Después de presentaros, en este mismo blog, “Las siete cosas que seguro que no sabías de Steven Seagal”, os proponemos otro viaje por la historia secreta de otro perturbador icono del cine de las últimas décadas. Amado y odiado a partes iguales, Mickey Rourke ha encarnado, a lo largo de su tumultuosa carrera, varios personajes “de película”: el sex symbol, la super-estrella, el rebelde indomable, el boxeador, la cara del fracaso y, finalmente, la resurrección del luchador (nominación al Oscar incluida). Del cielo al infierno, para después resurgir de la oscuridad convertido en mito. Pero, ¿qué secretos se esconden en el pasado de Mickey? El site de internet Spike.com nos presenta los siete más jugosos.
1. Kim Basinger le describió como el “cenicero humano”.
Lo cierto es que Basinger nunca se preocupó por concretar qué quería decir exactamente con lo de “cenicero humano”. La declaración fue realizada por la superestrella rubia del momento durante el rodaje de la erótica Nueve semanas y media. Quizás Basinger se refería al hecho de que Rourke fumaba de forma compulsiva, o quizás se refería a que el actor solía ser el recipiente al que iba a parar toda la mierda de los demás. O quizás se refería implícitamente a la incapacidad del actor a la hora de lidiar con los aspectos más malsanos de su vida. Probablemente, nunca lo sepamos.
2. Rourke estuvo a punto de interpretar al Stuntman Mike de Deathproof de Quentin Tarantino.
En su lugar, terminó figurando el magnífico Kurt Russell. Al parecer, Mickey tuvo una pelea con alguien del equipo de producción de la película y se marcho del set de manera furibunda. Nada nuevo en el historial de Rourke. De hecho, su incontrolable temperamento, proclive al enfrentamiento físico, le ha costado al actor más de un papel y más de una secuela física (evidente a pesar de las operaciones de reconstrucción facial).
3. Mickey era un buen amigo de Tupac Shakur.
Hay muchas preguntas en torno a esta extraña amistad entre una estrella de Hollywood en declive (por entonces, el caché de Rourke ya estaba por los suelos) y un rapero negro emergente (y que lamentablemente terminaría asesinado en un enfrentamiento entre bandas). Por ejemplo: ¿cómo debían pasar el rato Tupac y Mickey (aparte de abocados al pozo de las substancias estupefacientes)? ¿Os imagináis que Tupac hubiese invitado a Mickey a participar en uno de sus álbumes? Todo muy raro.
4. El obituario del escritor Charles Bukowski en el The New York Post fue acompañado por una fotografía de Rourke de la película Barfly (El borracho).
Bukowski escribió El borracho y Mickey interpretó a Henry Chinaski, alter ego del escritor en multitud de novelas. Y finalmente, cuando el escritor murió, uno de los diarios de “la capital del mundo” en vez de utilizar una foto del escritor, seleccionó una del actor que lo encarnó, lo cual dice mucho de la simbiosis entre actor y personaje, y también del talento interpretativo de Rourke. Lo mejor de todo esto es imaginar a Rourke comprando el New York Post y viendo su fotografía en el apartado de obituarios. Debió tomárselo tan en serio que optó por arruinar su carrera fílmica metiéndose a boxeador. Luego llegaría el renacer de Mickey, que en realidad ya se había visto muerto muchos años antes.
5. Mickey estudió en el Actor’s Studio.
Cuando uno ve una película protagonizada por Mickey Rourke suele tener la impresión de estar ante un actor no-profesional. Hay algo fascinante en la capacidad de Rourke para mostrarse ente la cámara de forma natural, sin esfuerzo aparente. Sin embargo, la realidad es que la presencia y el saber estar del actor responden a un exigente y concienzudo trabajo de formación. Y no una formación cualquiera, sino la más prestigiosa: la que ofrece el legendario Actor’s Studio de Lee Strasberg. Allí, Mickey compartió clase con Christopher Walken y llegó a cruzarse con Al Pacino y Robert de Niro. Ahí es nada.
6. Mickey apareció en la portada de la revista World Boxing en 1994.
Fue en junio de 1994 y es la prueba de que el tipo tenía auténtico talento para el boxeo. Aún así, la historia del Rourke boxeador (conocido con el mote de El Marielito) fue una crónica del del sufrimiento, el dolor y la frustración: le rompieron la nariz dos veces, le destrozaron el pómulo, tuvo numerosas fracturas en las costillas y los pies, tuvo que pasar en cinco ocasiones por el quirófano… Y aún así no consiguió jamás luchar por un título mundial.
7. Mickey rechazó el papel de Bruce Willis en Pulp Fiction.
¿Qué hubiese pasado si Mickey le hubiese dicho que sí a Tarantino? ¿Y si su regreso hubiese ocurrido en 1994 en vez de en 2008, de la mano de El luchador de Aronofsky? ¿Hubiese mejorado el personaje de Butch Coolidge, teniendo en cuenta que Rourke era un auténtico boxeador? De nuevo, nunca lo sabremos. Lo que sí es constatable es que la mística que ha rodeado al regreso de Rourke al panteón de Hollywood tiene mucha relación con la larga temporada que el actor pasó en el pozo del ostracismo. Y por mucho que podamos elucubrar sobre hipótesis imposibles (Pulp Fiction, Deathproof) lo único cierto es lo que se avista en el horizonte: la participación del actor en Iron Man 2, The Expendables (con Stallone al mando) y Sin City 2. ¿Mereció la pena esperar? Claro que sí.