En Hollywood no se hablaba de otra cosa. El actor Christian Bale arrasó la pasada semana en todos los medios con los insultos que dirigió
a un compañero de rodaje del nuevo "Terminator", pero en la meca del
cine ya hubo otros que dieron antes la nota. Bale, que dará vida al
personaje de John Connor en la nueva cinta basada en la clásica saga de
"Terminator", popularizada en la década de 1980 por Arnold
Schwarzenegger, se enfadó cuando el director de fotografía del filme, Shane Hurlbut, interrumpió accidentalmente la grabación de una escena clave.
El actor galés le gritó que se fuera del plató y pese a que Hurlbut se disculpó, siguió increpándole que no lo sintiera y que pensara un segundo antes de hacer las cosas. "¿Te rompo yo a ti las luces?",
continuó voceando Bale, dentro de un incidente recogido en un audio de
casi cuatro minutos, filtrado en Internet el pasado lunes, y en el que
se puede escuchar 37 veces la palabra "fuck". Un episodio que
ha impactado a la industria, ha servido como objeto de burla para
parodias en Youtube y ha abierto el debate: ¿se trata de una absoluta
falta de educación o de un enfado sacado fuera de contexto?
Afortunadamente, el actor reaccionó y a los pocos días llamó a un
conocido programa de radio para pedir disculpas.
Hay quien ya especula con que este altercado, sumado al que protagonizó en julio cuando fue detenido tras una presunta agresión a dos miembros de su familia, le puede costar a Bale, de 35 años, futuras candidaturas al Óscar. Otros opinan que no tiene por qué lastrar su carrera profesional, como ocurrió con algunas celebridades como Jack Nicholson, Sean Penn, Mel Gibson o Russell Crowe, que sobrevivieron a escándalos similares.
A Nicholson aún se le recuerda su ataque de ira en 1994 cuando decidió bajar de su vehículo y golpear con un palo de golf el parabrisas
de otro coche que le impedía avanzar en la carretera. Aunque el
conductor demandó al actor, el asunto pudo ser solventado fuera de los
tribunales.
No ocurrió lo mismo en el caso de Gibson, que cumplió 17
meses de libertad condicional tras ser detenido en 2006 por conducir
ebrio, en un incidente más recordado por sus palabras contra los judíos, a quienes acusó de ser los culpables "de todas las guerras del mundo".
Meses antes, Crowe fue arrestado en un hotel de Nueva York por asalto en segundo grado después de lanzar un teléfono al conserje, tras una discusión que comenzó cuando el actor no conseguía realizar una llamada a su esposa, en Australia.
Y Penn, mucho antes de su reciente candidatura al Óscar por
"Milk" y de haber ganado la estatuilla dorada por "Mystic River", donde
dio rienda suelta a toda su rabia, fue acusado de violencia doméstica durante su matrimonio con Madonna y acabó en la cárcel tras golpear a un "paparazzi".
Fuente: EFE