
Los habitantes de las colinas de Hollywood también se enfadan (y mucho), se cabrean los unos con los otros, se hacen reproches,... hasta se demandan. A veces por cuestiones de trabajo, rodajes conflictivos,... y otras por cuestiones más personales o peregrinas, pero casi siempre delirantes. La polémica está servida: en todos lados cuecen habas, y los platós de cine no iban a ser menos.
El último caso de enfado entre 'celebrities' ha sido el de Lindsay Lohan con Katie Holmes. Al parecer, Lohan está que trina porque los directores de la revista Glamour han escogido a la señora de Cruise como portada del mes de abril en lugar de a ella. Resulta que había realizado una sesión fotográfica en la que imitaba el estilo de Madonna de los años 80, sin embargo, la revista decidió finalmente dar más protagonismo a Katie con una entrevista en la que habla de su matrimonio, su hija y su vida familiar. "Las fotos que Lindsay Lohan hizo a lo Marilyn Monroe para New Yorks Magazine tuvieron una gran repercusión, y pensó que iba a pasar lo mismo esta vez. Ella está muy furiosa", ha comentado una fuente.
Caso emblemático desde hace años es el de la cantante metida a actriz Björk y el director de cine Lars Von Trier. Él tiene fama de rarito y, para que nos vamos a engañar, ella no le va a la zaga. Rodaron juntos en 'Bailando en la oscuridad', un éxito de crítica y público (valga la manida frase para clasificar esta película). El rodaje no fue tan exitoso, y estuvo lleno de trabas por la tensión que había entre la protagonista principal del filme y el director.
Así lo contó Catherine Denueve, que también participaba en el filme, en su libro de memorias. La francesa proclamaba su admiración por ambos, sin embargo, ninguno sale muy bien parado en el relato del rodaje de la película. De la islandesa, que la retrata como algo caprichosa, cuenta que no tenía ningún respeto por el trabajo de sus compañeros y que amenazó con dejar el rodaje (llegó a preguntar que cuánto le costaría romper el contrato a mitad de la filmación). El danés parece ser que exprimía y ponía al límite a la cantante, que por cierto, no ha vuelto a rodar nada con él (¿le habrá quedado trauma?). Tanto mal rollito y relación tormentosa parece que se compensó cuando la película ganó el premio del festival de cine de Cannes.
En lo que se refiere a malos rollos director-actriz tenemos en España un caso paradigmático, el de Pedro Almodóvar y Carmen Maura. Ambos pasaron de ser uña y carne -ella musa del director, él director preferido de la actriz- a no dirigirse la palabra. Después de muchos rodajes juntos -'Mujeres al borde de un ataque de nervios', 'Pepi, Luci, Boom y otras chicas del montón',...- pasaron a no dirigirse la palabra y, por tanto, no volver a trabajar juntos. Hasta 'Volver', película que supuso el reencuentro de la Maura y el manchego. Ninguno ha hablado públicamente de las causas de este duradero rebote (no podemos 'chafardear' sobre el asunto, una pena). Finalmente, Pedro puso buena voluntad e intentó una reconciliación/¿disculpa? -esto sí fue público- con su otrora musa inspiradora en una gala de entrega de los Premios Goya en 1990: él le ofreció un trozo del muro del Berlín para que la pared que se había levantado entre ellos también se desvaneciera (¡qué bonito... sniff!). Parece que la relación se recondujo satisfactoriamente, aunque no volvieron a juntarse hasta años más tarde para rodar 'Volver'.
La pasta, como no, es también motivo de conflicto entre cineastas. Sin ir más lejos, hace poco nos enterábamos que el guionista de 'La Pasión de Cristo', dirigida por Mel Gibson, demandaba a éste por fraude. Benedict Fitzgerald le reclama un pago de cinco millones de dólares y acusa al director de acusa a Gibson de fraude, incumplimiento de contrato y prácticas de negocio injustas. Fitzgerald sostiene que sufrió un 'engaño' y 'tácticas conspiratorias' por parte de Gibson, quien le aseguró que se trataría de un proyecto pequeño, que costaría entre cuatro y siete millones de dólares y que daría pocos beneficios. La pasión de Cristo resultó ser una de las películas que más dinero recaudó en 2004, con más de 600 millones de dólares amasados en la taquilla de todo el mundo. Fitzgerald dice que cobró por su trabajo 75.000 dólares y que tuvo que pedirle prestados a Gibson 200.000 más en concepto de gastos. Me temo que el guionista se pensará muy mucho sus honorarios antes de volver a trabajar con Gibson, si es que vuelven a hacerlo alguna vez.
Dentro de la categoría de demandas está el caso de 'El planeta de los simios'. Varios de los actores que participaron en distintas escenas de la película de Tim Burton como extras demandaron a sus productores porque, según ellos, fueron expuestos a 'más de 36.000 kilogramos' de un polvo conocido como Tierra de Fuller que contiene sustancias que irritan los pulmones así como el conocido cancerígeno 'silica cristalina'. La sustancia fue utilizada durante un período de casi dos meses para filmar escenas que ocurren durante una tormenta de polvo. Su reclamación: que el estudio 20th Century Fox los indemnice por daños y perjuicios y les conceda parte de los beneficios generados por el filme.
Si hablamos de cuestiones personales que distancian o siembran la discordia entre actores, el amor -o, mejor dicho, el desamor- se sitúa como la primera causa de crispación. Matrimonios de actores que acaban rompiéndose, con el consiguiente resentimiento: Bruce Willis y Demi Moore pasaron una mala etapa que acabó en sonado divorcio aunque ahora se llevan a las mil maravillas; no podemos decir lo mismo de Alec Baldwin y Kim Basinger que no pueden ni verse y su mal rollo ha llegado a los tribunales a cuenta de la custodia de sus hijos. Actrices que roban los maridos a otras actrices, es lo que hace que Jennifer Aniston, según se dice, no pueda ni ver a Angelina Jolie, actual pareja del ex marido de aquélla, Brad Pitt. Actrices, amigas íntimas que se enfadan, de nuevo ilustra este caso Jennifer Aniston que se enfadó con su super-amiga Courtney Cox.
Por último comentar como hay actores que, sin venir a cuento, hacen declaraciones metiéndose en la vida de otros, opinando sobre lo que hacen o dejan de hacer, cuando nadie se lo ha pedido (excepto algún peridistilla buscando polémica). De esta manera, Tom Cruise decidió opinar sobre la tendencia de Brooke Shiels al consumo de anti-depresivos para afrontar sus malos momentos; o Viggo Mortessen comentar que no le pareció bien que Pedro Almodóvar no asistiese a la anterior entrega de los premios Goya.