Hoy leíamos la noticia de que Lindsay Lohan lleva un año escribiendo sus memorias. La actriz tiene la intención de publicarlas algún día. En su libro, la actriz cuenta tanto su ascenso a la fama como sus momentos más bajos, y reconoce que escribir le sirve como terapia para ver lo que ocurre en su vida con mayor claridad.
Pero es tanto el material que puede incluir en el libro, que aún habrá que esperar para conocer todos los secretos de la vida de Lindsay: "Escribir el libro me va a llevar un tiempo, con todas las experiencias de mi vida. Hay mucho que contar". Y todo apunta a que uno de los temas narrados en su autobiografía será el de su paso por las clínicas de desintoxicación, algo sobre lo que la actriz ha hablado también con la revista OK!. Aunque pudiera parecer que ese fue uno de los momentos más duros de su vida, la joven guarda muy buen recuerdo de ello.
Pues nada, esperamos como agua de mayo esta publicación, a ver si
nos revela algo jugoso que desconociéramos de su vida o de su carrera
profesional. No son pocos los actores que han decidido escribir las
memorias de su vida y nos han sorprendido con escabrosos o increíbles
hechos que desconocíamos o que eran sólo rumores sin confirmar.
Romances que nunca salieron a la luz, macabras historias entre
familiares, pasados no muy honrosos, celos y envidias profesionales,...
en fin, cualquier tipo de trapo sucio o escena morbosa es susceptible
de quedar reflejada cuando un actor o una actriz se deciden a contar
sus memorias al resto de la humanidad.
Kathleen Turner aprovechó la publicación de sus
memorias para atacar a varios actores. La actriz además de contar la
batalla contra el alcohol y la artritis reumatoide, dedica crudas
palabras a los actores con los que ha trabajado desde los 80 (los tres
párrafos sobre Nicolas Cage le costaron una demanda
por difamación) Todo ello en sus memorias, tituladas 'Send yourself
roses'. No se extrañen de la demanda de Cage ya que de él decía:
'Coppola realmente creyó que su sobrino podía' -respecto al papel de
Cage en Peggy Sue se casó- 'El problema es que Nicolas quería demostrar
que no estaba allí por nepotismo, así que se negaba a hacer todo lo que
el director le pedía'. La actriz, de 53 años, odió trabajar con Cage en
uno de los grandes éxitos de su carrera y añade que su compañero tuvo
problemas con la policía durante aquella filmación en 1986. 'Fue
arrestado dos veces, una por conducir ebrio y otra, posiblemente, por
robar un chihuahua. Se topó con uno, le gustó y se lo metió en la
chaqueta', cuenta.
El actor estadounidense Robert Wagner, marido de Natalie Wood, reveló en sus memorias, tituladas 'Pieces of My Heart', que tuvo un romance durante cuatro años con la actriz Barbara Stanwyck.
En el mismo libro insiste que la trágica muerte de su esposa Natalie
Wood fue accidental. Wagner aseguraba en ese libro que la relación con
Stanwyck, cuatro veces candidata al Oscar, comenzó cuando ambos se
conocieron en el rodaje de 'Titanic' (1953). Él tenía 22 años y ella
contaba con 45 y estaba recién divorciada del actor Robert Taylor.
'Diría que ella me dio autoestima', escribe Wagner en sus memorias.
Pero la actriz no quiso seguir adelante debido a la diferencia de edad
y a lo exigente de sus carreras. 'Siempre hubiera sido el señor
Stanwyck', sostiene Wagner, de 78 años, '...y los dos lo sabíamos'.
Algunas memorias de actores resultan menos escabrosas que otras,
pero no dejan de revelarnos cosas que desconocíamos de la estrella del
celuloide en cuestión. Es el caso de Sean Connery que
en 'Ser un escocés', su libro de memorias, pone de relieve su profundo
patriotismo. En su biografía más que repasar su vida hace un ensayo
sobre la cultura y sociedad escocesas. El actor, de 78 años, revela que
antes de ser actor llegó a practicar el culturismo mientras trabajaba
como lechero, ayudando a su familia, de pocos recursos en esa época. El
libro también refleja su nacionalismo, dejando claro que Escocia
debería ir en solitario como nación en cualquier evento.
No sólo los actores se deciden a contar sus vidas en un libro. Si
ellos no lo hacen, muchas otras veces son familiares los que se lanzan
a llevar a cabo la 'hazaña' (y si de paso pueden llenarse un poco los
bolsillos a costa de las intimidades del familiar famoso, pues mejor
que mejor). Así, la madre de Jennifer Aniston, Nancy
Dow, que intentó ser actriz y lo fue en sus comienzos, pero nunca llegó
a ser completamente famosa, escribió un libro de memorias titulado
'From Mother to Daughter to Friends', ventilando intimidades de su hija
Jennifer. Desde entonces, las dos dejaron de hablarse. Es lo que pasa
cuando te decides a hablar cuando la persona interesada no te lo ha
pedido.
La tahitiana Tarita Teriipaia, esposa del fallecido actor Marlon Brando
también escribió una autobiografía que cuenta los 43 años de
convivencia junto él. Y la verdad es que, según cuenta, no debió ser un
camino de rosas: 'Era posesivo, enfermizamente celoso, egocéntrico y
también violento', dijo la mujer de ahora 66 años en la televisión
francesa sobre la publicación de ese país de sus memorias 'Marlon, mon
amour, ma déchirure'. En fin, que digo yo, que sino tienes nada bueno
que decir... Y es que no todo queda ahí, también cuenta que Marlon le
daba miedo y rechazaba tajantemente sus intentos de acercamiento.
'Dormimos tres meses en una cama sin que me tocara. Yo me dejaba puesto
mi vestido y él lo entendía'. Por lo visto cuando ella se quedó
embarazada de su primer hijo, Teihotu, le recomendó que abortara. Eso
afectó profundamente a Tarita: 'Amaba a sus hijos, pero al mismo tiempo
los rechazaba cuando ellos lo necesitaban'. Un poco contradictorio
todo, ¿no?
Igual de mal o peor aún quedó Joan Crawford. Su
hija adoptiva, Christina Crawford, escribió una cruel biografía de su
madre en la que no la dejaba precisamente bien y que titulaba
irónicamente 'Mamá querida' (eso es tener sorna). La retrataba como
una madre, rígida y cruel hasta extremos insospechados. Escribió con
todo detalle en ese libro la tiranía que la famosa estrella le
infringió desde su infancia. Una relación llena de conflictividad y
crueldad, que tuvo su culminación al dejarla excluida del testamento
–como también sucedió con el otro hijo adoptivo de la actriz-,
favoreciendo la elaboración de un libro “escandaloso” con el que la
joven pretendió vengarse de su conocida progenitora adoptiva.