El parche que John Wayne lució
en 'Valor de ley' y el Globo de
Oro que ganó por interpretar al borracho marshall estadounidense Rooster
Cogburn en la película de 1969 saldrán a la venta en una subasta. Según anunció Heritage Auctions se trata de la
primera subasta de un solo propietario del archivo personal de John Wayne, y la venta tendrá lugar en
Los Angeles del 3 al 6 de octubre de este año.
También incluirá otros artículos personajes del actor como
botas y sombreros de vaquero, el carné de conducir, pasaporte y su
tarjeta American Express. También incluye piezas de incalculable valor
cinematográfico como guiones de películas con anotaciones a mano de Wayne. Las estimaciones para los artículos que saldrán a la venta van desde 100
dólares a 50.000 dólares.
Este no es el único caso reciente: el retrato de Kate Winslet desnuda en la película 'Titanic' también se ha subastado, y un comprador lo ha adquirido por casi 11.000 euros. Cuando se escuchan este tipo de noticias, lo primero que suele venir a la cabeza es que hay gente a la que le sobra el dinero. Y eso, en estos tiempos de crisis y penurias para muchos, es bastante insultante.
El caso es que hay que tener mucho dinero, ser muy fan o cinéfilo y -suponemos- tener el resto de necesidades vitales cubiertas para gastarse semejante pastizal en cosas que no son precisamente 'de primera necesidad'.

Pero sí, los fans del séptimo arte y, concretamente, a los que les apasionan las
armas cinematográficas, tuvieron la oportunidad de comprar
una colección de míticas armas del cine al mejor postor, organizada por la casa de subastas Profiles in History: la
pistola que usó Angelina Jolie en ‘Lara Croft’ y la de Harrison
Ford en ‘Blade Runner’; el rifle de la versión de 1933 de 'King
Kong'; la espada láser de Obi-Wan Kenobi en 'La amenaza
fantasma’; el arco y las flechas de Orlando Bloom en 'Troya' e
incluso las garras de Lobezno en 'X Men. La decisión final'.
Unos tres millones de euros se estima que recaudó Profiles in History por
la venta de todos estos objetos, entre los que se incluyen además el
cuerpo del robot T-800 que sustituía a Arnold Schwarzenegger en algunas
escenas de 'Terminator 2' y el vestido de Rita Hayworth en
'Gilda'. Como ya hemos dicho, aunque
la crisis sea generalizada, algunos bolsillos se escapan de las garras
de la escasez y se permiten el lujo de adquirir un codiciado objeto de
deseo por un buen pico.
Ya veis,
con crisis o sin ella, la historia de las subastas en el mundo del cine
es rica y variada. Aunque esta anterior será recordada por subastar todo
un arsenal cinematográfico, los objetos que más triunfan entre los
coleccionistas aficionados al cine son, sin duda, los trajes de
superhéroes, complementos de iconos cinematográficos y,
especialmente, los vestidos de grandes mitos femeninos de
la gran pantalla.
¿Ejemplos? Ahí van: El vestido negro diseñado por Givenchy que lució Audrey
Hepburn en el clásico film ‘Desayuno con diamantes’ fue
vendido por 932.000 dólares, el precio más alto pagado por una
prenda de vestir confeccionada para el cine. Otro vestido que utilizó en
la película, rosa tipo cóctel, se adquirió por 192.000 dólares.
Un vestido usado por Marilyn Monroe en ‘Luces de candilejas’
se vendió por 92.000 dólares. En cuestión de subastas, la sex
symbol por excelencia del siglo xx se lleva la palma: fotografías,
objetos personales, grabaciones inéditas, complementos, ropa… todo tiene
un precio (elevado) si se trata de Marilyn.
Tendríamos que dedicar más de un post para hablar de las subastas
vinculadas a esta diosa del cine, pero, por citar, vamos a recordar la
célebre subasta en la que fue adquirido por más de un millón de
dólares el vestido que lució Marilyn cuando cantó ‘Happy Birthday’
al entonces presidente de EEUU John F. Kennedy.
Los trajes
de superhéroes y disfraces de películas también tienen su público: 126.000
dólares fue el ‘módico’ precio por el que fue vendido un traje de
la criatura diseñada por H.R.Giger para ‘Alien’.
Uno de los trajes que utilizó el actor Christopher Reeve en la
primera película de ‘Superman’ batió otro sonado record de
subasta alcanzando los 115.000 dólares de venta. Por el mismo precio se
vendió otro de los vestuarios de ‘El mago de Oz’. El clásico
musical tiene éxito en este tipo de ventas, ya que el sombrero de la
malvada Bruja del Oeste fue adquirido por 170.000 dólares. Tampoco
perdió valor en su puja el traje de hombre murciélago de Val Kilmer en 'Batman
Forever', que se adquirió por 63.250 dólares.
Unos acaudalados pujantes se desprendieron de 15.000 dólares
por la chaqueta de lana que llevó James Dean en 'Al este del
edén'; 7.500 dólares pusieron encima de la mesa por la cazadora de cuero
de Brandon Lee en ‘El cuervo’ y 2.250 por la que empleó Michael
J. Fox en 'Regreso al futuro'. Mucho más económico fue el esmoquin
de Tom Cruise en 'Misión Imposible', adjudicado por 450 dólares.
Y de la
ropa pasamos a los más variados objetos: hasta 10.000 subió la puja para
uno de los bastones que Charles Chaplin utilizó para interpretar
a Charlot y algún coleccionista pagó el doble por una pitillera de
Tiffany que le regalaron a Clark Gable cuando terminó 'Lo que el
viento se llevó'. La estatua del halcón alrededor de la que giró la
trama de 'El halcón maltés', debut en la dirección de John
Huston, clásico del cine negro y trampolín para Humphrey Bogart, se
despachó por 250.000 dólares. El látigo de Indiana Jones en sus
tres primeras películas fue a parar a un postor que llegó a subir hasta
los 57.500 dólares.
Como todo, las subastas también tienen sus curiosidades.
¿Sabías que se ha llegado a subastar una cita con Scarlett Johansson o
Anne Hathaway? Los afortunados que hicieron la puja
más alta pagaron 40.100 dólares y 12.000 dólares respectivamente por
pasar un rato con estas dos bellezas de Hollywood. Eso sí, el dinero
fue recaudado para fines benéficos.
Más datos
curiosos: ¿crees que se puede subastar un Oscar? Pues sí, aunque
¡ojo! sólo los Oscar atribuidos antes de 1950 pueden llegar a las casas
de subastas. Desde dicha fecha, la Academia hace firmar a los ganadores
un acuerdo que los compromete a ellos y sus herederos a no vender la
dorada estatuilla.
Hay quien no está a favor de este tipo de subastas. Kevin Spacey
llegó a comprar un Oscar puesto a subasta para devolverlo a la
Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, por "respeto a
la Academia y la integridad de los premios que concede". "Estoy
profundamente convencido de que los premios de la Academia deben
pertenecer a los que los ganaron, no a aquellos que simplemente tienen
los medios financieros de adquirirlos", declaró el actor
protagonista de 'American Beauty'. Y vosotros, ¿creéis que un
Oscar sólo se debe ganar? ¿O que todo se puede vender?