una pandilla de altura'. Su papel sería el de un joven que se enamora de la infeliz hija de un detective que investiga el caso de un psicópata asesino que tiene atemorizada a toda la ciudad.
Sin duda, uno de los niños prodigios de Hollywood es Leonardo Di Caprio. Cuenta ya con 30 años y este atractivo actor es, seguramente, un ejemplo de superación a seguir. Después de pasar por varios spots publicitarios y filmes educativos desde muy pequeño consiguió un papel en la serie de televisión Lassie. No fue por ésta, sino por Los problemas crecen -sitcom de gran éxito en los 90- por la que su cara se hizo muy conocida en la pequeña pantalla. Su primera incursión en la gran pantalla en 1991 sería terrorífica: en la tercera entrega de Critters. Con tan poco currículum fílmico, tuvo la suerte y el privilegio de compartir reparto con actores de la talla de Robert DeNiro y Ellen Barkin en su segunda película, Vida de este chico. Se trataba de la adaptación del best-seller en el que Tobias Wolf relataba sus propios recuerdos de una complicada adolescencia. Llevado a la pantalla por Michael Caton-Jones, DiCaprio daba vida al propio Wolff en un duro papel.
En el lado femenino el caso peculiar es el de Drew Barrymore, a la que su personaje de linda, adorable y dulce niña de bucles dorados en 'E.T., El Extraterrestre', la catapultó a la fama. Y, en cuanto creció un poquito, su vida comenzó a ser un desastre. Drew fue una adolescente conflictiva. Sus escarceos con las drogas y el alcohol fueron públicamente notorios y llegó a trascender su intento frustrado de suicidio. Así, los 80 pasaron para Barrymore con más pena que gloria, deambulando por películas menores. Pero, afortunadamente, la chica volvió a reencontrar su camino... el de la comedia romántica, mayormente, pero más vale eso que nada. Nadie duda de que Drew es un rostro más que conocido de Hollywood.
La joven Jennifer Connelly es otro ejemplo de pequeña estrella que lleva subida en el mundo del cine una larga trayectoria de más de treinta años. La carrera de esta actriz, nacida el 12 de diciembre de 1970 en Nueva York (ciudad en la que ha vivido casi toda su vida), empezó a una edad muy temprana. A los 10 años, su padre (de herencia irlandesa y noruega) y su madre (de origen ruso y polaco) la llevaron a una audición como modelo infantil que dio pie a su aparición en múltiples anuncios. Hasta que el legendario Sergio Leone la descubrió para el papel de la joven Deborah en la monumental Érase una vez en América (1984), donde hacía gala de una perturbadora belleza infantil. Luego vendrían otros títulos míticos como la película del maestro del terror Dario Argento, Phenomena (1985), o Dentro del laberinto, la fantasía de Jim Henson para la que tendría que vencer a miles de aspirantes al papel en un casting a escala nacional. Tras otros títulos menos destacables, llegó la hora de conocer a la Jennifer más crecidita en Labios Ardientes (1990) de Dennis Hopper o Rocketeer (1991), película retro con héroe volador en la que conoció al que sería su novio intermitente durante cinco años (ahora estamos, ahora no), Bill Campbell. Desde entonces la carrera de Jennifer Connelly ha transitado por numerosos territorios: desde películas independientes a otras más comerciales.
Niña prodigio y prodigio de la naturaleza, todo en uno. Estoy hablando de Scarlett Johansson. Esta niña europea adoptada por Hollywood ha vuelto locos a directores, guionistas y compañeros de reparto. Ella está hecha desde que nació con la materia con la que se construyen los sueños. Nacida en Nueva York en 1984, lleva desde niña preparándose para ser actriz, estudiando en el Professional's Children School de Manhattan y después en el prestigioso Lee Strasberg Theatre Institute. Debutó en el teatro con ocho años, y en cine uno de sus primeros papeles fue ser la hija de Sean Connery en Causa justa. Pero su gran momento llegó cuatro años después cuando Robert Redford, la eligió apara interpretar el papel protagonista en 'El hombre que susurraba a los caballos'. No hace falta hacer hincapié en que desde entonces hasta ahora las cosas le han ido más que bien a esta actriz que ya es toda una mujer.
Quizá no tan joven como Scarlett pero aún una niña también, Nicole Kidman comezó en esto del cine con dieciseís años, cuando inició su carrera de actriz interviniendo en una película ambientada en Navidad, (Bush Christmas), que sigue proyectándose frecuentemente en la época navideña. Y, ¿quién no la recuerda en Los bicivoladores?.
Anna Paquin tuvo una entrada triunfal en el cine a los once añitos. A esta corta edad fue elegida entre 5.000 aspirantes a conseguir un papel en la película 'El piano'. Sus padres quisieron para ella una infancia normal, por lo que los cinéfilos no pudieron verla de nuevo hasta tres años después. Y, desde entonces, no ha parado.
Por cierto que la pionera en esto de ser niña prodigio fue Margaret O’Brien. Nació en Los Ángeles en 1937. Comenzó su carrera a los tres años como modelo de comerciales. Debutó en el cine a los cuatro años y al año siguiente rodó su primera película como protagonista absoluta, 'Journey for Margaret'. Estrella en 28 largometrajes, dominó el género del musical como pocas. Cuando abandonó la pantalla grande en 1981 con 'Amy', se volcó en la televisión. Margaret O’Brien es el ejemplo de la gran señora, posición que supo ganarse desde que fue aquella niña prodigio que tanto emocionó a millones de seguidores.