Britney Spears, Lindsay Lohan y Demi Lovato. Tres nombres, tres estrellas infantiles y tres juguetes rotos que, casualmente, tienen una cosa en común: la factoría Disney. ¿Simple coincidencia o algo más?. ¿Será que están malditas las artistas del gran reino mágico?
Todo este debate salta ahora a la luz tras el ingreso en rehabilitación de la joven estrella de Disney Demi Lovato, por sus problemas emocionales, manifestadas a través de desórdenes alimenticios y autolesiones. El nombre de Lovato se sumó así al de Britney Spears y Lindsay Lohan, que fueron niñas revelación de Disney y que en los últimos años pasaron temporadas bajo tratamiento médico por motivos psicológicos o para tratarse adicciones.
Antes de deshechar la idea de la maldición de Disney,
tendremos en cuenta la opinión de un exitoso director de televisión
que, casualmente, en su día también fue un estrella infantil de la
factoría de dibujos animados. "Si no tienes un fondo y un origen sólidos, hay muchas formas en las que puedes terminar metiéndote en problemas", dice Kevin Corcoran, "y no es simplemente por pertener a Disney, forma parte de cualquier estudio".
Corcoran, una de las llamadas leyendas de Disney, quien trabajó en el clásico familiar Fiel Amigo, de 1957, asegura que ha tenido hijos que han formado parte de la factoría Disney e hijos que han trabajado en otros sitios, pero "absolutamente todos han acabado bien".
Así que si convertirte desde pequeño en una moneda de cambio de Disney supone comprar un billete para un viaje sin retorno que puede acabar entre rejas como Lohan, perdiendo los papeles como Spears o ingresando en un centro de salud mental como Lovato, entonces, ¿qué hay de la idea de que un niño Disney pueda estar sometido a mucha más presión que cualquier otro?
Terra Cine - Europa Press