El fallecimiento de Brittany Murphy se une a la muerte el pasado año de los jóvenes actores Brad Renfro y Heath Ledger, que reabrieron el debate de los juguetes rotos de Hollywood: niños que en lugar de ir al colegio y jugar con otros chavales, han crecido en platós de cine y han vivido rodeados de un éxito y un poder nada recomendable para su edad. Un éxito precoz que muchos no saben digerir y que, como ha pasado ahora, les conduce a lo peor. En lo referente a Renfro, eran de sobra conocidos sus graves problemas con el alcohol y las drogas, así como sus continuos líos con la policía. Sabiendo esto, no deja de resultar paradójico que su primera aparición en pantalla fuera a los 10 años en un video de una organización antidrogas.
Pero la muerte más sonada fue la de Heath Ledger, porque el
joven actor australiano contaba con tan solo 28 años el 22 de enero de
2008, cuando sufrió una intoxicación accidental de medicamentos, y su
carrera de estrella no acababa más que empezar gracias a su
interpretación de la locura en el Joker de El caballero oscuro (por la que recibió el Oscar póstumo). Su nombre se sumó así a la lista de enfants terribles a los que la muerte alcanzó demasiado prematuramente: James Dean (tenía 24 años cuando un accidente de coche le quitó la vida), Kurt Cobain (27), River Phoenix (23), Elvis Presley (42)…
Y, por supuesto, estos no son los únicos casos en Hollywood. Más bien todo lo contrario (aunque en nuestro país también tenemos algún caso parecido, como fue el de Joselito, el Pequeño Ruiseñor...). Todo el mundo recuerda a James Dean, que tenía 24 años cuando un accidente de coche le quitó la vida, pero hay alguien que haya olvidado River Phoenix?
Tras una rocambolesca infancia en Sudamérica con unos padres muy hippies que parece que se dejaron seducir por los efluvios del dinero hollywoodiense, comenzó en el cine a los 12 años, y en poco tiempo se convirtió en todo un icono de su generación, con una de las carreras más prometedoras de Hollywood. Sin embargo, se tomó en serio el 'vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver', y con tan sólo 23 años, falleció de una sobredosis en la puerta del local de Johnny Depp The Viper Room.
También murió joven en 2008 Guillaume Depardieu (37), hijo de Gérard Depardieu (Cyrano de Bergerac, Astérix y Obélix) a causa de una neumonía contraída durante el rodaje de L’enfance d’Icare en Rumania. El actor francés, que apareció junto con su padre en la serie de El conde de Monte Cristo (1998), en la película española Amor, curiosidad, prozac y dudas (2001), en Pola X (1999) de Leos Carax y en La duquesa de Langeais
(2007) de Jacques Rivette, ya sufrió la amputación de una pierna en
2003 debido a una infección en la rodilla que contrajo en un hospital
en 1995. Esperemos que las trágicas historias de gente tan joven no se
vuelvan a repetir nunca más.Lo cierto es que su adicción a las drogas era uno de los secretos mejor guardados de Hollywood, no como la de Lindsay Lohan, que ya hemos perdido la cuenta de las veces que ha pasado por rehabilitación, la han detenido borracha y ha protagonizado escándalos sexuales. La graciosa pelirroja que a los 12 años encandiló a todos con el remake de 'Tú a Boston y yo a California', parece que las malas compañínas (Paris Hilton, entre otras) y su indudable tendencia a las juergas desenfrenadas, empezaron a cargarse su carrera y, aunque sigue trabajando, fue vetada por estrellas como Morgan Freeman y Jack Nicholson, que declararon que no participarían en ninguna producción en la que tuvieran que compartir reparto con la niña prodigio de la Disney, debido a la mala imagen que da de la profesión. Poor Lindsay...
Otros que no han muerto, pero que cayeron (y bien hondo) son Drew Barrymore, la inolvidable niña de E.T. (con
nueve años ya era víctima de las drogas y el alcohol, y con ¡13
años! tocó fondo definitivamente. Tras una dura y larga rehabilitación,
con intento de suicidio incluido, se recuperó y retomó su
carrera a mediados de los noventa) y Macaulay Culkin. El pequeño que se quedaba 'Solo en casa' se convirtió en un fenómeno mundial, pero unos padres que le exprimieron comercialmente hasta la saciedad fue lo peor que le pudo pasar. Su carrera se paró cuando se divorciaron e iniciaron una lucha encarnizada por su custodia cuando se divorciaron. El actor tenía 14 años, y este fue el principio del fin para él. Su madre ganó la batalla legal, pero su padre, viendo lo rentable que era su hijo, intentó por todos los medios no alejarse de él. Macaulay le despidió e intentó retomar su carrera, pero su estrella ya se había apagado y fue saltando de un lío a otro: a los 18 años se casó con la actriz Rachel Miner (de la que se divorció al poco tiempo) y en 2004 fue detenido por posesión de drogas, por no hablar de su relación con Michael Jackson, que tantos rumores levantó (incluso se vio obligado a declarar en el juicio que hubo contra el cantante por abusos a un menor).
Un caso parecido al de Haley Joel Osmet, el niño de 'El sexto sentido'. Sí, sí.. el de "en ocasiones veo muertos", en ocasiones -más de las deseables- también le da al cosumo. No sabemos si el niño (que ahora tiene 20 años) se quedó traumatizado después de aquella película, pero el caso es que aparte de 'Inteligencia Artificial', no ha hecho nada más que merezca ser destacado. Y, cómo no, el pasado año fue detenido por conducir en estado de embriaguez, además de en posesión de sustancias estupefacientes. Vamos, lo mismo que sus compañeritos, para los que cualquier clínica de cura y rehabilitación de lujo parace ser el refugio perfecto donde componer sus maltrechas vidas. Afortunadamente, Elijah Wood, Leonardo Di Caprio o Jodie Foster son ejemplos de que es posible triunfar siendo niño, sin que eso suponga hipotecar y destrozar el resto de su vida. Actores que supieron o contaron con las personas adecuadas que les encauzaron y cuyas carreras, hoy en día, siguen cosechando éxitos.