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# jueves, 07 de abril de 2011 10:23

Las subastas de cine más sorprendentes

El parche que John Wayne lució en 'Valor de ley' y el Globo de Oro que ganó por interpretar al borracho marshall estadounidense Rooster Cogburn en la película de 1969 saldrán a la venta en una subasta. Según anunció Heritage Auctions se trata de la primera subasta de un solo propietario del archivo personal de John Wayne, y la venta tendrá lugar en Los Angeles del 3 al 6 de octubre de este año.

También incluirá otros artículos personajes del actor como botas y sombreros de vaquero, el carné de conducir, pasaporte y su tarjeta American Express. También incluye piezas de incalculable valor cinematográfico como guiones de películas con anotaciones a mano de Wayne. Las estimaciones para los artículos que saldrán a la venta van desde 100 dólares a 50.000 dólares.

Este no es el único caso reciente: el retrato de Kate Winslet desnuda en la película 'Titanic' también se ha subastado, y un comprador lo ha adquirido por casi 11.000 euros. Cuando se escuchan este tipo de noticias, lo primero que suele venir a la cabeza es que hay gente a la que le sobra el dinero. Y eso, en estos tiempos de crisis y penurias para muchos, es bastante insultante.

El caso es que hay que tener mucho dinero, ser muy fan o cinéfilo y -suponemos- tener el resto de necesidades vitales cubiertas para gastarse semejante pastizal en cosas que no son precisamente 'de primera necesidad'.

Pero sí, los fans del séptimo arte y, concretamente, a los que les apasionan las armas cinematográficas, tuvieron la oportunidad de comprar una colección de míticas armas del cine al mejor postor, organizada por la casa de subastas Profiles in History: la pistola que usó Angelina Jolie en ‘Lara Croft’ y la de Harrison Ford en ‘Blade Runner’; el rifle de la versión de 1933 de 'King Kong'; la espada láser de Obi-Wan Kenobi en 'La amenaza fantasma’; el arco y las flechas de Orlando Bloom en 'Troya' e incluso las garras de Lobezno en 'X Men. La decisión final'.

Unos tres millones de euros se estima que recaudó Profiles in History por la venta de todos estos objetos, entre los que se incluyen además el cuerpo del robot T-800 que sustituía a Arnold Schwarzenegger en algunas escenas de 'Terminator 2' y el vestido de Rita Hayworth en 'Gilda'. Como ya hemos dicho, aunque la crisis sea generalizada, algunos bolsillos se escapan de las garras de la escasez y se permiten el lujo de adquirir un codiciado objeto de deseo por un buen pico.

Ya veis, con crisis o sin ella, la historia de las subastas en el mundo del cine es rica y variada. Aunque esta anterior será recordada por subastar todo un arsenal cinematográfico, los objetos que más triunfan entre los coleccionistas aficionados al cine son, sin duda, los trajes de superhéroes, complementos de iconos cinematográficos y, especialmente, los vestidos de grandes mitos femeninos de la gran pantalla.

¿Ejemplos? Ahí van: El vestido negro diseñado por Givenchy que lució Audrey Hepburn en el clásico film ‘Desayuno con diamantes’ fue vendido por 932.000 dólares, el precio más alto pagado por una prenda de vestir confeccionada para el cine. Otro vestido que utilizó en la película, rosa tipo cóctel, se adquirió por 192.000 dólares.

Un vestido usado por Marilyn Monroe en  ‘Luces de candilejas’ se vendió por 92.000 dólares. En cuestión de subastas, la sex symbol por excelencia del siglo xx se lleva la palma: fotografías, objetos personales, grabaciones inéditas, complementos, ropa… todo tiene un precio (elevado) si se trata de Marilyn.

Tendríamos que dedicar más de un post para hablar de las subastas vinculadas a esta diosa del cine, pero, por citar, vamos a recordar la célebre subasta en la que fue adquirido por más de un millón de dólares el vestido que lució Marilyn cuando cantó ‘Happy Birthday’ al entonces presidente de EEUU John F. Kennedy.

Los trajes de superhéroes y disfraces de películas también tienen su público: 126.000 dólares fue el ‘módico’ precio por el que fue vendido un traje de la criatura diseñada por H.R.Giger para ‘Alien’.

Uno de los trajes que utilizó el actor Christopher Reeve en la primera película de ‘Superman’ batió otro sonado record de subasta alcanzando los 115.000 dólares de venta. Por el mismo precio se vendió otro de los vestuarios de ‘El mago de Oz’. El clásico musical tiene éxito en este tipo de ventas, ya que el sombrero de la malvada Bruja del Oeste fue adquirido por 170.000 dólares. Tampoco perdió valor en su puja el traje de hombre murciélago de Val Kilmer en 'Batman Forever', que se adquirió por 63.250 dólares.

Unos acaudalados pujantes se desprendieron de 15.000 dólares por la chaqueta de lana que llevó James Dean en 'Al este del edén'; 7.500 dólares pusieron encima de la mesa por la cazadora de cuero de Brandon Lee en ‘El cuervo’ y 2.250 por la que empleó Michael J. Fox en 'Regreso al futuro'. Mucho más económico fue el esmoquin de Tom Cruise en 'Misión Imposible', adjudicado por 450 dólares.

Y de la ropa pasamos a los más variados objetos: hasta 10.000 subió la puja para uno de los bastones que Charles Chaplin utilizó para interpretar a Charlot y algún coleccionista pagó el doble por una pitillera de Tiffany que le regalaron a Clark Gable cuando terminó 'Lo que el viento se llevó'. La estatua del halcón alrededor de la que giró la trama de 'El halcón maltés', debut en la dirección de John Huston, clásico del cine negro y trampolín para Humphrey Bogart, se despachó por 250.000 dólares. El látigo de Indiana Jones en sus tres primeras películas fue a parar a un postor que llegó a subir hasta los 57.500 dólares.

Como todo, las subastas también tienen sus curiosidades. ¿Sabías que se ha llegado a subastar una cita con Scarlett Johansson o Anne Hathaway? Los afortunados que hicieron la puja más alta pagaron 40.100 dólares y 12.000 dólares respectivamente por pasar un rato con estas dos bellezas de Hollywood. Eso sí, el dinero fue recaudado para fines benéficos.

Más datos curiosos: ¿crees que se puede subastar un Oscar? Pues sí, aunque ¡ojo! sólo los Oscar atribuidos antes de 1950 pueden llegar a las casas de subastas. Desde dicha fecha, la Academia hace firmar a los ganadores un acuerdo que los compromete a ellos y sus herederos a no vender la dorada estatuilla.

Hay quien no está a favor de este tipo de subastas. Kevin Spacey llegó a comprar un Oscar puesto a subasta para devolverlo a la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, por "respeto a la Academia y la integridad de los premios que concede". "Estoy profundamente convencido de que los premios de la Academia deben pertenecer a los que los ganaron, no a aquellos que simplemente tienen los medios financieros de adquirirlos", declaró el actor protagonista de 'American Beauty'. Y vosotros, ¿creéis que un Oscar sólo se debe ganar? ¿O que todo se puede vender?

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