No sabemos como la crisis acabará afectando a los actores y actrices de Hollywood, pero estoy por asegurar que, en caso de que les afecte en algún grado, será bastante menos que al resto de mortales. Todos sabemos las grandes fortunas que atesoran, y que seguro tienen a buen recaudo. Lo que quizá dejen de hacer (o no) es derrochar de la manera que algunos lo han hecho hasta ahora.
Las estrellas del celuloide se dan sus 'caprichitos' de vez en cuando (o muy frecuentemente) y algunos de estos 'caprichitos' son para quedarse con la boca abierta. Lo que ellos se gastan en una tarde equivale a la cantidad con la que muchos vivimos varios meses. Desmadres en fiestas, viajes, coches, mansiones, chefs privados, seguridad, yates, ropa de grandes diseñadores, tratamientos de belleza,... no se privan de nada.
Muchos actores son de la opinión de que lo mejor en lo que pueden derrochar su dinero es en una buena juerga. Esta actitud llevó a Lindsay Lohan casi a la ruina. La díscola muchachita se gastaba un dineral en los 'malos hábitos' o vicios a los que te arrastra la noche y la vida disoluta. Paso a detallar el desglose de la contabilidad de Lindsay de 'gastos en drogas, fiestas y similares' cuando se dedicaba a aquellos menesteres con bastante asiduidad:
** Gastos en concepto de fiestas, drogas varias y alcohol ...... US$ 7 millones
** Gastos en concepto de rehabilitación ........US$ 137 mil
** Gastos en concepo de cuentas de hotel y multas por conducir bajo los efectos del alcohol ... sin determinar
Pero no todo queda ahí, antes de la fiesta está la previa, esto es, 'qué modelito me voy a poner para pegármela'. Por lo visto, Lindsay se gastaba una fortuna que ha llegado a superar los 600.000 euros en supermodelos (en ropa interior, a juzgar por ciertas fotos, se gastaba menos) y unos 50.000 euros más en maquillaje y diferentes productos de belleza. Todo esto en un solo día... y lista para triunfar... o no. Tanto derroche para luego acabar borracha y tirada en cualquier bar, eso sí, de Beverly Hills, que tiene otro glamour.
Derrochar en moda es otro 'vicio' al que le dan unas cuantas actrices, y también actores de Hollywood. Ellos no se libran. Es el caso de Ben Affleck, que se pirra por las compras y en tan solo una tarde es capaz de dejarse una fortuna y 'tirar la casa por la ventana'.
Su aficción por lo caro ya quedó pantente cuando salía con Jennifer López. Agasajó a la cantante y actriz con regalos muy muy muy caros entre ellos el famoso y carísmo inodoro con incrustaciones de priedras preciosas- Caro y de dudoso gusto, todo hay que decirlo. En cuanto a sus gastos en moda comentar que el actor se gastó en menos de 30 minutos la friolera de 14.000 euros. Eso sí, ahora puede presumir de tener más de un traje de Gucci y Dolce & Gabbana.
Ya que hemos mencionado a JLo, recordar que la actual mujer de Marc Anthony, antes de que fuera madre de dos niños, se dio el lujo de aflojar el dinero que hiciese falta para cerrar un centro comercial para ella solita y hacer las compras que tuviera pensadas tranquilamente, sin que nadie la molestara y fuera del alcance de cualquier curioso. Seguro que ese día su tarjeta de crédito echó humo.
A la aparentemente modosita Reese Witherspoon le gusta la lencería de alto voltaje. Se gastó nada menos que 900 euros en un conjunto de lencería sexy en un sex shop de Londres. No en Londres, sino en Chile dicen que fue donde a Penélope Cruz le salío su obesesión por las compras y donde se dejó también una considerable cantidad de dinero en diferentes prendas: renovó todo su armario por la módica cantidad de 9.000 euros.
Los solidarios y comprometidos con los más desfavorecidos, Angelina Jolie y Brad Pitt parecen también estar muy comprometidos con su alto nivel de vida. Él encargó en un vivero plantas exóticas por valor de 20.000 dólares aunque luego nunca se acercó a recoger el pedido. Uno de los regalos que Pitt le hizo a Jolie consistió en contratar a un chofer para desplazarse en un BMW hasta la feria de Arte Basel de Suiza donde gastaron 50.000 dólares en varias piezas de arte: dos sillas de bronce diseñadas por Max Lamb y una lámpara fabricada con hule espuma y fibra de vidrio, entre otros objetos.
Pitt tampoco escatima a la hora de pagar por el lugar donde va a vivir. Cuando salía con Jennifer Aniston ambos se compraron una mansión de 930 metros cuadrados en Beverly Hills valorada en 28 millones de dólares y perdieron tres y medio al venderla. Supongo que Aniston se tiraría de los pelos cuando se enteró con junto a Angelina Jolie se decidió por un antigua casa de 35 habitaciones en Francia, que costó más de 43 millones de euros, sólo un alquiler de tres años.
A la hora de derrochar las estrellas no se lo piensan ni dos veces si se trata de 'invertir' en cuidados y tratamientos de belleza. Una de las que menos escatima en gastos en esta cuestión es Jennifer Aniston, por la cantidad que e capaz de gastarse parece que le obesiona un poco el tema. A la ex de Brad Pitt le cuesta mantener su impecable imagen nada más y nada menos que 20.000 dólares al mes. Viendo el resultado, ¿creéis que compensa? En fin, Jenny, por mucho que te gastes en cremitas y tratamientos nunca llegarás a ser Angelina Jolie.
Envidiable la melena que luce Catherine Zeta Jones, ¿verdad? Ese 'look capilar' no le sale precisamente barato. La actriz lo lava con un champú muy especial que le cuesta unos 700 euros y que lleva un componente de caviar iraní, de ahí el precio. Y digo yo, cuando te puedes comer el caviar, ¿para qué aplicártelo en forma de champú en el pelo? En cualquier caso, no creo que Catherine tenga problemas económicos para poder hacer ambas cosas.
Del caviar pasamos a los diamantes: a base de esta piedra preciosa está tan bella Keira Knightley. La actriz llegó a gastarse la cantidad de 700.000 euros en un centro de Beberly Hills donde recibió un completísimo tratamiento de belleza con diamantes. Ya podía ser completo a ese precio, sí. No puedo confirmar si lo hace muy a menudo o fue algo excepcional, pero excepciones como esa no se las puede permitir cualquiera.
Cameron Diaz le da por derrechar en vino, pero no para bebérselo sino como tratamiento de belleza (¡qué forma tan rara de disfrutar de un buen caldo!). Lo suyo es la vinoterapia, esto es sumergirse por completo en tan rica bebida. Lo hace en el Spa Caudalie de París, al módico precio de 260 euros por sesión.
¿Crisis? ¿Quién dijo crisis (en Hollywood)? Desde luego que allí no han oído la palabra, o no saben lo que significa. Está claro que los actores pueden permitirse todo aquello que se les antoje, pero ¿dónde está el límite entre darse un 'caprichito' de vez en cuando y hacer del derroche su estilo de vida?