Las relaciones entre la mafia y el cine de Hollywood constituyen uno de los campos más fructíferos para la creación de rumores y leyendas de la Meca del cine. Esas relaciones van más allá de la existencia de películas que cuentan una historia de gánsters. Parece un secreto a voces las evidentes conexiones que han existido entre el hampa, o el llamado crimen organizado, y la producción de películas desde la época del Hollywood dorado (las décadas de los años 30, 40 y 50). La cuestión que queda abierta es ¿hasta que punto existe intervención de capital proveniente de negocios sucios en la financiación de películas de Hollywood, producciones que serían utilizadas como operaciones de blanqueo de dinero negro? Y, ¿por qué ese interés de la mafia en 'invertir' en la producción cinematográfica y no en otro tipo de negocios menos conocidos para el gran público?
Existen razones económicas evidentes por las que la mafia se ha sentido atraída por Hollywood. Las películas son instrumentos perfectos para blanquear dinero -a diferencia de los negocios de fabricación, que requieren tiempo para equipar las fábricas antes de que empiecen a blanquear dinero-. La producción cinematográfica demanda grandes cantidades de dinero rápidamente. Hoy en día, producir y promocionar una película de Hollywood cuesta de promedio unos 96 millones de dólares. La mayoría de los ingresos llegan a los dos años del estreno de la película, una vez ha estado en los cines y en vídeo.
Ha estado siempre en el ámbito de la rumorología como la mafia estaba relacionada con el clan de Frank Sinatra, Dean Martín, Sammy Davis Jr. y Peter Lawford (conocidos como Rat Pack), su conexión con Marilyn Monroe o los Kennedy, el asesinato de la actriz Thelma Todd por sicarios, por ejemplo, o la situación en nuestros días, con un guiño a la conocida serie Los Soprano, en la que algunos de los actuales capos de la mafia italonorteamericana hasta se reconocen no sin cierta guasa, pasando por las habituales técnicas de intimidación y control que la mafia ha utilizado y utiliza con actores, guionistas, músicos, productores o directores.
Al Capone, líder de la mafia de Chicago, visitó Hollywood por primera vez en 1927 y pronto se aficionó a presenciar rodajes. El director y productor Howard Hawks invitó al capo a ver los copiones de la película, y éste le regaló una pequeña metralleta de recuerdo. Pero no fue Capone, sino sus herederos, los que trazaron un plan durante los años 30 para obtener a través de la extorsión a la industria una cantidad nada despreciable de 1,5 millones dólares al año. Su intención era la de hacerse con el control de Hollywood a medio plazo. La mafia blanqueaba dinero a través de la industria del cine, y los grandes magnates obtenían financiación ilegal para sus películas, al tiempo que presumían, dejándose ver en todo tipo de fiestas públicas, de sus contactos con el mundo del hampa.
Mientras los magnates de Hollywood presumían de amistades delictivas, los intérpretes se dividían entre la atracción por el mito del gánster y el miedo cerval a las amenazas de la mafia. Actores como George Raft (famoso por sus papeles de mafioso durante la década de los 30) se sintieron fascinados por el modus operandi del hampa. 'Creo que son los tíos más grandes del mundo', le contó raft a su biógrafo: 'Estos colegas, Bugsy Siegel, Costello, Adonis, Luciano y Madden, eran dioses para mí. Todos ellos tenían Cadillacs de 16 cilindros y, como dijo alguien, cuando hay dinero cerca lo mejor es ir a por él'. En otras ocasiones, la relación fue bastante menos amable. James Cagney y su mujer recibieron durante meses amenazas. La mafia estuvo a punto de destruir la carrera de Sammy Davis Jr., después de que éste tuviese una aventura con la actriz Kim Novak, de quien andaba enamorado Harry Cohn, capo de Columbia Pictures. Mucho más recientemente Julius R. Nasso, relacionado con la familia Gambino, fue encarcelado por tratar de extorsionar al duro Steven Seagal con un mínimo de 150.000 dólares por película.
A principios de los 70, la mafia neoyorkina había perdido capacidad de influencia en Hollywood, así que se dedicó a financiar la floreciente industria del porno. El gánster Louis Peraino produjo 'Garganta profunda', un guión protagonizado por una mujer (Linda Lovelace), cuyo clítoris estaba en el esófago. Peraino se negaba a que Lovelace fuese la actriz principal, aunque el novio y manager de la actriz, Chuck Traynor, obligó a la joven a practicar felaciones al mafioso durante cada día hasta que finalmente se hizo con el papel.
Frank Sinatra y la mafia
Uno de los aspectos de la vida de Sinatra más polémicos y criticados y que más problemas le dio en vida fue el de sus relaciones con la mafia, llegando al punto de verse obligado a declarar al respecto en una comisión de la Cámara de Representantes el 18 de julio de 1972. Aunque estas relaciones fueron ciertas (fue amigo, por ejemplo, del mafioso Sam Giancana) nunca se pudo presentar ninguna prueba de que hubiese estado involucrado en ninguna actividad ilegal, sino que más bien fueron una consecuencia de su proyección como cantante, lo que le habría llevado a contactar con quienes dominaban las grandes salas de conciertos de Estados Unidos y a valerse de su apoyo, llegando por ejemplo a trabajar para Giancana en numerosos clubes nocturnos.
Investigaciones judiciales
En 1986 Hollywood se vio ante un jurado de investigación federal, lo que en EE.UU. se conoce como un 'Gran Jurado”. El sistema es peculiar porque permite al fiscal formar un jurado que puede llamar a declarar e investigar cualquier cuestión, pero no deciden sobre inocencia o culpabilidad, sino que resuelven sobre si hay datos para acusar y elevar el caso a un juicio penal convencional. El fiscal creía tener pruebas suficientes para iniciar una investigación sobre la infiltración de dinero del crimen organizado en la producción de películas de Hollywood. El tema no era nuevo porque ya en los años cincuenta se había investigado a la mafia y encontrado relaciones entre el dinero sucio y la producción de películas.
Para cinéfilos y curiosos interesados en este tema, recomiendo el libro 'Hollywood y la mafia', de Tim Adler que analiza con todos lujo de detalles las conexiones que ha tenido a mafia con la cuna de la industria del cine.