Para el rodaje de su última película, El asesino dentro de mí, Jessica Alba
tuvo que ser caracterizada como una mujer a la que le han dado una
paliza tan brutal que queda irreconocible. La actriz ha explicado que
el trabajo en esas escenas fue muy duro, y se vio agravado cuando sus
compañeros le hacían el vacío porque su aspecto les perturbaba.
El personaje de Jessica Alba en El asesino dentro de mí ha sido todo un reto para la actriz, quien ha tenido que sufrir incluso el rechazo de los que trabajaban con ella. La paliza que le propinan en la ficción hizo que la tuvieran que
caracterizar hasta que estuviera irreconocible por los golpes, y eso no
hizo demasiada gracia al resto de responsables de la película.
"El rodaje duró un par de días. Yo estaba hecha un desastre
(emocional). Hacía calor, el látex estaba caliente. Nadie me hablaba,
hacía que la gente que estaba cerca de mí se sintiera incómoda", ha
explicado la actriz, según recoge Contact Music.
Sin embargo, tal caracterización hizo que esas escenas fueran un éxito, y Jessica está muy orgullosa de su trabajo pues cree que consiguió reflejar la verdadera naturaleza de su personaje. "Es la escena que te dice más sobre ella. No luchó, le dejó (al
personaje agresor) que lo hiciera. La película y el personaje son muy
perturbadores, pero así es como deben ser. Tiene que ser horrible",
declara Jessica.
Para que os hagáis una idea de la dureza de la película, aquí os dejamos una perturbadora escena sadomasoquista protagonizada por Jessica y Casey Afleck, su compañero de reparto en El asesino dentro de mí.
Terra Cine - Europa Press