Es uno de los actores más controvertidos de Hollywood: su carrera cae en picado, y quizá por eso está un tanto desesperado. Tanto, que ha sido detenido por violencia doméstica en Nueva Orleans. Al parecer, el actor paseaba con su mujer, Alice Kim, por el barrio francés de la ciudad estadounidense cuando, según la policía, Cage, bastante borracho y 'perjudicado' por alguna otra sustancia más, comenzó a discutir con su esposa y la agarró y zarandeó del brazo. La mujer no ha querido poner ninguna denuncia, porque dice que ha sido algo puntual, un hecho aislado. Pero el actor ha pagado una fianza de 11.000 dólares y está en libertad, a la espera de presentarse ante el juez el próximo 31 de mayo. Todo esto no hace sino agudizar la maltrecha imagen del actor.
¿Qué ocurre con Nicolas Cage? Queda
claro que la gloria no es para siempre, pero en el caso de Cage parece
una certeza indiscutible. Los últimos años han sellado lo que podríamos
calificar como una “caída en barrena” del actor, que no sólo pasa por
problemas económicos, sino que su empeño en protagonizar películas de
escasísimo, cuando no nulo, nivel, le han llevado a la ruina.
Subproductos que buscan la taquilla facil, la adolescente. Propuestas
bajo mínimos para un público adormecido por la catatonia impuesta por
Hollywood. En fin, que a golpe de bodrios y filmes insustanciales,
el caché se Cage se ha hundido por completo. Aquí una muestra: La
mandolina del capitán Corelli (2001), La búsqueda (2004), El hombre del
tiempo (2005), El motorista fantasma (2007) o Next (2007).
Y todavía más. Lo
más dramático de todo es que ante la patente inoperancia y falta de
acierto de Cage a la hora de perfilar su carrera reciente, no falta
quien empieza a dudar de que Cage fuera un actor talentoso en
algún momento. ¿Era su papel en Leaving Las Vegas prodigioso o
simplemente una suma errática de tics sobreactuados? ¿No es Al límite
la peor película de Martin Scorsese? ¿Es Cara a Cara una
película de culto por Cage o a pesar de Cage?
Y para rematar el
asunto, tenemos la patética colección de estampas en las que el actor
ha intentado disimular, en los últimos años, su avanzada calvicie. Un
festival de melenas de aspecto artificial, penados ridículos y looks
que remiten al concepto de injerto. He
aquí, un pequeño repaso a los hitos alopécicos de Cage:
-Cara a cara (1997):
Podría decirse que aquí se iba perfilando el desastre. La evidencia:
unas entradas descomunales. Un territorio que ya apuntaba a desértico y
que daría el tiro de salida al carnaval de peluquería que ha rodeado a Cage
desde entonces.
-Con Air (1997):
El primer intento podría titularse como “melenas desesperadas”. Aquí,
en plan tiarrón cachas y más duro que el acero, Cage
puso en marcha toda su testosterona y para demostrar su alta hombría
decidió equiparse con unas terribles melenas que recuerdan a otros
nombres de triste recuerdo como Hulk Hogan o la cabellera de Jean
Claude Van Damme en Blanco Humano, por ejemplo.
-Adaptation (2002):
Aquí, la avanzada calvicie de Cage fue aprovechada por Gondry
y Kaufman
para dar forma al hombre inseguro y neurótico que necesitaban para su
película. La cosa no tiene nombre y podría definirse como los “cuatro
pelos peor colocados (puestos o distribuidos, según se quiera) de la
historia del cine”.
-El señor
de la guerra (2005): Con este filme empezó otro festival que ha
acompañado a Cage durante
los últimos años: el de los injertos de pelo (a no ser que se trate de
pinturas o peluquines mágicos, quizás incluso efectos especiales). En
fin, que la caso ya no tenía salvación y como otros, Cage ha tenido que
recurrir a la técnica quirúrgica para mantener su imagen vendible.
