El cineasta polaco-francés Roman Polanski ha sido arrestado por las autoridades policiales suizas durante el Festival de Cine de Zurich en relación con la orden de arresto emitida desde Estados Unidos contra él en 1978 por evadir los términos acordados tras declararse culpable de mantener relaciones sexuales con la entonces menor de edad Samantha Geimer, según informaron los responsables del festival a la cadena británica Sky News.
Para quienes, extrañamente, no estéis puestos en el controvertido caso Polanski, paso a resumir el tema: como probablemente ya sabéis, el director de origen polaco tenía prohibida su entrada en Estados Unidos debido a la acusación de abuso de menores que se le imputó por haber mantenido relaciones con la entonces menor de edad Samantha Geimer. En su momento, Polanski se declaró culpable de haber dormido con la adolescente, a la que había hecho unas fotos para una revista de moda. Según la acusación, el director dio a la muchacha alcohol y medicamentos y la violó. Ante la que se le avecinaba, Polanski huyó del país para librarse del juicio y pidió asilo en Francia, cuya legislación impide que sea deportado a EE.UU.
Desde entonces, no ha podido volver a aquel país por miedo a acabar en prisión, y la causa sigue abierta. Después de treinta años, la víctima lo perdonó, el juez que llevaba el caso (que, por cierto, prometió encerrarlo de por vida y pidió al gobierno francés en multitud de ocasiones su extradición a territorio norteamericano) murió en 1989 y, sin embargo... ¡la causa sigue abierta! Y ahora el cineasta ha sido detenido para ser finalmente juzgado, parece.
Un tribunal de Los Ángeles rechazó el pasado mes de enero la petición de sus abogados para que se cambie la jurisdicción del caso que se sigue contra él. La defensa de Polanski había pedido que se desestimara el caso, alegando que el sistema judicial de Los Ángeles está sesgado y no es parcial con su cliente. Argumentan que las declaraciones de un portavoz judicial, en las que afirmaba que Polanski debería regresar a Estados Unidos antes de proseguir con el caso, son 'una forma de prejuzgar las bases sobre las que Polanski ha solicitado la desestimación del caso y demuestran que se han hecho sin conocimiento completo de los argumentos'. Sin embargo, el próximo 21 de enero tendrá lugar la vista relativa a la petición de retirada del caso.
Mientras tanto, Samantha Geimer pide que se archive el caso. Actualmente la que fuera considerada víctima tiene 45 años, es madre de tres hijos y vive en Hawai con su familia. Desea acabar definitivamente con este caso para que la dejen en paz. Afirma que ha asimilado lo ocurrido y ya no es una víctima menor de edad. No obstante, comenta que sigue sufriendo cuando detalles que buscan el sensacionalismo son difundidos por la prensa. Geimer sostiene que ahora se ve como víctima de la fiscalía, que no quiere dejar el caso en paz.