-Con Ghost Rider:
el motorista fantasma (2007)
llegamos a la cumbre del proceso de aparición mágica de pelo, aquí
dando forma a lo que nuestra compañera del blog Hollywood Confidencial
tan bien bautizó como “peinado estilo palmera". ¿Hace falta decir algo
más?
-Y
finalmente llegamos a la última y más patética etapa en la que se ha
sumido Cage, en la que ha optado por lucir unas melenillas terribles,
bien ilustradas por las dos primeras imágenes de este post. De esta
guisa se le ha podido ver en películas como Next (2007) o Bangkok
Dangerous.
Lo cierto es que es difícil de pronosticar cual será el siguiente paso
de la cabellera de Cage. Aunque la pregunta definitiva seria: ¿cuando
optará Cage, como muy dignamente ha hecho Bruce Willis, por pasarse al
estilo rapado?
Looks más o menos ridículos aparte, no cabe
duda de que es un actor que convoca, a partes iguales, a fanáticos
y detractores. Por ello, abrimos un debate en
torno a la figura del actor a través de nuestros habituales “a favor” y
“en contra”.
A FAVOR: Hagamos un poco de memoria. Año 1996.
Nicolas Cage se hace con el Oscar al mejor actor por su
interpretación de alcoholizado suicida en Leaving Las Vegas de Mike
Figgis. Al año siguiente, Cage se aúpa a lo más alto de las listas
de los actores más rentables y taquilleros gracias a su papel en Con
Air, y casi de forma simultánea, protagoniza junto a John Travolta
una de las películas de culto de los 90: Cara a cara de John
Woo. Años después, es elegido por el gran Martin Scorsese
para protagonizar Al límite (1999) y en 2002 se convierte
en un icono de la nueva generación de cineastas norteamericanos gracias a
su papel en Adaptation. El ladrón de orquídeas. ¿Es que todos
estos hitos interpretativos no sirven para forjar una carrera estelar? Nicolas
Cage
es un gran actor, que en sus momentos más álgidos nos ha emocionado
como pocos y que en sus películas menos apreciadas por la crítica
sesuda y resabida nos ha regalado horas y horas de gran
entretenimiento. Últimamente, parece haberse puesto de moda cargar
tintas contra Cage (con inapropiados comentarios sobre
su imagen), sin embargo, la crítica olvida sistemáticamente que Cage es
una gran estrella porque cada una de sus películas consigue el éxito de
taquilla. El público quiere a Cage porque es un actor
con clase, que se mueve como pez en el agua en el género de acción,
ciencia-ficción, e incluso en la comedia. Suele interpretar al héroe,
pero al mismo tiempo sabe ser el tipo normal con el que te irías a
tomar unas cañas. Estamos contigo Nick.
EN CONTRA: Como anuncia la expresión latina: sic transi
gloria, o “la gloria se desvanece”. No hay un actor de
Hollywood que encarne mejor esta realidad que Nicholas Cage.
Y es que el actor lleva años sumido, enterrado, en lo que podríamos
calificar como una “estrepitosa caída en barrena”. ¿La razón?
Simplemente, su empeño en protagonizar películas de escasísimo nivel. Subproductos confeccionados para
alzarse en las primeras posiciones del box office gracias a los adolescentes. De
algún modo, podría afirmarse que Cage se ha convertido
en un símbolo de la negativa a reflexionar por parte de la meca del
cine. Bodrios para el recuerdo hay muchos. Aquí una pequeña muestra:
La mandolina del capitán Corelli (2001), La búsqueda (2004), El
hombre del tiempo (2005), El motorista fantasma (2007), Next
(2007), Bangkok Dangerous (2008)... Historias de acción,
violencia, romanticismo ramplón o cutre-aventuras.
En fin, ante sí, un panorama bastante negro, nos tememos. Esperemos que pueda solucionar todos sus problemas y que, contrariamente a lo que suele hacer últimamente, tenga acierto eligiendo un papel decente y pueda volver a ofrecernos el talento que se le presupone.